lunes, 22 de febrero de 2016

Carta circular por mis 40 años en América Latina



4 0   A Ñ O S   E N   A M É R I C A   L A T I N A
Como  « Sacerdote  sin  frontera »

Quito, febrero de 2016.

Estimadas/os amigas/os y compañeras/os de camino, buenos días.
Esperando que estén bien.

Con ocasión, en este mes de marzo próximo, de cumplir 40 años de presencia en América Latina, les quiero compartir un resumen de las vivencias de estos ricos años. Es también la oportunidad para agradecerles de su amistad fiel y su solidaridad.
A mediados de marzo de 1976 llegaba a Guayaquil. Tenía 34 años y era sacerdote desde unos 7 años. Había salido de Francia en barco 3 semanas antes. En Puerto Bolívar me esperaban varias personas: Homero, el amigo ecuatoriano conocido en el Seminario mayor de Le Puy mi diócesis de Francia que me había invitado para venir a trabajar con él. Estaban también el obispo, monseñor Bernardino Echeverría, y un sacerdote francés, Enrique Julhes.
Antes de salir para Ecuador había pasado unos 4 meses en un centro de formación de Bélgica para aprender el español y conocer algo de la realidad latinoamericana. Éramos unas 40 personas que iban a trabajar en varios países de América Latina: unos pocos laicos, algunas religiosas y la mayoría de sacerdotes originarios de unos 10 países europeos. Conservo de estos meses el recuerdo de una buena amistad, la ayuda de buenos profesores en particular José Comblin y el compartir alegre de la rica cerveza y las buenas papas fritas belgas.
Me siento feliz del camino recorrido y de tanta gente encontrada que me ayudaron a ser más persona, más cristiano y más sacerdote según el corazón y la sabiduría de los pobres.

11 años en Guayaquil, 1976-1987: el aprendizaje de la misión.
La amistad y el acompañamiento de Homero me ayudaron a familiarizarme con el idioma y entender la realidad pastoral de la parroquia popular de Guayaquil donde nos tocó trabajar. La gracia de estos años fue de haber conocido a monseñor Leonidas Proaño, obispo en Riobamba, en la Cordillera de los Andes; promovía una pastoral liberadora con el mundo indígena en la línea del Concilio Vaticano 2° (1962-1965) y la reunión episcopal latinoamericana en Medellín (Colombia, 1968). Fue con él y los teólogos de la liberación -Gustavo Gutiérrez entre otros-, que me fui formando. En Guayaquil éramos un grupo de 7 parroquias de sectores populares a trabajar a partir de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs).
Luego de 3 años fui a remplazar a un sacerdote español, Jesús Valencia, con el cual trabajábamos y que había decidido quedarse en España. Éramos en el año 1979. La parroquia hacía parte del suburbio de Guayaquil y contaba con unos 35,000 habitantes. Era el único sacerdotes, pero con 2 comunidades religiosas y una misionera española. Un grupo de 8 CEBs animaban los distintos sectores de la parroquia mediante la solidaridad y el acompañamiento religioso. Varios grupos de jóvenes eran muy activos. Las misas dominicales eran animadas por estos distintos grupos a partir de las vivencias acontecidas durante la semana: eran celebraciones de la fraternidad y de las luchas por la satisfacción de las necesidades básicas: las dificultades de la miseria, el desempleo, la violencia, las enfermedades… y todas las pequeñas acciones que se hacían para aliviar esta realidad. Allí descubrí a un Jesús humano, compasivo y rebelde que no se quedó de brazos cruzados frente a los sufrimientos y las injusticia que padecían sus compatriotas; descubrí lo que era la construcción del Reino de Dios y la presencia del Resucitado en medio de nosotros.
No faltaban las dificultades y los conflictos con el señor obispo de línea pastoral más bien conservadora. Por ayudar a descubrir a las CEBs de Guayaquil la dimensión política de la fe, fui bruscamente cambiado de parroquia y enviado a Ballenita, pequeño pueblo al borde del Pacífico. Pero las manifestaciones y presiones de las CEBs de Guayaquil me permitieron, después de unos 3 meses, regresar a la parroquia anterior.
En ese mismo año 1979 el trabajo con las CEBs tomó una dimensión nacional. Monseñor Proaño invitó a Riobamba distintos grupos cristianos que trabajábamos en una pastoral liberadora. Nos encontramos CEBs de 4 ciudades: Riobamba, Babahoyo (provincia de Los Ríos), Machala (provincia de El Oro) y Guayaquil. Fue entonces cuando decidimos una primera reunión nacional de CEBs urbanas. Luego nacieron también las CEBs campesinas, indígenas y negras. En 1984, con ocasión del 2° Encuentro Latinoamericano de CEBs en Cuenca, logramos reunirnos con representantes de 13 países latinoamericanos y la presencia de unos 9 obispos acompañadores de las CEBs en el continente.
Los conflictos con el obispo de Guayaquil continuaban, hasta llegó a calificarme públicamente de “agente del marxismo leninismo internacional” por unas denuncias que resultaron imaginarias. El diálogo hizo que estos conflictos terminaron por mi nombramiento como ¡profesor de teología en la Universidad Católica! Este servicio duró 2 años, sin dejar el trabajo parroquial ni el acompañamiento de las CEBs urbanas al nivel nacional.
Este ritmo de vida duró 11 años. Fue para mí la oportunidad de aprender a trabajar con  y desde los pobres organizados tanto en la Iglesia como en las organizaciones populares, sociales y políticas. Descubrí que ser sacerdotes era facilitar a los pobres su apropiación del Evangelio y ser los actores de su propia liberación. Juntos buscábamos cumplir con nuestro bautismo: ser profetas, sacerdotes y reyes-pastores, individual y colectivamente. Mi misión sacerdotal consistía en ser el garante de esta triple misión del pueblo de los pobres.

