viernes, 14 de agosto de 2020

La nueva 'normalidad' después de la pandemia

 

MIS ARTÍCULOS DEL MES DE JULIO

Con muchos deseos para superar esta catástrofe del coronavirus.

 

1.      De la pandemia cada uno somos responsables… por indiferentes, individualistas y pasivos.

2.      ¡No a la esclavitud moderna!... que ha cambiado sólo de nombre.

3.      ‘¡Sálvese quien pueda!’… parece ser el lema de muchos, en particular entre los grandes.

4.      El nuevo orden mundial… será de quiénes lo hacemos realidad.

5.      ¡No existen los independientes!... porque tod@s estamos interrelacionados para bien y para mal.

 

¡Buena lectura! Abrazo fraterno.

Pedro Pierre.

 

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1.   DE LA PANDEMIA, CADA UNO SOMOS RESPONSABLES, Pedro Pierre

Cuando buscamos el origen de la actual pandemia, señalamos Estados Unidos, Inglaterra, China, Bill Gates, Fundación Rockefeller… Pero no podemos olvidarnos de nosotros todos, porque, de esta pandemia, cada uno y cada una de nosotros somos también responsables. Esta pandemia es el resultado de nuestra indiferencia, nuestro individualismo y nuestra pasividad. Hemos sido demasiados indiferentes a las repetidas llamadas a detener la contaminación ambiental. Hemos sido demasiados cómplices de la destrucción de la naturaleza. Hemos sido demasiados pasivos frente a las invitaciones a vivir de otra manera. Y allí está el resultado catastrófico. El papa Francisco lo ha dicho: “En un mundo enfermo no podemos estar sanos”.

Somos sanos cuando nuestra vida tiene la capacidad de combatir los virus, las bacterias, las enfermedades. La sanidad es la vida normal de nuestro planeta que, desde siempre, tiene la capacidad de regenerarse cuando se lo agrede y destruye. El problema actual es que las agresiones y las destrucciones son tan masivas que no le damos tiempo suficiente para lograr su proceso de regeneración. Desde 2,017 esta regeneración ha pasa a ser negativa. Y a pesar de eso seguimos destruyendo la naturaleza y la vida sana… menos durante esta pandemia donde la naturaleza, a costa nuestra, se ha dado un respiro… para ver si entendemos su llamada de atención.

Cada uno de nosotros y nosotras colaboramos de maneras directas e indirectas a esta contaminación. Los gases de óxido de carbonos que producen los autos, los buses, los camiones, los aviones, las empresas… son los mayores contaminantes La utilización de plásticos se ha disparado contaminando tierras, ríos, océanos… y consecuentemente los alimentos que consumimos. Por la cantidad creciente de papel que mal utilizamos y botamos hace que la deforestación está en crecimiento peligroso. Otros contaminantes que utilizamos a diario son los detergentes y demás productos químicos que son un veneno mortal para las plantas, los animales y también los humanos.

Nuestra vida y la vida en nuestro planeta no soportan más destrucción y están colapsando. Los científicos nos aseguran, desde décadas, que, a seguir en esta dinámica diabólica, dentro de 30 años, o sea, en 2,050, ya no habrá vida sobre la tierra. Pero, no hacemos caso, estamos como en tiempos de Noé cuando anunciaba un gran diluvio: nadie lo creyó y todos perecieron. La pandemia es un aviso de la catástrofe que se aproxima si continuamos igual…

Humanistas, naturistas, teólogos nos advierten que humanos, animales, vegetales y nuestro planeta con el cosmos todo, somos una sola unidad de vida y que su armonía no se puede destruir sin llevarnos a nuestra propia destrucción. El libro del Génesis nos lo dijo: “Dios hizo una imagen de barro” para crear a los seres humano. La palabra ‘hombre’-humus- en hebreo significa ‘tierra’. Símbolo que nos dice somos una sola vida: ‘tierra somos’, naturaleza somos. El mismo libro bíblico no indica cual es nuestra misión sobre la tierra: “Dios puso a Adán y a Eva en el jardín del Edén para que lo cuidaran y lo cultivaran”. Esa es nuestra vocación: cuidar y cultivar la vida. ‘Cuidarla’ da a suponer que la tierra no es nuestra: es un préstamo a cuidar para que todas las criaturas puedan vivir, comer y sanarse, tanto las generaciones de hoy como las de mañana. Y ‘cultivar la tierra’ nos quiere decir que hay suficiente capacidad de alimentarnos para vivir bien si somos ‘cultos’, es decir, cuidadores y cultivadores de la vida.

Al actuar agrediendo y destruyendo la vida, vamos contra la naturaleza, contra nosotros mismos, contra la voluntad de Dios: no podemos sino ir hacia la muerte segura. Vamos también contra el proyecto de Jesús que es el Reino, o sea, la vida plena y feliz: “He venido para que tengan vida y vida en abundancia”. Hemos nacido para colaborar al fortalecimiento y a la multiplicación de la vida y del Bien Vivir; si no, nos destruimos.

Pero siempre es tiempo de cambiar… La pandemia nos ha hecho cambiar muchas cosas, muchas costumbres, muchas actividades, muchas relaciones. Ha de servirnos a reflexionar y recapacitar, porque ya la sexta extinción de la vida en el planeta está en marcha, en una marcha acelerada: Es más que tiempo para frenar esta locura de un suicidio colectivo dentro de pocos años. Comencemos por dejar de destruir la vida: la vida de los demás, de los animales, de las plantas, de la naturaleza en general. Dejemos de colaborar a la destrucción de la vida para que haya menos emanación de gases de óxido de carbono, menos uso de plásticos en nuestra casa, menos utilización de detergentes y cuantas clases de químicos letales. Empecemos o continuemos de comer más sanamente, es decir, de forma y con alimentos y bebidas más naturales. Empecemos a exigir de nuestras autoridades locales y de nuestros gobiernos la puesta en marcha de una manera más armoniosa de vivir en sociedad y de tratar amigablemente la naturaleza. Volvamos a nuestras raíces ancestrales: aprendamos de los indígenas la civilización del Bien Vivir… Todo eso es posible, necesario y urgente.

 

2.      NO A LA ESCLAVITUD MODERNA, Pedro Pierre.

El asesinato a manos de policías blancos del negro estadounidense George Floyd ha revelado que el racismo es la forma disfrazada de la esclavitud moderna. Hay que decirlo bien alto: todo trabajo o empleo cuyo salario no cubre la canasta básica es un trabajo esclavo. En Europa y otros países industrializados, las y los trabajadores en logrado en mayo de 1968 la equivalencia entre la canasta básica y el salario mínimo. En Ecuador estamos lejos de la cuenta: a medio camino si se considera que actualmente la canasta básica ecuatoriana ha llegado a los 800 dólares, sin cubrir todos los elementos que incluye la canasta europea. Nos engañamos si creemos que algún buen gobierno nos va a regalar este derecho del salario mínimo equiparado a la canasta básica. Nuestros derechos se conquistan en duras luchas, cuando se hemos hecho conciencia de su necesidad y estamos organizados en consecuencia. En Ecuador nos gana la falta de conciencia, organización y valentía.

¿Qué es lo que nos puede motivar para esta lucha? Partamos de la semana laboral. Mediante numerosas luchas y mucha sangre derramada por la represión, se había logrado que la semana de trabajo fuera de 6 días con 8 horas de trabajo diario y de un día de descanso obligatorio. La mal llamada ley ecuatoriana recién aprobada de ‘apoyo humanitario’ ha derrumbado estos logros sin que muchas ni muchos protestáramos por este atropello mayúsculo. Así se pierden los derechos si no somos capaces de defenderlos. No sólo hay que echar la culpa al gobierno de los empresarios, banqueros y corruptos, sino a nuestra indiferencia, cobardía e insolidaridad.

Dejémonos sorprender por la Biblia. La organización del tiempo en ‘semanas’ de 7 días viene de las religiones del Medio Oriente que adoraban a la Luna. Esta organización fue asumida por el pueblo de Moisés y el día de descanso fue insertado en los 10 mandamientos hace más de 1,000 años antes de nuestra era. Dice lo siguiente este mandamiento en el libro bíblico del Éxodo: “Acuérdate del día del Sábado, para santificarlo. Trabaja seis días, y en ellos haz todas tus faenas. Pero el día séptimo es día de descanso, consagrado a Yavé, tu Dios. Que nadie trabaje: ni tú, ni tus hijos, ni tus hijas, ni tus siervos, ni tus siervas, ni tus animales, ni los forasteros que viven en tu país.”

Sí nos llama la este largo mandamiento más de 3 veces milenario. En ese tiempo el día de descanso era el día sábado, primero de la semana. Para marcar la nueva era en tiempos de Jesús de Nazaret el día de descanso pasó a ser el domingo, reconocido igualmente como primer día de la semana. Curiosamente en los tiempos modernos, por razones de economía turística, se consideró el domingo como último día de la semana y se lo unió al sábado para invitarnos a ir de paseo… Pero el paseo alcanza a pocos trabajadores… Perversamente se levantó la costumbre del descanso dominical obligatorio con el fin de abrir los supermercados y otros negocios. Pero ¡ojo: El descanso incluye no sólo a las y los vendedores sino también a las y los compradores!

Digo ‘perversamente’ porque la justificación bíblica del descanso semanal tiene 2 motivos: Era un día “consagrado a Yavé” el Dios del Pueblo de Moisés. El otro motivo es señalado por el texto bíblico en la introducción que se da a los 10 mandamientos: "Yo soy Yavé, tu Dios, el que te sacó de Egipto, país de la esclavitud.” La finalidad de los 10 mandamientos era la negación de la esclavitud. Con el pasó de los siglos se transformó los 10 mandamientos en preceptos individualistas y espiritualistas, cuando originalmente era el resumen de la Carta Magna del Pueblo de Moisés que buscaba proclamar que ya no eran esclavos ni se hacían esclavos unos de otros. Por reafirmar esta libertad frente a la esclavitud de Egipto dejaban de trabajar un día a la semana, varones y mujeres, niños y ancianos, extranjeros y hasta los animales. Veían en este propósito la mano de Dios que los ayudó a lograr esta libertad. El trabajo dominical es actualmente, además de los salarios de miseria, los grandes signos de la esclavitud moderna. ¡Cómo han cambiado los hábitos en 3 milenios! Tal vez nos hayamos olvidado de que Dios es un Dios liberador de los esclavos y de las víctimas de las injusticias… porque la fe no es sólo creer en Dios, es vivir como hermanos iguales y de manera equitativa.

¡Cuán lejos estamos del proyecto de Moisés, que es el proyecto de Dios y también el proyecto de Jesús! ¿De qué sirve que en nuestra Constitución estemos “invocando el nombre a Dios” si lo transforma en el dios de los opresores y de la esclavitud?

Que el descanso dominical nos haga valorar nuestra dignidad, reconocer nuestros derechos, construir una fraternidad equitativa, desbancar ese maldito sistema neoliberal y ser varones y mujeres libres, libres para trabajar, descansar, conformar un país donde vivamos en paz y felicidad mayor. También podemos preguntarnos sobre Dios en todo esto: “¿De qué color es la piel de Dios?”