2 años en Roma, 1987-1989: la profundización de la opción por los pobres.
Había venido a América Latina para 7 o 8 años y ya había pasado 11. El llamado de mi padre de avanzada edad hizo que decidí regresar a su lado para acompañarlo, tal como me lo pedía. Aproveché este tiempo para inscribirme en la Universidad Gregoriana de Roma para profundizar mi formación teológica y pastoral. Mi trabajo de licencia fue sobre “la opción por los pobres”: cómo hacer nuestras la opciones de los pobres, tal como lo escribieron los obispos latinoamericanos en su documento final de la reunión que tuvieron en Puebla (México, 1979). Tuve también la oportunidad de conocer experiencias pastorales en la línea de las CEBs, tanto en Asia como en África. Los tiempos de vacaciones, suficientemente amplios, me permitían de pasar largos momentos en la casa familiar… con el deseo de regresar nuevamente a Ecuador.

8 años en Nicaragua, 1989-1997: la construcción de la Iglesia de los pobres.
Pensaba regresar a Ecuador cuando la secretaría de la Conferencia Episcopal francesa, encargada de nuestro acompañamiento como sacerdotes en América Latina, me invitó a ir a trabajar en Nicaragua: deseaban a varios sacerdotes franceses con experiencia pastoral en América Latina. Éramos en 1989, a los 10 años del gobierno sandinista y 8 de guerra civil fomentada y dirigida por el gobierno norteamericano. Mi nueva parroquia, rural esta vez y centro estratégico de la contra-revolución antisandinista, pertenecía a la diócesis de Bluefields, en las costas del Mar Caribe. Era muy extensa con unos 100,000 habitantes y un centenar de capillas (o Comunidades), región de fuertes lluvias tropicales a lo largo de todo el año en una selva casi virgen. La guerra iba a seguir durante año u medio más.
Para el trabajo pastoral tenía el apoyo de 2 comunidades de religiosas y 4 diáconos. Los sacerdotes norteamericanos a cargo de la diócesis había puesto en marcha la participación de las y los laicos en el trabajo pastoral: pienso que llegó a haber unos 3,000 servidores repartidos en 27 ministerios distintos repartidos en servicios eclesiales, sociales y cívicos: de hecho era una Iglesia en manos de los laicos. Cada mes pasaba la mitad de mi tiempo a visitar las Comunidades (130 cuando salí de la parroquia) y la otra mitad para la formación de estos ministros o servidores. El trabajo era fatigoso por las condiciones climáticas y los caminos de tierra inundados. Fueron años muy gratificantes: viví muy intensamente la solidaridad y la fe con un pueblo pobre, alegre y fraterno muy entregado en medio de muchas dificultades. Era la fuerza de la Iglesia de los Pobres, soñada por el papa Juan 23.

Regreso a Ecuador, 1997: el servicio de la formación.
El paso de los años (ya tenía 55 ‘primaveras’) y el esfuerzo físico constante me llevaron a buscar un trabajo menos cansado. Elegí regresar a Ecuador. Encontré acogida en Quito, la capital. Era una época bastante inestable políticamente: en 9 años 3 presidentes fueron ‘desbancados’. El pueblo ecuatoriano, encabezado por las organizaciones indígenas, ya no aceptaban ser gobernados por presidentes al servicio de la oligarquía nacional y de los intereses norteamericanos.
Estuve en varias parroquias populares de la ciudad, en sectores populares, trabajando en la línea de las CEBs. En l0 años el ambiente eclesial había cambiado mucho: seguían las distintas coordinaciones nacionales de CEBs (urbanas, campesinas e indígenas; los negros habían integrado la pastoral afro-ecuatoriana), pero los sacerdotes eran cada vez más alejados de una línea pastoral liberadora y los nuevos obispos había sido elegidos principalmente por estar cercanos al opus dei. Tenían miedo a la teología de la liberación y perseguían a los miembros de las CEBs y a los y las que las acompañábamos.
Al cabo de 10 años, el obispo de Quito, hoy cardenal, no renovaba mi contrato para trabajar en su diócesis por conflictos surgidos con las parroquias que trabajábamos con las CEBs. Al tener la nacionalidad ecuatoriana, seguí en Quito: las CEBs urbanas y campesinas me había pedido ayudarles para la formación teológica, bíblica y política. Desde la capital fui visitando muchos lugares del país, allí donde me llamaban para animar encuentros, retiros y cursos, generalmente los fines de semana.
Un obispo amigo, monseñor Gonzalo López -el único que apoyaba a las CEBs-, me invitó a ir a trabajar en su diócesis en la provincia amazónica de Sucumbíos, cerca de la frontera colombiana. Era por el año 2008. Acepté, pero conservando mi trabajo de formación al nivel nacional. En esta diócesis encontré una organización pastoral bastante parecida a la que había conocido en Nicaragua: una Iglesia viva, animada por muchos ministros-servidores laicos, comprometida en la defensa de los derechos humanos y de la naturaleza (frente a las empresas petroleras, madereras y turísticas. Además de un trabajo parroquial monseñor Gonzalo me pedía ayudar a los seminaristas, unos 10, en su formación teológica. Al cabo de 2 años terminaba este servicio en Sucumbíos, poco tiempo antes de que viniera un ‘visitador apostólico’ enviado por el Vaticano que sólo encontró cosas negativas en esta diócesis. Poco tiempo después, por orden de Roma, se expulsaba indecentemente a monseñor Gonzalo y a los Carmelitas encargados de la diócesis, sustituyéndolos por los Heraldos del Evangelio con misión de reorganizar todo el trabajo pastoral; felizmente la misma gente, luego de fuerte conflictos, logró que salieran de la diócesis… Mientras tanto la directora de El Telégrafo, periódico público nacional, me había pedido de escribir cada semana un artículo en la página de opinión, “algo claro y directo”, lo que continúo haciendo hasta hoy.
De regreso a Quito, desde 2010, sigo con el acompañamiento a las CEBs, a veces Comunidades indígenas y otros grupos que se inspiran de la línea de monseñor Proaño, para la formación. Visito bastante regularmente las CEBs de Guayaquil y grupos afines que no tenían acompañamiento de sacerdotes ni de religiosas. Recientemente el obispo opus dei de Guayaquil acaba de ser sustituido por un obispo más abierto. En la ciudad hemos conformado un grupo de laicos, religiosas y sacerdotes que trabajamos en sectores populares con CEBs para apoyarnos y seguir formándonos: el nuevo obispo nos ha hecho una visita y nos ha confirmado su apoyo.
Actualmente he reducido mis actividades de visitas y de formación: los años pesan más y el cuerpo se cansa más fácilmente… Gracias a internet continúo enviando material a las CEBs, parroquias y otros grupos que me lo piden. Apoyo también la Escuela virtual latinoamericana de formación de los animadores y asesores de las CEBs, con sede en México (abierta también a quienes quieren profundizar su formación pastoral, bíblica y teológica: ver informaciones para inscribirse más adelante).
He aquí, a grandes rasgos, el camino recorrido a lo largo de estos 40 años. Me siento muy feliz. Por eso agradezco a todas/os quiénes me han acompañado y ayudado en este caminar. Según la expresión de Gustavo Gutiérrez, he “bebido al pozo de la sabiduría y de la fe de los pobres”. Trato de devolver todo cuanto he recibido mediante mi amistad, alegría, solidaridad, formación, celebración de la vida y del Reino. Es una manera de ‘pagar mi deuda’ por tantos regalos recibido tan abundantemente.
Les deseo ánimo en sus diversas actividades, invitándoles a ‘no dar marcha atrás’ en sus experiencias de Iglesia de los pobres y esbozos de un mundo que se renueva desde los pobres por nuestros esfuerzos mancomunados.
Muy fraternalmente con todas y con todos.
Pedro Pierre.