 

3.      “¡SÁLVESE QUIEN PUEDA!”, Pedro Pierre

Tenemos que hacernos a la idea que la pandemia se va a quedar, seguramente más calmada, pero siempre con algunos rebrotes. Vamos a tener que aprender a vivir con ella, como hemos aprendido a vivir con la tuberculosis, el dengue, etc. Esta pandemia lo está dejando todo por los suelos… personas, economía, empleo, proyectos individuales y colectivos…

Leonardo Boff, gran especialista de la teología de la liberación sobre la Ecología, o sea, el Cuidado de la Naturaleza, nos advierte en un artículo titulado “El coronavirus: un ataque de la Tierra contra nosotros”, donde escribe: “La Tierra ya ha perdido su equilibrio y está buscando uno nuevo. Y este nuevo podría significar la devastación de importantes porciones de la biosfera y de una parte significativa de la especie humana. Esto sucederá, aunque no sabemos ni cuándo ni cómo… La actividad humana es responsable de la producción masiva de muerte de seres vivos… Si insistimos en mantener el consumo actual, especialmente el consumo no necesario, tenemos que aplicar más violencia contra la Tierra obligándola a darnos lo que ya no tiene o ya no puede reemplazar… O cambiamos nuestra relación con la Tierra viva y con la naturaleza o tendremos que contar con virus nuevos y más potentes que podrían aniquilar millones de vidas humanas. Nuestro amor a la vida, la sabiduría humana de los pueblos y la necesidad del cuidado nunca han sido tan urgentes.”

Estamos sobre aviso. ¿Estamos conscientes de esto y de su gravedad? ¿Tenemos amor a la vida? ¿Contamos con nuestra sabiduría como pueblo ecuatoriano? ¿Estamos decididos a cuidar la naturaleza? Parece más bien que es el “¡Sálvese quien pueda!”, cada uno volviendo a su actividad de antes como si nada hubiera pasado, a esta ‘normalidad’ que nos llevó a esta pandemia. Hablemos claro: es nuestra manera de mal vivir que no respeta a las personas y destruye la naturaleza que ha permitido la irrupción de esta pandemia. Más que nunca tenemos que aprender a vivir juntos de manera más armonioso donde nos solamente nos cuidamos individualmente, sino que nos unimos y organizamos para evaluar nuestra manera de vivir y la validez de nuestras actividades profesionales, culturales, recreativas… Más que nunca nos necesitamos unos de otros para cambiar personalmente nuestra falta de consciencia, de espíritu crítico, como también llegar a ser suficientemente decididos y valientes para dejar de hacer lo que es dañino para nosotros, los demás y la naturaleza. No es tan fácil, peor si pensamos que todavía es un asunto secundario o que solitos lo vamos a lograr.

Tenemos igualmente que despertar y cultivar nuestra espiritualidad, o sea, nuestra capacidad de sacar fuerza desde lo más hondo de nosotros para vivir como debe ser. La espiritualidad no es un conjunto de actos religiosos, de oraciones tradicionales o de devociones individuales. Nuestra religión nos ha acostumbrado a negocias con Dios y a pedirle que resuelva nuestros problemas, cuando somos nosotros que tenemos que enfrentarlos y superarlos juntos. ‘Juntos’, ‘en comunidad’, ‘organizadamente’ son las palabras claves para salir adelante y evitar nuevas pandemias más devastadoras.

Nuestra vida está en las “manos de la Tierra” y la Tierra está en nuestras manos. Ella no necesita de nosotros para existir y nos va a eliminar si seguimos agrediéndola tal como lo estamos haciendo directa o indirectamente. Nosotros sí, necesitamos de la Tierra para que produzca lo que nos hace falta para vivir: aire puro, agua no contaminada, tierra fértil, alimentos sanos, clima amigable, temperaturas equilibradas… es decir: lo que estamos destruyendo a diario y desmesuradamente desde más de 50 años. O nos unimos para salvarnos juntos -y nos hablamos de la futura generación- o nos perdemos todos antes de 30 años. El “¡Sálvese quien pueda!”, sencillamente, es un crimen. Y Dios dijo: “No matarás”.

 

4.   EL NUEVO ORDEN MUNDIAL, Pedro Pierre.

La pandemia del coronavirus está acelerando la puesta en marcha del nuevo orden mundial: ya no vamos a vivir como antes. La minoría de los super poderosos del 1% busca cómo fortalecer la dictadura mundial del dinero para que los siga beneficiando indefinidamente. Lo estamos padeciendo en nuestro país: no sólo la pandemia no se ha detenido, sino que la corrupción se ha disparado, revelándose como el cáncer de todas las instituciones. El gobierno de los empresarios, banqueros, exportadores e importadores, o sea de todos los traficantes a costa de la mayoría de la población, aprovecha este tiempo para hacer leyes que los van consolidando en su saqueo del país y en la explotación descarada de los trabajadores. Los medios de comunicación ya no pueden tapar las fechorías de los grupos organizados para robar y sacar su dinero a los paraísos, al amparo del mismo gobierno. La proximidad de las elecciones atiza las pugnas internas por el poder como lo henos visto con la elección de la cuarta funcionaria de la vicepresidencia, elegida como mal menor y con una hoja de vida bastante manchada por su paso tanto por las aduanas como en la defensa de los empresarios de la Cervecería nacional en tiempos de la gran huelga de sus empleados.

Estamos en el gran ensayo del nuevo orden mundial por parte de los más poderosos para que quedemos ‘bestias de carga’ al servicio de sus crecientes privilegios. Se empeñan a que la crisis mundial aumente su propio poder. La pandemia les cae de maravillas para sus propósitos. Tres son las causas de esta crisis global. Por una parte los grandes capitalistas se dan cuenta que su sistema, desde su desplome en 2008, ya no da más, porque las desigualdades son cada vez más inmensas entre los más ricos y los más pobres: la situación mundial se les vuelve cada vez más difícil de controlar. Por otra parte, también se dan cuenta que su sistema perverso destruye irremediablemente la naturaleza y la vida humana y que no se puede seguir así sin fomentar su colapso a corto plazo. Al no poder explotar descaradamente los recursos naturales, buscan cómo explotar más a todos los seres humanos. El tercer problema que enfrentan es la toma de conciencia mundial de que su sistema es insostenible. El consumismo de una vida desenfrenada no trae la felicidad y la catástrofe de la vida en la tierra es cada vez más certera y cercana. Por eso las multitudinarias manifestaciones del año pasado contra el neoliberalismo y las de este año contra el racismo están desbordando a los detentores del poder mundial, una extrema minoría blanca y racista, decidida a utilizar todos los medios para conservar y aumentar su poder y su riqueza.

Ese es el cuadro en el que nos encontramos: se está repitiendo el viaje mortal del Titanic y su orquesta diabólica nos está tocando melodías románticas para distraernos de la tragedia que nos espera. La diferencia actual es que ya sabemos que vamos a chocar contra un mortal iceberg y que, si lo decidimos, podemos evitar parte del desastre al que corremos. Se trata por una parte de cambiar la tripulación que nos gobierna, hacer cambiar el rumbo del barco y reorganizar no sólo toda la convivencia de los pasajeros sino también su mentalidad individualista y pasiva.

Quién más trabaja por estos 3 objetivos es el papa Francisco que no se cansa de denunciar frontalmente la perversidad del sistema neoliberal, nos anima a organizarnos a todos los niveles para ser los protagonista de una nuevo orden mundial más humano y cuidadoso de la naturaleza. De mil maneras busca despertar a los cristianos para que dejemos la visión de un cristianismo adormecedor, espiritualista, clerical y patriarcal, para transformarlo en liberador, humanizante y custodio de la naturaleza, tal como lo quiso su fundador Jesús de Nazaret. Por todas partes hombres y mujeres de buena voluntad, creyentes y humanistas de todos los países se están organizando en múltiples grupos y asociaciones para crear un gran movimiento de conciencia y de lucha que está abriendo caminos de esperanza, de vida, de fraternidad y de comunión con la utopía que nos habita: una armonía universal y cósmica. Eso es nuestro destino y nuestra felicidad. ¡Ojalá estemos y nos encaminemos en esta dinámica salvadora!

 

5.  NO EXISTEN LOS ‘INDEPENDIENTES’, Pedro  Pierre.

Somos tan independientes que hemos llegado a un grado de descomposición social poco visto… No hace falta que Dios nos castigue, nos castigamos más que lo suficiente nosotros mismos. “¡En río revuelto ganancias de pescadores!” Eso salta a la vista actualmente: parece que cada cual agarra lo más que puede de donde puede… Por eso ‘no existen los independientes’: nadie es una isla. Más bien todos somos responsables de todos y de todo lo que pasa, pero preferimos ‘las tinieblas y la oscuridad a la luz’, no queremos ver que somos cobardes, cómplices y encubridores de nuestra propia realidad.

En la Asamblea nocional abundan los independientes. ‘Independientes’, los que robaron las medicinas destinadas a combatir el coronavirus. ‘Independientes’, los que aprueban leyes contra los trabajadores y a favor de la explotación laboral. ‘Independientes’, los que votan a favor de la injusticia y la mentira bajo la argucia de que los ricos nos van a salvar. ‘Independientes’, los que se van de la bancada del gobierno porque ‘el barco hace agua por todas partes’ y no les vale su imagen si quieren volver a presentarse a algún cargo público. ‘Independientes’, los que se aprovechan de su puesto para robar descaradamente en el IESS (Instituto de Seguridad Nacional), en los Ministerios, en las empresas y hasta en el quiosco de la esquina. Las redes sociales abundan de denuncias desde el presidente hasta el portero de la escuela… Somos la vergüenza internacional y vamos de mal en peor.

¿Quién no ha escuchado ‘Yo no me meto en política’ o ‘No me interesa lo que pasa’? Pero sí, exigimos ser bien tratados, aparentamos, damos coimas al policía, alabamos a los corruptos, invocamos a Dios que sabe lo que hace y todo lo tiene controlado… ¡Qué hipocresía la nuestra! El país se va a la ruina, pero “¡Aquí no pasa nada!” Aumentan la pobreza y el desempleo, aumentan la desconfianza y la preocupación, aumentan la mentira y la falsedad, aumentan la angustia y la amargura de los jóvenes que no saben adónde acudir para encontrar trabajo y seguridad para su futuro o sus estudios o su dignidad. ‘Miramos por otro lado’ bajo el pretexto que todo el mundo roba y la crisis es global.

La pandemia está cayendo de maravilla a los que nos gobiernan y nos emplean: logran saquearnos más fácilmente que en tiempos normales. Y lo que viene se vislumbra como más de lo peor. Al nivel eclesial han desaparecido los profetas, los Proaños, los Luna Tobar, los Muñoz Vega… Unos escriben por aquí, otros pocos gritan por allá. Todos contra la corrupción, pero nadie para denunciar y enfrentar las causas de la corrupción que se ampara del sistema neoliberal… porque ‘no hay que meterse en política’. ¡Independientes! Y las cosas siguen iguales y peores.

¿Cuándo se entenderá que todos somos interdependientes, interconnectados, interrelacionados? La pandemia nos lo demuestra: nadie se escapa de esta gripe. Lastimosamente las y los que están con pocas defensas o con enfermedades no resisten y mueren. Un país es un solo cuerpo: lo bueno que se hace en cualquier parte beneficia a todos, como lo malo que uno hace o encubre afecta también a todos. Po eso estamos como estamos: demasiado mal… y sin saber hasta cuándo.

Pero lo podemos saber y cambiarlo si empezamos a dejar de ser ‘independientes’, cobardes, cómplices, encubridores, corruptos; si comenzamos a reconocer que lo más mínimo que hacemos en bien o en mal repercute sobre el conjunto del Ecuador; si llamamos ‘pan lo que es pan y mentira lo que es mentira’; si comprendemos que somos el resultado de los que hacemos individual y colectivamente; si buscamos vivir como humanos y no como arrastrados, borregos y burros; si decidimos ser amables , fraternos, justos, incorruptibles; si nos unimos para cooperar en la ayuda y el compartir entre vecinos, la solidaridad entre generaciones; si nos organizamos para vivir más sana y fraternalmente; si somos convencidos que la felicidad es el fruto de la amistad y generosidad entre todos; si creemos que Dios nos necesita para construir un mundo donde todos quepamos y que para eso nos ha dado los talentos que todos tenemos, muchas veces lastimosamente escondidos o enterrados como tesoros en nuestra propia miseria.

Tenemos el gobierno que nos merecemos y somos el país que presentamos al mundo, porque así hemos permitido que sean. Si cambiamos personalmente, no habrá cualquier gobierno que nos mal gobierne ni país que nos avergüence, porque el gobierno lo elegimos nosotros y el país somos la suma de todas y todos. “¡Que nuestro sí sea sí y nuestro no, no!” Hoy más que nunca, por la pandemia, la crisis global y esta catástrofe de país con sus terribles consecuencias, se nos exige más que nunca sellar un nuevo pacto social donde lo de todos necesita de nuestro respaldo consciente y decidido, un pacto a la manera de los dos personajes bíblicos Rut y Noemí, diciéndose la una a la otra: “Donde tú vayas, iré yo; y donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras, allí también quiero morir y ser enterrada yo. Que el Señor me castigue como es debido si no es la muerte la que nos separe"…

… porque todas y todos somos Rut y todas y todos somos Noemí.

 

domingo, 21 de junio de 2020

'No regresemos a lo anormal de ayer'


A R T Í C U L O S   D E   M A Y O,  Pedro  Pierre.

Guayaquil, junio de 2020.

Estimad@s amig@s y compañer@s de camino, buenos días.
Esperando que estén bien que preparan la ‘nueva normalidad’ después de las lecciones de esta pandemia.

He aquí mis artículos del mes de mayo, con muchos deseos para superar esta catástrofe del coronavirus.
1.      Hemos empezado… a vivir de otra manera.
2.      Sí, hay alternativas al neoliberalismo… ya las estamos sembrando nosotras y nosotros.
3.      Eco-socialismo: Nada sin la Naturaleza… para reinventar un futuro plenamente humano.
4.      Sí, ¡basta de palabra!... son acciones y lucha que se necesita.
¡Buena lectura!
Abrazo fraterno.
Pedro Pierre.

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1.   HEMOS EMPEZADO… Pedro Pierre
Ya pasan los días y las semanas y sigue la cuarentena. Nos dicen que va a terminar, pero nadie está muy seguro de la fecha. Van a ser dos meses que la suportamos y nos preocupa que termine. Nos preocupa también lo que va a pasar después, porque nos damos cuenta que las cosas no van a ser como antes.
No hemos pasado en vano 2 meses, encerrados en nuestras casas. Para muchos la realidad es trágica: ¿cómo comer cuando se gana cada día el pan que la familia necesita? En muchas familias hay seres queridos que se han ido para siempre y no se los pudo despedir. Muchos han perdido su empleo porque la tienda, el taller, la fábrica se quedaron cerrados. El país está por los suelos porque el petróleo ha caído a precios muy bajos, se pagó 330 millones de dólares por los intereses de un préstamo con el Fondo Monetario en plena mortandad nacional, los ricachones han mandado su dinero en los paraísos fiscales: nada menos que 800 millones; y la corrupción sigue campante en las altas esferas del gobierno. Ahora nos quieren controlar mediante nuestros celulares: saber dónde vivimos, adónde vamos, con quiénes nos comunicamos, disque para proteger nuestra salud. Si no la han protegido hasta hoy, ¿por qué van a protegerla mañana?
Mal estamos, muy mal estamos. ¿Cómo se va a levantar un país saqueado por sus propias autoridades y sus amigos de turno? ¿Cómo se va a recuperar una economía por los suelos, con miles de empresas quebradas? Al ver el vicepresidente que no podía controlar la pandemia desde el gobierno, deja a los municipios decidir cuándo salir de la cuarentena. Y el mismo presidente afirmó: “Mi situación me impide salir a territorio. Soy una persona de la tercera edad, con discapacidad física y con los problemas médicos que eso representa. Los médicos me han dicho que fácilmente podría contraer el coronavirus y que difícilmente podría superarlo…” Somos un país a la deriva, con hambre, sin empleo, sin dinero, sin líder que nos ayuda a salir adelante. Tenemos que contar sólo con nosotros mismos… Eso es el desafío a asumir, consciente y organizadamente.
Estos dos meses de encierro también nos han servido para pensar, para descubrir el fracaso del sistema que nos gobierna. Por momento nos paralizaron el miedo y la desesperación, pero ha surgido en nosotros la esperanza que juntos podemos levantarnos, arrimar el hombro, aceptar que va a ser una larga y dura lacha para recuperar la paria y volver a vivir y convivir como Dios manda. Eso será posible si ya hemos empezado a vivir de otra manera. En cierta escasez hemos probado que se puede comer más sanamente con legumbres y frutas. Al no haber medicamentos eficaces contra el coronavirus, hemos probado con limones, jengibre, hierbas medicinales, imanes y cuántas medicinas tradicionales o alternativas. No han faltado entre nosotros signos y gestos de compartir y solidaridad, pequeños tal vez pero reales que nos devolvieron la sonrisa, alimentaron la amistad e hicieron crecer la esperanza. Hemos descubierto que podemos vivir sin estar comprando cosas innecesarias o superfluas. También hemos rezado, realizado devociones olvidadas, leído la Biblia, vuelto a descubrir a Jesús más cercano a nosotros y a Dios como el gran misterio de la vida y del amor. Nos hemos preguntado qué es lo más importante en este momento, lo prioritario a no perder, a lo esencial a no dejar escapar…
Empezamos a estar seguros que mañana no podremos vivir como ayer, pero sí, conservando lo importante que hemos vivido sin dar nos cuenta… porque, si no, vamos a quedar peores y muy mal parados: una vida sin vida, unas relaciones sin amor. Y la existencia individualista, consumista, desorganizada se tornará una pandemia peor que el coronavirus. Mañana tiene que ser un nuevo amanecer, un nuevo día, un nuevo nacimiento, una nueva humanidad. Hemos empezado: hay que continuar, mejorar, fortalecer las novedades que estamos viviendo y redescubriendo. No podemos volver atrás porque atrás es la enfermedad, la muerte y el cementerio… ¡si hay espacio! Dios nos ha creado para otra cosa: una vida plena desde el compartir, una fraternidad sencilla desde la solidaridad, una fe con sabor a felicidad, un país más igualitario donde todas y todos podamos caber. ¿Sabremos darle este gusto a Dios?... porque “¡si la silla de Dios está vacía, la ocupa el diablo!”

2.      SÍ HAY ALTERNATIVAS AL NEOLIBERALISMO. Pedro Pierre.
“La gente se está organizando para sobrevivir”… Es lo que está pasando en ese momento, o sea, un sinnúmero de familias está buscando la manera de vender o trabajar en algo para tener el pan de cada día. Tal vez la palabra ‘organización’ no sea la más adecuada, porque la organización supone varias personas que se unen para alcanzar algún objetivo común. Está bien que cada persona en edad de trabajar vaya encontrando la manera de ganarse el pan suyo y el de su familia: es necesario a corto plazo, pero no es suficiente a mediano y largo plazo.
La solución a la crisis actual no es sólo un asunto individual. Más bien la crisis es la consecuencia de una problema mayor: es todo un sistema que en vez de protegernos, no solamente se está desinteresando de nosotros sino ha provocado la crisis en la que nos encontramos. Da miedo pensar que mañana va a ser terrible: eso presentimos y no lo queremos decir. La CEPAL (Comisión Económica para América Latina) prevé para el Ecuador una recesión económica de 5% y un aumento de la pobreza en 10%, ¡como hace 15 años! No podemos regresar a la situación de antes, aunque sea eso que buscan los empresarios, banqueros y los que nos gobiernan. ¿Habrá una mayoría de la gente que quiere cambiar? O más bien se piensa: “Los otros tienen que cambiar... Las autoridades tienen que cambiar… El gobierno tiene que cambiar…”. El problema verdadero no son ‘los otros’, ni ‘las autoridades’ no ‘el gobierno’; se trata de un sistema nacional y mundial que nosotros mismos sostenemos aunque lo critiquemos. El problema somos nosotros que apoyamos este sistema que nos engaña, nos explota, nos esclaviza, con la complicidad de los medios comerciales de desinformación que pertenecen a los mismos empresarios, banqueros y grandes explotadores: nos mienten y nos engañan… para que nada ni nadie cambie.
En ese momento me preocupa mucho el silencio, la expresión de nuestra inconformidad y preocupación. ¿No será para acallarnos que nos han encerrado? ¿Dónde están las protestas de los jóvenes, de las mujeres, los campesinos, los obreros, los indígenas, los sindicatos... Tal vez en las redes sociales... Por una parte está bien: pero ¿cuántas personas alcanzamos mediante nuestro celular y nuestras redes, frente a los 17 millones de ecuatorianos? Nos enfrentamos a estructuras organizadas por el sistema neoliberal que corrompen el Estado y las instituciones estatales, las cuales, en vez de protegernos, protegen y enriquecen a sus dueños con nuestros impuestos y a costa nuestra. ¿A eso queremos regresar?
Por este motivo la reacción no puede ser solamente individualista. Si de estructuras se trata, contra esas estructuras hay que luchar para sustituirlas por otros que trabajen en beneficio nuestro. Y allí sí, se necesita de organización, de muchas organizaciones. “Los pobres desorganizados serán castigados”: es lo que está pasando en este momento.
Por este motivo hay que encontrar otro proyecto social que no sea manejado por el 1% de la población, sino por la mayoría, o sea, por un pueblo que tiene conciencia de clase, que analiza lo que está pasando poniendo el dedo sobre las causas y que decide organizarse para vivir de otra manera. Ese es el cambio que necesitamos en este momento afín de no recaer en las garras del monstruo que nos lo arrebata todo, hasta la vida, lenta y violentamente.
¿La rebaja del presupuesto educativo será un motivo para que los jóvenes, directamente afectados, retomen la organización y emprendan la lucha?... junto a las mujeres que van a ser las más golpeadas, los campesinos más explotados, los indígenas más marginados, los jubilados más olvidados… La propuesta de ley económica calificada de ‘humanitaria’ que está por última semana en la Asamblea Nacional está clara: el 65% de los recursos para financiar las medidas para la recuperación económica provienen de aportes de sueldos y salarios de trabajadores y empleados públicos y privados y no de los bolsillos y chequeras de los privilegiados que se han beneficiado de las políticas económicas del nuestro gobierno neoliberal. Es este sistema de saqueo de los empleados y trabajadores, y de aniquilación de los pobres que hay que sustituir.
¿Quién tiene la solución? Nosotros somos la solución y nadie más… ¿Estamos convencidos de esto, de nuestra capacidad, de nuestra dignidad? Aunque no sepamos bien lo que hay que construir, sí, esta pandemia nos ha mostrado y demostrado lo que hay que destruir o a lo menos dejar de apoyar, por nuestro propio bien. La lucha no está ganada, pero acabo de leer la conocida frase de Bertold Brecht: “El que lucha puede perder. El que no lucha ha perdido ya”.
Unos líderes de movimientos sociales nos dicen que el camino hacia una nueva sociedad pasa por el ‘eco-socialismo’. ¡Nueva palabra, nueva esperanza! Pero para que sea efectivamente ‘buena noticia’, depende de nosotros: ¿Nos hemos enterado? ¡No hay peor lucha que la que no se libra!