Notas.
-        Les señalo el blog que voy rellenado de vez en cuando, principalmente con documentos míos: <http://padrepedropierre.blogspot.com>. Además de la página de entrada encontrarán unas 8 páginas más con diversos temas que les pueden interesar y ayudar.
-        Les adjunto informaciones sobre la Escuela virtual latinoamericana de formación y cómo inscribirse. Les invito a darla a conocer entre sus amistades: ¡vale la pena!

lunes, 9 de noviembre de 2015

Mis artículos de octubre escritos en El Telégrafo



1.   NADIE ES EXTRANJERO EN LA TIERRA, Pedro Pierre.
Los medios de comunicación nos informan de están llagando a Europa, desde el comienzo de este año, unos quince mil migrantes cada mes. Provienen de África y del Medio Oriente y atraviesan el mar Mediterráneo, donde miles de ellos encuentran allí su cementerio. En Ecuador, son bien pocas las familias que no hayan tenido familiares que hayan viajado a Estados Unidos o Europa y muchas de ellas no saben el destino de los que, desde diez, veinte años o más, ya no les dieron ninguna noticia de su paradero. Ahora que las olas migratorias llegan a Europa en nombre cada vez más grande, recién se empieza a investigar las causas de tales migraciones.
En América Latina, hay cada vez menos gente que decide emigrar. Por una parte Estados Unidos y Europa están pasando por la misma crisis que sufrimos al final del siglo pasado. La situación económica se vuelve allá más problemática. Además, felizmente, la mayoría de los países latinoamericanos están teniendo gobiernos que se preocupan por su población más vulnerable y facilitan ayudas para los que deciden regresar a su país.
Los gobiernos europeos, después de declaraciones a favor de la acogida de los migrantes africanos y árabes, están cerrando sus fronteras y reciben grupos cada vez más limitados entre los que se abultan en las fronteras. En países del Medio Oriente como Turquía, Líbano y Jordania son millones los árabes que están parqueados en campamentos huyendo de las guerras provocadas por la misma Europa y Estados Unidos. Lo mismo pasa en África del norte en países como Libia, Túnez, Argelia y Marruecos.
Los europeos recién se dan cuenta de la validez del refrán: “Quien siembra vientos cosecha tempestad”. Lastimosamente, en vez de escuchar tambores de paz, llueven más y más bombas de destrucción masiva. Entre las y los que mueren hay mucho más civiles que militares. En América Latina nos alegramos de que el proceso de paz entre el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC) vaya por buen camino: hasta se piensa que en los meses venideros se pueda firmar un acuerdo definitivo. En su viaje a Cuba, el papa Francisco abogó por el feliz éxito de estas conversaciones de paz.
En Ecuador también existen las migraciones entre las diferentes regiones de nuestro país: los campos se van vaciando de su población más joven: mestizos, negros e indígenas. Van llenando las grandes ciudades buscando con dificultad algún empleo digno y adecuadamente renumerado. El lema de las asociaciones y organizaciones de solidaridad es para todos nosotros y nosotras: “¡Nadie es extranjero en nuestra tierra!” y cuanto más son de nuestro mismo país. También es para nosotros y nosotras la proclama de Jesús: “He tenido hambre y sed, estaba enfermo y desnudo, fui extranjero y encarcela y me has ayudado -o no me has ayudado-, porque cada vez que los hiciste -o no lo hiciste- con algunos de estos, conmigo lo hiciste -o no lo hiciste”. Recapacitemos si todavía nos asedian tentaciones de racismo, indiferencia y rechazo: “Cada persona es nuestra misma carne y nuestra misma sangre”.