3.      ECOSOCIALISMO: NADA SIN LA NATURALEZA, Pedro Pierre
¿Habremos perdido el miedo al socialismo? Tal vez sí, por ver la brutalidad mortal del neoliberalismo, especialmente en Ecuador con las medidas que toma el gobierno. Estados Unidos, capital del neoliberalismo, no logra controlar el coronavirus… a pesar de todos los dólares y las tecnologías que tiene. China ha controlado la pandemia y Cuba envía sus médicos a China, Italia, Brasil y unos 20 países más. El chip del socialismo malo y del capitalismo bueno tenemos que echarlo a la basura…
Nuevos proyectos alternativos de sociedad están viendo la luz del día. Ya es evidente la perversidad del sistema neoliberal. El papa Francisco, en su Carta apostólica sobre el Cuidado de la Casa común está tajante. Lo califica así: “un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso”, exclusivamente basado en “el principio de maximización del beneficio”, responsable a la vez de la injusticia social y de la destrucción de nuestra Casa Común, la Naturaleza. El presidente francés, formado en las Escuelas norteamericanas neoliberales, cuestiona el mismo neoliberalismo por inhumano. Nos creíamos invencibles, omnipotentes, con los inmensos progresos de la ciencia y la tecnología. Y estas se muestran totalmente incapaces de controlar un minúsculo virus mortífero que se transformó en pandemia planetaria en unas pocos meses.
En estos últimos años científicos, Organizaciones defensoras de Derechos Humanos y de la naturaleza, Movimientos Sociales ya nos avisaban que íbamos a la catástrofe. ¡La Naturaleza quiso volver a respirar aire puro! Nos han hecho creer que el consumismo era la solución a todos nuestros problemas, que estos son asuntos materiales que las empresas y el mercado van a resolver: Estábamos llegando al fin exitoso de la historia, o sea, íbamos a tocar el paraíso en la tierra. Más bien nos llegó el infierno.
Cada vez más se nos habla de ‘eco-socialismo’, o sea, de un socialismo ecológico, en el sentido que no se puede hablar de organización social sin incluir el respeto, la defensa y la protección de la naturaleza. Ella es nuestra matriz: de ‘agua, tierra, viento y fuego’ hemos sido hecho. Ya el libro bíblico del Génesis nos hablaba del primer ser humano hecho de barro: “De la tierra fuiste sacado…” Al descubrir el cosmos, las estrellas y las galaxias, se ve que somos una misma unidad de vida y de destino: ¡Somos polvo de estrella que ha llegado a ser consciente de sí! Somos una misma unidad donde todo y todos estamos relacionados e interconectados.
Entre humanos, la comunidad da sentido a nuestra existencia: nadie está solo; las relaciones son nuestro modo de existir. El neoliberalismo es todo lo contrario: el individuo se salva sólo, la competencia exacerbada es la manera de sobrevivir, la espiritualidad es un apéndice inútil. Todo esto se ha desmoronado estrepitosamente en estos meses. Hay que volver al humanismo, o sea, el socialismo y la ecología. Eso es el eco-socialismo: Un nueva manera de vivir armoniosamente entre humanos y con la naturaleza, donde las personas valen más que el dinero, donde la relación es más importante que lo promoción individual, donde la comunidad es la manera de organizarnos, donde la dignidad humana vale más que la fantasía televisiva…
Sólo nos quedan unos pocos decenios para evitar el colapso de la vida, pues la cuenta regresiva ha comenzado hace unos 3 años. Vamos rumbo al suicidio colectivo si seguimos la locura del neoliberalismo. Durante esta cuarentena que se prolonga, hemos comenzado a vivir de otra manera: valorar la familia, compartir entre vecinos y con los más débiles, comer de otra manera, cuidar nuestra salud con medicina natural, tomar el tiempo de reflexionar, redescubrir la dimensión espiritual de la vida, rechazar el consumismo, valorar la organización… Continuemos en esta dirección para un cambio individual, colectivo y estructural: el eco-socialismo nos ofrece un camino que podemos abrir mancomunadamente, si no queremos que la vida en nuestro planeta desaparezca definitivamente. Esta pandemia es un aviso.
Escuchemos a los que nos abren caminos de esperanza a emprender juntos decididamente. El papa Francisco no deja de animarnos a despertar y caminar con los Movimientos sociales portadores de un porvenir mejor. Recordemos la historia bíblica de Sodoma y Gomorra: fueron ciudades destruidas por haber eliminado la hospitalidad de su manera de vida. Cuando huía la familia de Lot para salvarse de esa ‘pandemia’, su mujer quiso dar marcha atrás y volver al pasado: se transformó en estatua de sal. Hoy no podemos volver al pasado que nos ha conducido a esta catástrofe. Tenemos que inventar caminos nuevos, reinventando el futuro cercano. Ya tenemos pautas para lograrlo.

4.   SÍ, ¡ BASTA  DE  PALABRAS !  Pedro  Pierre
La canción ‘Resistiré’ tuvo su momento de fama, pero tiene sentido si no se pasa a la acción… Estamos inundados de palabras, de noticias, de mensajes, de canciones, de discursos… para que nos quedemos de brazos cruzados con la ilusión de ‘resistir’. La excusa de estar encerrados es una falsa justificación: nos hemos dejado encerrar, eso es la realidad y eso desde mucho tiempo. Nos manipularon durante años o nos escondieron la verdad de tal manera que decimos: no hay otra solución, es lo mejor de lo mejor, ellos nos van a salvar… Y sigue la cuarenta: ¡Ya llegamos a 2 cuarentenas! Y continúan las prohibiciones: nos dejamos tratar como niños que se llevan por la mano, porque ellos sí trabajan por sus intereses.
El gobierno de los empresarios, él no se queda de brazos cruzados: ¡qué maravillosa oportunidad para fortalecer su dictadura del despojo y del saqueo! Reducción de horarios de trabajo, reducción de salarios, despidos intempestivos en las empresas, recortes en salud y educación además de reducción generalizada de presupuesto, salidas de centenares de millones a los paraísos fiscales, otros centenares de millones regalados a Fondo Monetario Internacional, privatizaciones de los bienes públicos, corrupción generalizada en las más altas esferas del gobierno, liberalización de los precios de la gasolina… La lista es interminable: lograron su ‘paquetazo’. Se trata de un feriado bancario mucho más grande que él de hace 20 años y lo han logrado con nuestro silencioso consentimiento. Y cantamos: ¡Resistiremos! “¡Los que tienen un empleo, van a trabajan más, cobrarán menos y se morirán antes de tiempo!” ¡Qué valientes somos para aguantar las peores barbaridades desde 3 años!
Nos han dicho ‘¡Consuman… eso les traerá felicidad! ¡Endéudense… y paguen dentro de 6 meses! ¡Vístanse y maquíllense de primera… y serán considerados estrellas y modelos de TV! ¡Tomen cerveza o miren novelas… y serán machos o feministas de avanzada! Nos siguen diciendo: ¡No se preocupen porque sabemos lo que necesitan y cómo resolver sus necesidades más apremiantes! Cantos de sirenas que creemos y obedecemos: ¡2 personas sobre 3 compran en los supermercados lo que acaban de ver en la propaganda televisiva! ¡Qué gentes tan obedientes somos! ¡Nos tienen bien controlados!
Preguntémonos: ¿Qué actividades de solidaridad hemos tenido durante esta doble cuarentena fuera de nuestra casa? ¿En qué protestas hemos participado? Tal vez nos hemos escandalizado de unas actitudes que hemos calificados de “radicales, exageradas, utópicas…”: las de los que salen a la calle para ganarse el pan del día, las de los que insultan porque les duele las muertes de sus familiares y vecinos, las de los que no soportan más estar encerrados, manipulados, saqueados…
Dejemos también de hablar de cursos, de formación, de capacitación, de análisis de la situación, de la crisis globalizada, de que Dios va a resolver nuestros problemas… Cuando el hambre toca a la puerta, sobran las palabras y las promesas. ¡A luchar, eso es lo que se necesita! Luchar para recuperar nuestra dignidad, nuestros derechos pisoteados, la organización destruida, los reclamos colectivos…
Nos parecemos a las mujeres que lloraban mirando a Jesús cargando con la cruz. Él que tuvo la valentía de decirles: “¡No lloren por mí, sino por ustedes y sus hijos!” La situación que vivimos no es culpa de otros sino de nosotros mismos que nos hemos dormido, hemos creído a los farsantes de siempre, nos hemos vuelto egoístas e individualistas, hemos olvidado lo esencial que es la fraternidad y el compromiso para construirnos como personas dignas, conscientes, solidarias y valientes. ¿Hasta cuándo vamos a resistir lamentando y llorando? Quienes van a pagar con creces los platos rotos van a ser nuestros ‘hijos’.
Los cristianos, en esos días, recordamos la ‘Ascensión’ de Jesús, o sea, su despedida física. Jesús se fue, pero no dijo a sus discípulos: “¡Vayan a rezando! ni ¡Hagan misas! ni ¡Enciérrense en sus casas! ni ¡Estudien para capacitarse…!” Más bien unos ángeles los regañaron: “¡Por qué están mirando al cielo!” o sea, ¿por qué esperan milagros? Pues el mismo Jesús les encomendó: “Vayan y hagan de los pueblos mis discípulos”… es decir: ¡Salgan, vayan reuniendo a la gente para construir la fraternidad y la justicia sin límite de fronteras ni de razas en nombre del Dios de la Vida!...porque eso es el Reino. El Reino está allí donde se lucha por la vida y la fraternidad.


domingo, 3 de mayo de 2020

¡ No volvamos a lo de antes !


ESTÁ  PANDEMIA  ES  UN FUERTE  LLAMADO  DE  DIOS

Estimad@s amig@s y compañer@s de camino, buenos días.

He aquí mis artículos del mes de abril.
1-     El fracaso del actual sistema mundial… incapaz de protegernos eficazmente.
2-     La ‘Pascua’ de Semana santo… o ¡Rumbo al Reino!
3-     ¡Los poderosos están con pies de barro…! Lo dijo el profeta Daniel hace más de 2,000 años.
4-     ¡No podemos volver a lo mismo!... porque ‘las mismas causas producen los mismos efectos’.
5-     Aprender a ser humano ya… para una vida digna y una sociedad nueva

Buena lectura!

Abrazo fraterno.
Pedro Pierre.

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1.   EL FRACASO DEL ACTUAL SISTEMA MUNDIAL
Frente a la pandemia del coronavirus, las organizaciones mundiales han sido incapaces de hacerle frente eficazmente. Ningún país ha propuesto una reacción global. El mismo sistema neoliberal ha sido ineficaz para sostener su organización financiera de mercado bursátil y no sabe decir la cantidad de empresas multinacionales que han colapsado o que China ha comprado a ‘precio de gallina muerta’… Peor han podido fomentar desde los ministerios de salud alguna respuesta eficaz para proteger a sus ciudadanos. En Estados Unidos se rechaza de los centros de salud a los contaminados que no tienen seguro social y se lo condena a morir en la calle. Trump se queda como payaso mudo, pero sí envía a Europa 40,000 soldados con su material militar para hacer maniobras conjuntas, ¿para enfrentar qué ‘enemigo potencial’?… En Guayaquil, ni se recoge los cadáveres de los fallecidos en la calle… Ni hablar de las Instituciones internacionales: la ONU, la OMS (Organización Mundial de la Salud)… están incapacitadas de proponer alguna alternativa. Europa se encuentra perdida sin propuesta común para enfrentar la pandemia. No se trata sólo de ‘¡Sálvese quien pueda!’, sino “¡Muérete sin piedad!’ Lo reconoció el mismo presidente francés. ¿Y los grandes medios comerciales de comunicación internacionales? ¡Muy bien, gracias! “Estamos en una mal momento que vamos superando. No se preocupen. Hemos pasado por peores situaciones”.
¿Y América Latina? Los gobiernos neoliberales que desbancaron o traicionaron los gobiernos progresistas se empeñaron en fomentar la corrupción, a destruir lo que se había hecho a favor de la salud y a desbaratar la integración latinoamericana. En Ecuador, somos un país a la deriva, con un presidente ausente, un sistema de salud desbordado, un ministro de economía que tiene la desfachatez de pagar 300 millones de deuda al FMI mientras somos el país con más muertos por el coronavirus. En Brasil los militares afirman que están dispuestos a apoyar a quien sustituya el actual presidente. Por otra parte, se niega ayuda financiera internacional a Venezuela para enfrentar la pandemia. Estados Unidos impone nuevas sanciones económicas a Irán que busca apoyo monetario contra el coronavirus. Israel persigue su invasión de Palestina y mata a más y más palestinos que resisten y protestan. ¡Qué perversidad la del neoliberalismo que no sabe contar los muertos que provoca por millones, pero sí, acumular millones dólares de ganancias a costa de países destruidos y pueblo asesinados!
¿Qué Organizaciones populares o qué países destacan en esta lucha contra la pandemia del neoliberalismo? Las Organizaciones sociales, sindicales, campesinas, indígenas, juveniles, feministas… no han dejado de protestar y proponer alternativas. Pero ¿quiénes los escuchan…? ¡fuera del papa Francisco! Los 3 países que se han lanzado en la lucha solidaria contra el coronavirus son China, Rusia y Cuba, por ser no tan neoliberales que se diga.
               A las Iglesias no les va mejor por privilegiar la dimensión espiritual en vez de la solidaridad, el compartir, la compasión, la ayuda para enfrentar la enfermedad y el hambre. ¿Van a salir alternativas creíbles y eficaces de las promocionadas devociones populares, adoración masiva del santísimo, cadenas de oraciones, rosarios cotidianos, misas por televisión o facebook…? ¿Dónde está la ‘opción por los pobres’ tan cacareada por jerarquías encerradas en sus templos y un clero de sacristía? Hace 41 años, monseñor Leonidas Proaño regresaba de la reunión episcopal latinoamericana de Puebla, México. Los obispos del continente acababan de comprometerse por una ‘opción preferencial, profética y solidaria por los pobres’. El mismo monseñor nos decía en la primera reunión nacional de las Comunidades Eclesiales de Base de Ecuador en Santa Cruz de Riobamba que la opción por los pobres era “una opción por las causas de los pobres y por su liberación de la miseria… manera actual de la Iglesia de América Latina de seguir eficazmente a Jesucristo”… ¡Palabras, lindas palabras! que se quedaron en los libros, libros que ni pudieron leer muchos seminaristas, aduciendo sus profesores que el Vaticano había condenado esta teología de la liberación… ¡Iglesia desprestigiada e Iglesias que se vacían! ¿Qué dirán ahora las Iglesias evangélicas que apoyan cada vez más descaradamente a gobiernos neoliberales como en Brasil, Bolivia y Estados Unidos? ¿A qué santo milagroso o a qué pastor salvador de sus pecados van a acudir los millones de pobres latinoamericanos, que no dejan de aumentar y morir?
               Si somos tan incapaces de actuar, a lo menos démonos cuenta que los actuales sistemas neoliberal y religioso han colapsado y deben ser tirados a tacho de la basura o al crematorio. La Tierra no resiste más los efectos de nuestra destrucción y está cansada de soportar una Humanidad que la contamina mortalmente. ¿No será el coronavirus un aviso que nos dice: ‘La próxima vez los elimino a toditos’? Antes de que sea demasiado tarde, empecemos a encontrar alternativas de vida personal, espiritual, económica, sanitaria, social… afín de no retornar sin más “a la normalidad” que nos ha llevado a tal catástrofe. Si no, ¡lo peor está por venir! Y ya llega. Los cristianos tenemos mucho que aportar a este gran cambio indispensable y urgente para vivir como humanos y hermanos.

2.   LA PASCUA DE SEMANA SANTA… O ¡RUMBO A UNA NUEVA HUMANIDAD!
Hace unos pocos días, leyendo o escuchando uno de los muchos comentarios sobre el coronavirus, me quedó grabada la frase siguiente: “Al origen de la humanidad, pasamos a ser humanos cuando empezamos a defender juntos a los más débiles”. El autor hablaba que con esta pandemia, estábamos “contra la pared”: o seguimos entrado por la puerta de auto-suicidio planetario o damos un salto cualitativo hacia una humanidad mejor, cuidando de la Tierra y de los más débiles. Una humanidad nueva mediante una nueva creación, obras de nuestra autoconciencia humana. Terminaba diciendo el autor que no había más alternativa. Es hora de pasar de ‘gusanos’ que nos arrastramos a ‘mariposas voladoras’.
Casi enseguida relacioné dicha frase con el momento en que nos encontramos: la Semana santa. Claro no es una Semana santa como las demás. No habrá las multitudinarias procesiones del viernes santo donde se recuerda a un muerto que, para la inmensa mayoría de los peregrinos, no resucitó, porque están ausentes de las celebraciones del sábado de gloria y del domingo de resurrección. Y los grandes medios de comunicación nos pasarán las películas noveladas y tergiversadas de un Cristo bandolero, de un Mesías espiritualista, de un soñador ingenuo, de un rebelde fracasado por creer en un dios que ama la sangre humana, anciano escondido en el cielo de los fantasmas que creamos los humanos para tranquilizarnos. ¡Fuera de las procesiones del viernes santo, no pasa nada porque seguimos iguales! Iguales de pobres, iguales de individualistas, iguales de corruptos, iguales de desorganizados, iguales de inconscientes, iguales de cobardes, iguales de consumistas y materialistas. ¿Nos despertará el coronavirus?
¿“Ser humano es empezar a defender juntos a los débiles”? porque ‘ser inhumano’ es ser indiferentes a lo que le pasa al vecino; porque ‘ser inhumano’ es acumular bienes y dinero sin aceptar que es el precio de la sangre y muerte de muchos pobres; porque ‘ser inhumano’ es preocuparse más del cielo que de la tierra y de los humanos; ‘ser inhumano’ es vender armas para asesinar pueblos enteros, es traficar drogas con la complicidad de instituciones podridas; ‘ser inhumano’ es pagar salarios de miseria condenando a jóvenes, mujeres y adultos a vivir como animales; ‘ser inhumano’ es negociar con la religión para imponer un cristianismo ‘opio del pueblo’… ¿Por qué estamos tan lejos de la primera semana santa y nos cuesta tanto entender el mensaje original de Jesús?... porque nos conviene, porque preferimos la mediocridad a la dignidad, y la maldad a la felicidad…
Resumiré la misión de Jesús y la meta de su Pascua -pasión, muerte y resurrección- en la frase que abre este artículo: Jesús nació, vivió, murió y resucitó para que lleguemos a ‘ser humanos’, es decir, a defender juntos a los más pobres, tal como lo hizo él. Por eso lo mataron porque defendía al Dios de los pobres y no una divinidad inventada por los ricos para defender sus privilegios y tapar sus fechorías. Jesús vino para el Reino y no para salvarnos de pecadillos que poco tienen que ver con la defensa de la vida y de la dignidad de los pobres. Las autoridades imperiales y religiosas de su tiempo necesitaban de pobres, de muchos pobres para seguir siendo ricos, opulentos y creyentes de un falso dios que los protegiera de cualquier cambio. Parece que con el paso de los siglos nos quieren seguir imponiendo esta religión del imperio, del dinero, de la violencia y de la muerte sin resurrección. Pero parece también que hemos comenzado a romper el círculo de la mentira y de la opresión, si comenzamos a pensar quién fue Jesús y cuál era su proyecto de Reino: “Ser humanos por defender juntos a los más pobres”.
Que esta Semana santa nos revele, más numerosos y decididos, la verdadera misión de Jesús, el verdadero rostro de Dios, el verdadero objetivo del Reino, el verdadero sentido de la vida: “Defender juntos a los pobres”. Esa es la Pascua que necesitamos todos. Entonces ‘¡Rumbo a una nueva Humanidad!’, entre todos y desde los pobres organizados.