2.   SOMOS TODOS AFRODESCENDIENTES, Pedro Pierre
El próximo 31 de octubre los negros del Ecuador, en particular los que son originarios de Esmeraldas, van a celebrar uno de sus mayores héroes en la persona de Alonso de Illescas. Él se puso a la cabeza de los negros que venían de España para ser vendidos como esclavos en Perú o Chile, cuando su barco embancó en las costas ecuatorianas en 1543. Entonces, sin haber vivido la esclavitud sino el exilio por haber sido arrancados a la fuerza de su continente africano -leí que venían del Benín- este grupos de negras y negros se adentraron en la selva tropical de esta región y convivieron con los indígenas del lugar. Hasta hoy supieron conservar su cultura y su sabiduría; tienen mucho que aportarnos para nuestro desarrollo personal, social y religioso.
Una primera afirmación que nos sorprende cuando la escuchamos por primera vez, es que ‘todos los humanos somos afrodescendientes’… por la razón que, según el consenso de los científicos, la raza humana nació en África. Nuestras y nuestros tatarabuelos fueron africanos: nuestra sangre, toda sangre humana es originalmente africana. ¡Qué mayor razón para sentirnos hermanos y hermanas de las y los negros, y desterrar de una vez todo racismo! Otra consecuencia es que, siendo una sola raza humana nacida en África, quienes hemos cambiado de color de piel, quiénes nos hemos ‘descolorado’, somos los que tenemos más blanca la piel…
No vamos a insistir sobre los grandes valores de la cultura negra; basta decir que la música internacional tiene su mayor influencia en la música negra; en América Latina citaremos solamente la cumbia y el reguetón… y ni hablemos de bailes al ritmo de la marimba con sus vestidos multicolores.
Y ¿nos habla la Biblia de las y los negros? Lastimosamente en nuestras representaciones europeas, no he visto de tez negra ni a Adán ni a Eva, y bien pocos ángeles negros…; recién aparecen nacimientos negros. San Francisco de Asís, el autor de los nacimientos, ya había puesto un mago negro. En Egipto podemos decir que las civilizaciones dirigidas por los faraones eran negras. Sabemos que los descendientes de Abraham vivieron unos tres siglos en ese país. La esclavitud fue condenada por san Pablo en la carta a su amigo Filemón. En el camino a la cruz Jesús fue ayudado por un negro en la persona de Simón de Cirene, originario de Cirenaica, hoy Libia. En los Hechos de los Apóstoles se nos cuenta el bautismo de un etíope, del sur de Egipto, por el diácono Felipe. En el Antiguo Testamento la reina de Sabá que visitó a Salomón era negra, originaria de Etiopía, país del que nos habla el profeta Isaías: “el pueblo de gente alta y negra, ese Pueblo siempre respetado, una nación vigorosa cuyo territorio está surcado por ríos”.
Las y los negros nos revelan el color negro del rostro de Dios, tal como nos lo recuerda el canto conocido: “¿De qué color es la piel de Dios? ¡Blanca, roja, amarilla y negra es!”. Nos revelan también la fraternidad sin frontera.
¡Feliz día, felicidades y agradecimientos a nuestras y nuestros hermanos negros!