3.   LOS PODEROSOS ESTÁN CON PIES DE BARRO, Pedro Pierre
Es la gran lección de la pandemia en la que nos estamos hundiendo sin remedio: ¡Los poderosos tienen los pies de barro! Son incapaces de enfrentar eficazmente la pandemia, como también de ponerse de acuerdo entre ellos para protegernos y ayudarnos. Más bien las empresas internacionales de farmacia y laboratotio están haciendo su agosto sobre las decenas de miles de muertos en todos los continentes. Estados Unidos es uno de los países más castigados, ellos que se dicen los salvadores del mundo, los supuestos llamados por la Providencia a aportar la felicidad a todo el orbe… Su perverso presidente no sabe qué hacer ni que decir, y cada vez más voces se alzan para criticarlo, hasta en su propio país… pero ¡más del 50% de los norteamericanos no votan en las elecciones presidenciales! ¿Qué se puede esperar de semejante indiferencia y complicidad?
Es la actualización del juicio del profeta Daniel: ‘El gigante con pies de barro’. He aquí el texto bíblico que tal vez poco conocemos: “Viste una estatua muy grande y de un resplandor extraordinario; estaba de pie delante de ti y su aspecto era terrible. Esa estatua tenía una cabeza de oro fino, el pecho y los brazos eran de plata, el vientre y las caderas de bronce, las piernas de hierro, y los pies de hierro mezclado con arcilla. Tú estabas mirándola cuando se desprendió una roca sin que nadie la moviera; pegó a la estatua a la altura de los pies de hierro y de arcilla y los rompió. Y en aquel mismo instante se hicieron trizas el hierro, la arcilla, el bronce, la plata y el oro; el viento se los llevó sin dejar huella como se lleva la paja del trigo en la era durante el verano. Y la piedra que había golpeado a la estatua se convirtió en una gran montaña que abarcó toda la tierra… El Dios del Cielo suscitará un reino que nunca será destruido; su poder no pasará a pueblo alguno. Derrotará y destruirá a todos los reinos y los reemplazará para siempre. Viste como se desprendió una roca de la montaña sin que mano alguna la tocara, y como pulverizó el hierro, el bronce, la arcilla, la plata y el oro: eso mismo va a acontecer.”
Se trata de un texto escrito hace más de 2,000 años mirando a los imperios del Medio Oriente que se disputaban territorios unos de otros. El profeta es aquel que mira a lo lejos y se da cuenta que los imperios caerán y serán sustituidos por “un reino que los remplazará para siempre”. Los cristianos aplicamos esta profecía a Jesús de Nazaret que inauguró este Reino desde los pobres, deseando que formaran, en la tierra, el gran Pueblo de los Pobres, unidos, organizados, conscientes, solidarios, alegres creyentes de este Dios liberador. Eso es también la utopía de la Humanidad y de todas las civilizaciones… que no se dejan corromper y prostituir por el poder, el dinero y la fama. Actualmente son los Pueblos indígenas de las Américas que ofrecen su Civilización del Bien Vivir para salvar tanto a la Humanidad como el la Madre Tierra.
Es un tema constante del papa Francisco. Para él los Movimientos Sociales, unidos con otros espacios sociales, son los protagonistas de un nuevo modo de vivir armoniosamente en sociedad y con la naturaleza. Vuelve a animar a todos estos Movimientos en una carta que les dirigió este domingo de resurrección: “Si la lucha contra el COVID es una guerra, ustedes son un verdadero ejército invisible que pelea en las más peligrosas trincheras. Un ejército sin más arma que la solidaridad, la esperanza y el sentido de la comunidad que reverdece en estos días en los que nadie se salva solo. Ustedes son para mí,… verdaderos poetas sociales, que desde las periferias olvidadas crean soluciones dignas para los problemas más acuciantes de los excluidos. Sé que muchas veces no se los reconoce como es debido porque para este sistema son verdaderamente invisibles. A las periferias no llegan las soluciones del mercado y escasea la presencia protectora del Estado… Ahora más que nunca, son las personas, las comunidades, los pueblos quienes deben estar en el centro, unidos para curar, cuidar, compartir… Quiero que pensemos en el proyecto de desarrollo humano integral que anhelamos, centrado en el protagonismo de los Pueblos en toda su diversidad y el acceso universal a esas tres T que ustedes defienden: tierra, techo y trabajo… Ustedes son constructores indispensables de ese cambio impostergable; es más, ustedes poseen una voz autorizada para testimoniar que esto es posible.”
Los poderosos tienen otro discurso, y Trump el primero: “Hay que regresar a la normalidad”… Claro, la ‘normalidad’ que les beneficie a ellos y que nos ha llevado a la pandemia actual. La verdadera ‘normalidad’ es la que describe el profeta Daniel, es la que desea el papa Francisco, es la que construyen los Movimientos sociales y todas las organizaciones que tienen fe en ellos.
Esta pandemia es un fuerte aviso de la Madre naturaleza que se puede repetir si no tomamos otro rumbo de vida personal, social, al nivel local, nacional y mundial… porque ¿quién va a poder sobrevivir a la próxima y mayor pandemia? ¿Estamos conscientes de eso? ¿Estamos decididos a entrar en esta dinámica de construir el mundo que necesitamos y no el de los poderosos…? afín de no haber vivido en vano ‘como si nunca hubiéramos existido’.

4.   NO PODEMOS VOLVER A LO MISMO, Pedro Pierre
La pandemia del coronavirus nos ha hecho caer en cuenta que los gobiernos y las Iglesias son incapaces de protegernos eficazmente. El sistema neoliberal es un fracaso total porque el dinero está en las manos de unos pocos: unas 2,000 personas en el mundo poseen 80% de la riqueza mundial para su beneficio propio. Los gobiernos están al servicio del enriquecimiento de unos pocos. Estados Unidos, que se cree el ejemplo a seguir por todo el planeta, es actualmente el país más afectados por la pandemia y no se ve cómo va a detener ni el número de contagiados ni el número de muertos.
Las Iglesias tampoco están preparadas para enfrentar tal catástrofe mundial, mayoritariamente limitándose a rezar, promover precesiones y devociones, haciendo misas por televisión, radio, Facebook, watts app, zoom… sin mayor eficacia inmediata. Estamos lejos de la práctica de Jesús de Nazaret que dedicó su vida a andar por los caminos de Palestina para curar enfermos, enseñar a los pobres a vivir compartiendo y denunciar autoridades religiosas y militares extranjeras por dominar y explotar a las gentes: Fue el profeta itinerante del Reino de Dios.
Ahora, ¿por qué motivos hemos llegado a una tal desorganización, desprotección y mortandad? Por una parte elegimos gobiernos de entre la gente rica y no los controlamos. Ellos hacen lo que les da la gana con nuestro voto, nuestros impuestos y los bienes del país porque se lo permitimos. Lo vemos en nuestro país: es el desgobierno total, la entrega del dinero y bienes nacionales a los grandes empresarios, la fuga de devisas en los paraísos fiscales, los millonarios préstamos al Fondo Monetario Internacional que no se sabe para qué sirven, la corrupción generalizada, la venalidad de la justicia que persigue, enjuicia, aprisiona, destierra a quiénes denuncian o se oponen a tal descalabro nacional… Hemos llegado al colapso del sistema que organiza el Estado y controla, eso sí, el país.
Por otra parte están los medios comerciales de comunicación que pertenecen a los grandes ricos y por lo mismo defienden a los que nos gobiernan. El negocio de estos medios es colaborar al enriquecimiento de los más ricos que son los dueños de dichos medios. Por eso nos desinforman, nos mienten, nos engañan, nos manipulan… Al no tener un espíritu crítico ni muchas veces poder haber acceso a otros medios de información, nos dejamos llevar por la corriente… ‘como el camarón que se duerme’. Tampoco la educación primaria, secundaria y universitaria nos capacita para entender el mundo en el que vivimos y transformarlo para beneficio nuestro.
Las religiones han pasado a ser grandes sectas al servicio de sus intereses, con una clase que se cree superiora y enviada por Dios. Demasiado dinero y poder pasan por sus manos, atrapándola en la corrupción y las aberraciones sexuales. El papa Francisco busca volver a las fuentes y dejarse guiar por el Concilio Vaticano 2° y su experiencia pastoral en América Latina. Trata de hacernos regresar al corazón del Evangelio que son la misericordia y la opción por los pobres, las 2 caras del Reino de Dios por el que vino, vivió, murió y resucitó Jesús. Nos alienta a denunciar las injusticias, defender a los explotados, acoger a los migrantes, proteger el medio ambiente… Nos desvela la perversidad del neoliberalismo que gobierna el mundo y provoca todas estas maldiciones que padecemos ahora. Pero su voz se parece a la de Juan Bautista que “gritaba en el desierto”.
Por todo eso estamos como estamos. No podemos volver a lo mismo, porque sería preparar una catástrofe mayor: las mismos causas producen los mismos efectos… lo que sí, quieren los poderosos del mundo: “¡Menos bocas, más me toca!”. Es hora de despertar si no queremos vivir peor. Es hora de unirnos y reunirnos para entender mejor lo que está pasando y adonde están las salidas y las alternativas a la situación actual. No podemos comer como antes. Tenemos que curarnos de otra manera, trabajar más dignamente, dejar de consumir lo que nos presenta la televisión, organizarnos para hacernos respetar, hacer respetar nuestro voto y el destino de nuestro dinero… y no creer todo lo que nos cuenta la pantalla chica de nuestro celular… Tenemos que redescubrir a Jesús de Nazaret que vino a darnos otra imagen de Dios, padre y madre, compañero de nuestras desgracias y colaborador de nuestros éxitos hacia una vida más humana y fraterna.
A pensar entonces a lo que ya no vamos a hacer más y a lo nuevo que tenemos que emprender junto a otros. Si nos quedamos solos, nos perdemos, nos perderemos. El camino es la comunidad, tal como lo estamos descubriendo con esta pandemia: comunidad familiar, comunidad de vecinos, comunidad de trabajo, comunidad cristiana, comunidad política… un sueño, una utopía que, en definitiva, Dios nos pide de poner en marcha para dejar atrás la desgracia de la realidad a la que nos hemos dejado llevar. ¿No será la vida esta gran lucha por hacer realidad este sueño y esta utopía?

5.  APRENDER  A  SER  HUMANOS  YA,  Pedro  Pierre.
Eso es la meta de la vida de toda persona: Ser plenamente humano. Porque de niño somos egoístas e incapaces de desenvolvernos solos. Adolescentes: pasamos a otra etapa de la vida y descubrimos la dimensión social de la existencia: existen otras personas y juntos podemos lograr metas imposibles de alcanzar si estamos solos. Jóvenes: buscamos la manera de lograr ser independientes de nuestra familia, preparándonos para alguna profesión y buscando la manera de entender el misterio de la vida y del amor. Llegamos a ser adultos cuando nos ganamos la vida, fundamos una familia, somos útiles a los demás, desarrollamos la dimensión espiritual que anida en nosotros. Viejos: miramos las cosechas de las semillas que hemos sembrado, gozamos de las amistades cultivadas desde siempre, compartimos sabidurías adquiridas en las luchas, los sufrimientos y los fracasos, nos sentimos en sintonía con mucha gente, vivimos en una mayor armonía con la naturaleza, nos dejamos poseer por una mayor comunión con el gran Misterio que llamamos Dios. Eso ‘ser humano’: no dejar de crecer siempre.
Este tiempo de encierro en el espacio de la casa nos obliga a repensar nuestra vida y nuestra manera de vivir. Frente a la pandemia de coronavirus nos sentimos frágiles, desamparados, desprotegidos, mortales. ¿Dónde estarán los puertos de salvación? ¿Serán nuestros gobernantes? incapaces de orientarnos, proteger nuestra salud y nuestra existencia. ¿Serán nuestras capacidades personales? pero nos enseñaron en la escuela, el colegio y la universidad a ser individualistas, competentes a costo de los demás, agresivos en nuestras relaciones, ávidos de dinero y poder sin mirar a quién le hace daño, consumistas de todo lo que nos presentan, corruptos para alcanzar lo que más deseamos… Nos enseñaron a ser productivos, para unos pocos, e inútiles no sólo a los demás sino a nosotros mismos.
Los puertos de salvación: ¿serán las religiones? El mismo Jesús, condenado por las autoridades religiosas de su tiempo, murió en la cruz gritando: “Padre, ¿por qué me has abandonado?” ¿Qué pueden las religiones frente a la pandemia actual? Rezar, sacar a los santos, decir misas en Iglesias vacías, pasear a la Madre de Jesús por los cielos ecuatorianos… prácticas ineficaces de tiempos idos. Jesús había venido para otra cosa: curar a los enfermos y encaminar a los pobres a compartir entre sí para crear nuevas relaciones humanos y sociales, en nombre de un Dios Padre y Madre que nos quiere de pie, no de rodillas, y hermanos y no desconocidos o enemigos.
Terminada la cuarentena, ¿vamos a volver al desorden, a la desorganización, a la indiferencia, a la complicidad, a los vicios, a la maldad individual, colectiva y estructural de nuestras instituciones? Todo esto ha producido la pandemia que estamos incapaces de controlar. La Tierra está cansada de los humanos que la destruimos o no la defendamos ni cuidamos ni protegemos, sino que dejamos desaparecer miles de especies animales y vegetales cada semana en algún lugar de nuestro planeta sin preocuparnos, sin ver que necesitamos de ella para respirar, comer, curarnos, en una palabra vivir, sobrevivir. ¿Hasta cuándo?
Ya es tarde. Si continuamos así, habrá una noche en que la próxima generación no amanecerá porque la noche y el frío se harán perpetuos con la muerte de la vida. Vamos a entender por el cataclismo de varios millones de enfermos y de centenares de miles de muertos… ¡por una gripe!.. que hay que encontrar un sentido a nuestra existencia y otro camino para nuestra sociedad. No es por gusto que hemos llegado a este mundo: la Vida nos ha regalado un cuerpo espiritual o un alma corporal para colaborar a perfeccionar la vida y multiplicar el amor. ¿Qué hemos hecho con nuestra propia vida? ¿Qué hemos hecho por una vida mejor para los demás? ¿Qué hemos hecho para conocer a Dios y reconocerlo en todos el que sufre y pasa necesidad? ¿Qué hemos hecho del proyecto de Jesús que es el Reino, es decir, un mundo de hermanos felices? Allí sí, podemos aplicarnos la maldición de Jesús en sus parábolas: la de “las vírgenes descuidadas”: “¡No les conozco!” y la del juicio final: “¡Malditos! Váyanse al fuego eterno!”
Esta pandemia es una llamado apremiante de Dios en los gritos de los pobres y de la naturaleza para ser verdaderamente humanos, creciendo individualmente, fraternizando colectivamente, implementando una organización económica, política y cultural que nos haga iguales, equitativos, responsables de nuestras vidas y de nuestras instituciones… dejando atrás a todos aquellos que se creen nuestros salvadores materiales, sociales y religiosos.
Esta pandemia no exige a gritos ser humanos ya, es decir, hermanos, arrimados a nuestra Madre Naturaleza y agarrados con el Dios de Vida y del Amor porque hacemos que la Vida y el Amor nos habiten más y más. Así seremos '¡bendecidos!’ y salvados.


miércoles, 1 de abril de 2020

Artículos periodísticos de marzo

ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS  DEL MES DE MARZO,
por este servidor

Estimad@s amig@s y compañer@s de camino, buenos días.
He aquí mis artículos del mes de marzo, con muchos deseos para superar esta catástrofe del coronavirus.
1.      La mentira infecta más que el coronavirus… porque nos manipulan.
2.      El abrazo de la anaconda… es mortal como el sistema neoliberal.
3.      Cuba solidaria por el coronavirus…  porque hoy el ‘buen samaritano’ es cubano.
4.      Las CEBs: Una Iglesia llamada Esperanza… porque tiene la fuerza de los pobres.
Como documento complementario les envío un Resumen del XI Encuentro continental de CEBs, celebrado en Guayaquil la semana pasada.
En mi blog, http://padrepedropierre.blospot.com encontrarán:
- Un resumen que hice de la carta del papa Francisco sobre ‘Querida Amazonía’, destacando las novedades positivas.
- Un resumen del XI° Encuentro continental de CEBs en Guayaquil, de marzo pasado.
- Una presentación de la Semana santa a celebrar en familia, en una parte resumida (8 pág.) y otra más extensa (16 pág.)
¡Buena lectura y feliz Semana santa!
Abrazo fraterno.
Pedro Pierre.

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1.   LA MENTIRA INFECTA MÁS QUE EL CORONAVIRUS, Pedro Pierre.
Cada vez más nos estamos dando cuento de la manipulación y de la ingenuidad en relación a esta epidemia gripal. No es que hay que descuidarse, sino darle la importancia que se merece, ni más ni menos. Podríamos poner en la canasta de la ingenuidad los alarmistas, los individualistas, los que no se interesan en la política, los que no analizan la realidad local y global, los que llenan su refrigeradora por miedo al fin del mundo, etc.
Miren cómo los grandes laboratorios se soban las manos y saltan de alegría por sus cuentas bancarias, como los gobiernos aprovechan para tomar decisiones a escondidas (¡no hay mascarillas pero sí perdigones para matar a manifestantes!). Por allí dice un indígena que ‘el coronavirus es una enfermedad de los blancos’… Claro, si los ‘blancos’ no fueran afectados no hubiera tanta bulla informática. En los países pobres centenares de personas y hasta decenas de miles mueren cada semana por hambre, guerras y enfermedades curables: ¿dónde están los medios de información para escandalizarse, asustarnos y presionar? El sarampión, el cáncer, las enfermedades catastróficas y la misma gripe que todos padecemos en algún momento, matan a más gentes que el rotavirus. ¿Por qué no se organizan campaña para denunciar la poca combatividad de los laboratorios farmacéuticos que podrían suprimir o a lo menos reducir de mucho a estas enfermedades?
El papa Francisco nos dice que ‘la tercera guerra mundial ha comenzado, por pedazos’. La guerra química está en marcha y los laboratorios gringos, europeos, rusos y chinos trabajan 24 horas sobre 24 para perfeccionar la eficacia mortífera de los virus y así matar a mas ‘enemigos’… ¿Cómo que no van a utilizar estos virus para probar sus masacres? Parece que el coronavirus se les escapó de las manos, como el de la ‘vaca loca’, la gripe aviar y la porcina, el ébola (¡Allá en África, por la extrema pobreza masiva, es más eficaz!) y cuántos más. ¿No lo habrán hecho estallar en China porque ya los chinos han pasado a ser la primera potencia económica y digital al nivel planetario?
Tal vez fuera bueno recordar lo que, en su tiempo, dijo Jesús sobre la destrucción de Jerusalén y el fin del mundo: “¡No se asustan! ¡No hagan caso! ¡Sean vigilantes: No caigan en el descuido ni en la bebida o las preocupaciones mundanas!” Y también el libro del Apocalipsis: “Mira: Estoy tocando tu puerta. Si me abres, entraré, me sentaré a tu mesa y cenaremos juntos.” Esa es la vigilancia mayor que debemos tener: Dios quiere venir a cenar con nosotros, a diario, para una convivencia feliz, sencilla y liberadora… Pero nosotros estamos ocupados en cuántas cosas muy secundarias que nos ocultan lo esencial: la fraternidad, el compartir, la solidaridad, la comunión con Dios…
¡Cuánto egoísmo y rivalidad ya está provocando este coronavirus entre nosotros! Y dejamos pasar la felicidad por la amistad ofrecida, por una vida más comunitaria, más sana, más sencilla… porque el individualismo, la agresividad, el consumismo, los vicios… sí son el fin de nosotros.

2.   EL ABRAZO DE LA ANACONDA… Pedro Pierre.
¡Jajá! Nos da miedo sólo pensar en ese abrazo de muerte… América Latina está ahogada en el abrazo de la anaconda: Honduras, Ecuador, Colombia, Brasil, Chile, Paraguay… para citar sólo unos países. Hoy en Ecuador sufrimos este ahogo progresivo y mortal. Todavía discutimos si los 10 años de la Revolución Ciudadana con el presidente Rafael Correa fue una década ganada o perdida.
Esa es la gran disputa entre los ‘correistas’ y los ‘anticorreistas, con todos los grandes medios de comunicación destilando un anticorreísmo visceral y permanente. Rafael Correa practicó un capitalismo social marcado por grandes rupturas favorables a la mayoría de los ecuatorianos. El ‘socialismo latinoamericano del siglo 21’ se quedó en una proclama de campaña electoral. La realidad fue la de un capitalismo social: los ricos siguieron ganando mucho dinero, pero la pobreza disminuyó de 20 puntos. Sí, el gobierno de Correa persiguió a sus opositores más acérrimos y calumniadores. Por otra parte no supo integrar las propuestas del Movimiento Indígena ni de las Organizaciones sociales y sindicales.
Grandes logros hablan en su favor: una mejor repartición de las riquezas nacionales, un mejoramiento sin precedente en salud, educación, seguridad social, vías de comunicación, atención a personas en situación difíciles. Varias rupturas históricas aparecieron a los largo de estos 10 años: el desplazamiento de la oligarquía nacional que dejó de controlar el Estado, los ricos pagaron impuestos, los grandes medios de comunicación fueron contrapuestos por la creación de medios públicos de información, se duplicó el salario mínimo, el gobierno de Estados Unidos dejó de ser el padrino obedecido, el pueblo llano recobró su autoestima, se favoreció el turismo tanto nacional como internacional, como nunca se promovió la integración latinoamericana…
En las elección presidenciales de 2017, el candidato de la Revolución Ciudadana, el partido de Rafael Correa, Lenín Moreno obtuvo en la primera vuelta 36% de los votos, a pesar de tener todos los demás partidos en contra. Actualmente las encuestas dan a Correa más de 40% de opinión favorable. Frente a las elecciones de 2021, el actual gobierno busca todas las argucias para eliminar a Rafael Correa para cualquier candidatura e impedir que su partido participe en dichas elecciones.
El gobierno de Lenín Moreno marcó el comienzo de una traición vergonzosa. ¡La misma noche en que ganó las elecciones, Lenín Moreno pactaba con la derecha tradicionalista que había perdido en las urnas! Luego vino un diálogo nacional que no fue más que una serie de pactos con la oligarquía para condonar sus deudas, suprimirle impuestos, darle libertad a la salida de devisas, otorgarle grandes préstamos, privatizar en su favor grandes sectores estratégicos… y perseguir los militantes correistas, apresar sin mayores pruebas al vicepresidente de la república… Luego, después de la farsa anticonstitucional de una consulta popular amañada, se nombró una comisión de personalidades oligárquicas que destruyeron todos los avances sociales, laborales, económicos e institucionales que favorecían las clases medias y populares, en particular la juventud.
La economía del país fue entregada al Fondo Monetario Internacional que permite a los ricos enriquecer descaradamente a costa del empobrecimiento de las mayorías. La política volvió a ser obediencia a los intereses de Estados Unidos y sumisión a las grandes multinacionales. Son realidades fehacientes el aumento de la pobreza, el desempleo masivo y la marginación de las organizaciones indígenas, populares y sindicales. Esta situación de neocolonialismo explotó con el levantamiento nacional del mes de octubre pasado.
En octubre de 2019, un levantamiento popular obligó el gobierno a retroceder en el aumento del precio de los combustibles en un 30%. Los transportistas fueron los primeros en protestar, pero cesaron toda manifestación después de pactar con el gobierno beneficios económicos. Retomaron las protestas el movimiento indígenas, las organizaciones populares, sindicales y campesinas, los pobladores de los sectores marginales de las grandes ciudades, en particular los jóvenes y las mujeres. Las informaciones reales corrían por las redes sociales. Después de 13 días de enfrentamientos con la policías y los militares que cobraron 12 muertos, 1200 presos y 1300 heridos, el gobierno aceptó un diálogo con el movimiento indígena que sólo pidió el regresó del precio de la gasolina a su monto anterior. Se salvó el gobierno y tanto el Fondo Monetario Internacional como la embajada de Estados Unidos siguen gobernando el país.
Nos quedamos en una ‘Revolución inconclusa’ frente a las elecciones presidenciales del 2021 con organizaciones sociales debilitadas, una población sin mayor conciencia política, una juventud mareada por el consumismo y la tecnología digital, una corrupción campante e impune, un clero alejado de los pobres, una oligarquía al asecho para conservar y aumentar sus privilegios. La anaconda neoliberal no quiere soltar su abrazo morral. Nos queda esperar contra mucha desesperanza y luchar para construir una ciudadanía que tome en sus manos los destinos de una patria herida.