3.   PALESTINOS, ¡ADELANTE!, Pedro Pierre.
¿Hasta cuándo? Ya van a ser 70 años que la tierra de Palestina está esta atropellada por unos judíos invasores y arrasadores. Los palestinos mantienen una valiosa resistencia de siete décadas para poder seguir viviendo en paz en su tierra y la de sus antepasados.
Hagamos un poco de historia. Por los años 70 de nuestra era, el imperio romano tenía ocupada la Palestina mientras la resistencia era cada vez más fuerte. Las legiones romanas terminaron destruyendo totalmente la capital Jerusalén; Palestina pasó a ser una provincia del vecino país, Siria. Frente a esta situación, unos judíos decidieron quedarse y otros eligieron ir a vivir en otros países. Así siguió 18 siglos. De los palestinos que se quedaron, unos siguieron con la religión judía del Antiguo Testamento y otros se hicieron cristianos. Luego de la aparición de la religión musulmana, unos se convirtieron al islam. Estos tres grupos lograron convivir en paz hasta mediados del siglo 20 hasta que unos judíos que vivían en otros países decidieron volver a Palestina. Apoyados principalmente por Francia, Inglaterra y Estados Unidos, regresaron violentamente sin avisar ni consultar a los palestinos judíos, cristianos y musulmanes que siempre había vivido allí. Se llamaron Israel y lograron ser reconocidos por la ONU. De esta manera comenzó por parte de Israel una guerra de invasión con fusiles, tanques y bombardeos para ocupar cada vez más espacios. La ONU se hizo cómplice de este genocidio y hasta hoy no hace respetar las decisiones que se toman para detener las masacres de palestinos.
¿Hasta cuándo? Lastimosamente Israel pasa a ser conocido como el  país internamente fascista y exteriormente terrorista. Lo decía el mismo Jesús: “Los jefes de la naciones se consideran como sus dueños y los poderosos los dominan. Entre ustedes no será así”. ¿Cómo detener este genocidio y sacar de este mal algún bien? Los grandes medios de comunicación se hacen cómplices de esta vergüenza internacional, porque se mezclan intereses petroleros y de control de los países árabes de la región.
¿Hasta cuándo? La propuesta de solución va en dos direcciones. Por una parte la llamada ‘Comunidad Internacional’ tiene que entender la realidad palestina que siempre se ha tergiversado y defender los derechos de los palestinos a ocupar la tierra donde siempre han estado. Por otra parte, nosotras y nosotros somos esta ‘Comunidad Internacional’: tenemos que presionar, como ya lo hacen muchos grupos y países, a nuestros gobiernos, a Israel y a la ONU para que el gobierno israelita cumpla con los acuerdos de mesas de diálogos tal como ya las ha habido. A eso nos invitan también las orientaciones del Vaticano y del papa Francisco que invitó a Roma los jefes de gobierno tanto de Palestina como de Israel: juntos sembraron un árbol de la paz en los jardines del Vaticano… Infelizmente, siguen los atropellos de Israel a los palestinos y los números muertos de parte de estos.
Adelante ¡palestinos! Nuestras voces y nuestra solidaridad se están haciendo cada vez más fuertes para que logren vivir en paz en su país.


4.   UNA IGLESIA DE PUERTAS ABIERTAS, Pedro Pierre.
Esa es la conclusión positive que se puede sacar del Sínodo sobre la familia en el Vaticano, o sea, de la reunión de unos 265 participantes de los distintos países del planeta junto al papa Francisco. Este sínodo comenzó a prepararse, a la demanda del papa, hace año y medio con los aportes de todos los católicos que lo deseaban. Después de una primera sesión hace un año se volvió a trabajar el documento de conclusión. Al final de este 2ª sesión de 3 semanas los obispos se pusieron de acuerdo, en una votación aprobatoria de la 2/3ª partes, en entregar al papa sus puntos de vistas sobre la familia para que él “profundice aún más en el tema de la familia según la perspectiva que él quiera dar”.
Lo que llama la atención es que no hay prohibiciones, un milagro ya que un grupo significativo hizo presiones, cartas, publicaciones. Pero la doctrina tradicional sobre la familia no ha cambiado muchos como si los tiempos siguieran iguales. Las noticias dicen que “un tercio de los obispos del mundo reman en contra” del papa Francisco. Al final se dio apertura a las nuevas situaciones familiares, en particular a las parejas divorciadas que vuelven a contraer un nuevo compromiso. Un asunto que no se tocó en profundidad fue el de las relaciones homosexuales por realidades muy distintas según los continentes. Sin embargo el futuro queda abierto para dejar despejados horizontes de esperanza para todas y todos las y los que puedan sentirse condenados y descartados: no hay que construir muros sino puentes; no hay que poner semáforos rojos sino flechas verdes. El matrimonio es el espacio de amor y comunión en el cual se manifiestan el amor de Dios, la capacidad divina de crear nuevos seres humanos y la sacralidad de la vida, de toda vida.
En su discurso de despedida el papa Francisco confirmó la importancia de la familia y del matrimonio como base fundamental de la sociedad y de la vida humana. Afirmó el respeto a las culturas para que la inculturación sea el resultado de un aporte mutuo entre los valores culturales y los valores evangélicos. Invitó a los defensores de la doctrina a insistir más en el espíritu de las leyes que en su letra, más en las personas que en las ideas, más en la gratuidad del amor y perdón que en las fórmulas, pues Jesús mismo proclamó que las leyes y los mandamientos han sido hechos para el hombre y no lo contrario. Proclamó que la Iglesia es Iglesia de los pobres de espíritu y de los pecadores en busca de perdón y no sólo de los justos y de los santos, o mejor dicho, de los justos y de los santos cuando se sienten pobres y pecadores. Declaró que la Iglesia debe ser una Iglesia ‘sinodal’, es decir, más democrática donde nos escuchemos entre todos: pueblo cristiano, colegio episcopal y pastor universal. Concluyó diciendo que hay que emprender un caminar juntos para llevar a todas las partes del mundo, a cada diócesis, a cada comunidad y a cada situación la luz del Evangelio, el abrazo de la Iglesia y el amparo de la misericordia de Dios.