3.   CUBA SOLIDARIA POR EL CORANAVIRUS, Pedro Pierre.
Mientras todos los países cierran sus fronteras y Trump quiere tener la exclusividad de la vacuna alemana contra el coronavirus, “Cuba autoriza el atraque del crucero británico MS Braemar con cinco casos confirmados de covid-19”. Cuba abre su país -¡cuya frontera no está cerrada!- “ante la urgencia de la situación, dice el gobierno cubano, y el riego para la vida de las personas enfermas”. ¡La Cuba de Fidel y de Che Guevara, la Cuba comunista, la Cuba dictatorial, la Cuba bloqueada criminal y económicamente desde más de 50 años por los gobiernos de Estados Unidos, la Cuba censurada por los grandes medios de comunicación comerciales internacionales, la Cuba satanizada! ¿Cuántos se han enterado de la noticia?
Y también ¿quiénes se han enterado de que “Cuba destaca capacidad para producir medicina contra Covid-19”, “Médicos cubanos se unen a Venezuela para contener el coronavirus”, “Italia recluta médicos de Cuba, Venezuela y China para luchar contra el coronavirus”? Y todos sabemos que en Ecuador ¡el gobierno ha despedido a los médicos cubanos de su territorio!... seguramente sobre ‘invitación amistosa’ del gobierno gringo. Lastimosamente sabemos que el gobierno de Estados Unidos ha decretado que ninguna ‘Buena Noticia’ puede venir de Cuba ni de Venezuela. ¡Triste realidad!... cuando la realidad es otra. Es de preguntarse dónde está la perversidad.
El crucero británico llamado ‘MS Braemar’ estaba anclado en el mar caribeño cerca de las Islas Bahamas desde febrero pasado, porque ni Estados Unido, ni América Central ni América del Sur lo autorizaban a atracar en alguno de sus puertos. ¡Se ve la insolidaridad y la debilidad de sus sistemas nacionales de salud de estos países, incluidos Estados Unidos, cuyo presidente se autoproclama el salvador de la humanidad! Del Braemar se cuenta a bordo hay más de 1,000 pasajeros con pasajeros de Canadá, Australia, Bélgica, Colombia, Irlanda, Italia, Japón, Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega y Suecia. El gobierno de Cuba se ha puesto de acuerdo con el gobierno británico para trasladar a los pasajeros hasta algún aeropuerto para que puedan viajar con seguridad a Gran Bretaña. Llama la atención que los ‘padres’ de los primeros invasores de Norteamérica hayan aceptado la ayuda de los cubanos: un buen golpe a su orgullo congenital.
Muchas lecciones hemos de sacar de esta solidaridad cubana. Los que conocemos a Cuba sabemos de su solidaridad con América Latina y África. Sabemos también que el sistema sanitaria cubano -me parece haberlo leído no hace tanto tiempo en un texto de la ONU- es el más eficaz del mundo. También son primeros o entre los primeros en biotecnología, deportes, cultura, erradicación de la miseria… Pero todo esto se debe silenciar porque el Occidente capitalista ha decidido satanizarlo para que nadie se atreva a imitar o seguir a los cubanos y a su sistema de gobierno.
Deberíamos leer o releer, en estos días de cuarentena, el libro del dominico brasileño Frei Betto titulado “Fidel y la Religion” para hacernos una idea del comunismos humanitario que rige en ese país. ¡En la Cuba de Fidel no ha habido gente asesinada por ser cristiana! mientras en los muy católicos países latinoamericanos han matado a montones y siguen matándolos. ¡Qué pena también que a los cristianos no se nos identifique por la solidaridad sino por rezar, ir a misa, sobarles los pies a los santos, leer mucho la Biblia y palmear abundantemente! El único mandamiento de Jesús es que ‘nos amemos unos a otros como él nos amó’. En el caso que toca, los cubanos nos están dando una lección de humanidad y de cristianismo, porque según la parábola del juicio final: entran en el Reino, en vida y para siempre, ‘los que están visitando y ayudando a los enfermos porque lo están haciendo al mismo Jesús’.
Así que ¡a revisar nuestra calidad humana y nuestro cristianismo! Y agradezcamos a los cubanos, buenos samaritanos, su valor humano y sus gestos de solidaridad internacional, ética bastante rara en estos tiempos: nos dicen con hechos que “otro mundo es posible”, urgente y necesario.

4.   LAS CEBs: UNA IGLESIA LLAMADA ‘ESPERANZA’, Pedro Pierre
“Iglesia sencilla, semilla del Reino. Iglesia bonita, corazón del Pueblo”: así nos define una de nuestras canciones en las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs).
               Terminó en Guayaquil la semana pasada un Encuentro Continental de 10 días de la Iglesia de los pobres de América Latina. Éramos Comunidades Eclesiales de Base, más de 250 participantes de 16 países, incluyendo latinos de Estados Unidos. Expresamos nuestros clamores y esperanzas, nuestras denuncias y protestas, nuestra espiritualidad y compromiso social. Fue una experiencia de fe y de compartir de experiencias a partir de la realidad exageradamente violente y deshumanizadora de nuestro continente… La pandemia del coronavirus nos muestra cuánto estamos desamparados frente a dicha enfermedad, por un sistema que sólo cuida el 1% de la población mundial a costa del 99%.
El lema del Encuentro era: “Escuchando los clamores de la Tierra y de los pobres, defendemos la vida y promovemos el Reino”. De hecho este Encuentro reunía 3 grupos diferentes: unas CEBs juveniles, unas CEBs adultas y unos Asesores de las CEBs. Cuatro obispos latinoamericanos nos acompañaron a lo largo de estos días. Estos Encuentros continentales se dan cada 4 años. El primero tuvo lugar en Volta Redonda, Brasil, en 1980. El segundo tuvo lugar en Cuenca en 1984. Recordemos que las CEBs nacieron en Brasil en los años ’50 del siglo pasado, unos 10 años antes del Concilio y se expandieron por toda América Latina, como también por África y Asia. Las distintas reuniones episcopales latinoamericanas siempre confirmaron las CEBs, no así la mayoría de los obispos. Se las define como “primer y fundamental núcleo de Iglesia en la base de la sociedad”: somos ‘Iglesia completa’, hermana de la parroquia que ha perdido mucho dinamismo con el pasar de los siglos.
               En ese Encuentro latinoamericano se reunieron primero unos 40 jóvenes que conforman CEBs juveniles en 11 países del continente. Luego fue el turno de unas 200 personas de las CEBs adultas de unos 16 países latinoamericanos. ¿Qué dijeron? He aquí sus propias palabras.
               Primero las de los jóvenes: “Los jóvenes pobres nos sentimos marginados por todas partes: Queremos ya una transformación social y eclesial.
Soy esta Tierra, soy esta gente, soy mi memoria y soy esta historia. Somos artesanos del Reino en comunidad. La Amazonía nos dice que todo y todos estamos interconectados: Somos tierra, aire, agua y fuego, en la unidad de todo el cosmos.
Vamos a hacer realidad los sueños que Dios nos regala, los sueños del papa Francisco. Mi mano para mi hermano: tu mano con la mía para la vida. Pon la semilla en la tierra sin preocuparte por la cosecha.
               Los adultos dijeron: “Increíble violencia, increíble tenacidad, increíble resurrección. ¡Benditas diferencias étnicas que nos enriquecen y que son un don de Dios! Somos el despertar de la Iglesia desde los pobres a la manera de Jesús.
Los clamores son innumerables por todos los países: Son nuevos salmos que griten a Dios a la vez desesperanza y confianza. Son la voz de Dios que dice: ¡Basta ya! Las CEBs no están para ayudar a las parroquias: están al servicio de la construcción del Reino, por el que vino Jesús. Los sacerdotes y los obispos no saben trabajar con las CEBs porque nos aprendieron a trabajar en comunidad ni con los pobres. La espiritualidad de las CEBs consiste en reconocer a Dios en la vida cotidiana. Con las CEBs, pasamos de ser una Iglesia dependiente de Europa y colonialista, a ser una Iglesia fuente y camino para la Iglesia universal. El papa Francisco nos confirma en el camino de una Iglesia sinodal, o sea, igualitaria, participativa y solidaria.
No se trata de convertir a nadie, sino de vivir los valores de Jesús con todos los varones y mujeres de buena voluntad. Es indispensable la participación en la vida social y política. Hay que acompañar el cambio de sistema con una conversión personal porque nosotros mismos apoyamos el sistema que nos empobrece. Hay que responder a 2 desafíos: el dolor humano y la pérdida del sentido de la vida. Seguiremos cuidando de la Casa Común, la economía popular, la salud alternativa, la participación socio-política y la formación…
               En ese Encuentro sentimos que se cumplía lo que decía Jesús: “¡No temas, pequeño rebaño! A tu Padre le pareció bien revelarte los secretos del Reino.”