martes, 26 de mayo de 2015

Mis artículos de mayo en El Telégrafo



 REALIDAD NACIONAL Y LATINOAMERICANA.

Guayaquil, mayo 26 de 2015.

Estimadas/os amigas/os y compañeras/os de camino, buenos días.
Esperando que estén bien.

He aquí mis artículos de mayo en el Telégrafo.
-        Neoliberalismo trastornador de todo… porque todo lo pone a su servicio.
-        Mensaje episcopal alentador… del cardenal arzobispo de Montevideo, Uruguay
-        Vivir sanamente… en el campo: testimonio llamativo.
-        San Romero de América nos confirma el camino… de la Iglesia de los Pobres.


¡Buena lectura!

Fraternalmente.
Pedro.

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1.   NEOLIBERALISMO TRASTORNADOR DE TODO, Pedro Pierre
Mucha gente se puso a caminar en este 1° de mayo, fiesta de los trabajadores en memoria de todas y todos los que dieron su vida para que se respete la dignidad y los derechos de todo trabajador. Lastimosamente los partidos políticos están haciendo de esta marcha una manifestación política partidista, desviándola de su originalidad. Ese día las y los trabajadores se toman las calles de su ciudad para decir que son ellos la fuente principal de la riqueza y del desarrollo de un país: sin las y los trabajadores no hay producción de alimentos y bienes, no hay comercio, ni transformación, ni producción de dinero.
Por eso ese día se denuncia todo lo que atropella la dignidad y los derechos de las y los trabajadores. También se señala cual es el verdadero enemigo de los trabajadores, es decir, el capitalismo y todos los que se hacen sus promotores y cómplices. Por eso sonaban a verdad las pancartas que decían: “Todos contra el imperialismo” – “Con la derecha ni a la esquina”… Igualmente se tiene que denunciar las tendencias capitalistas que puedan aparecer en las acciones y actitudes del actual gobierno, sabiendo que nadie es libre de culpa. Todos tenemos un pequeño capitalista agazapado adentro de nosotros que nos hace individualistas, prepotentes, acumuladores, corruptos, abusadores, violentos…
Tenemos que denunciar las perversiones de este capitalismo que se ha hecho planetario. En los decenios del siglo pasado decíamos que ha logrado poner la política a su servicio. Ahora este capitalismo perverso ha dado un paso más: no sólo ha impuesto el mercado como ley suprema sino también el control de los medios de comunicación. Los golpes de Estado eran intervenciones militares; luego fueron imposiciones económicas con el FMI; luego pasaron a ser patrañas de la CIA o ‘Inteligencia’ norteamericana con las derechas parlamentarias nacionales como en los casos de Honduras y Paraguay. Ahora son las mentiras mediáticas internacionales para desprestigiar gobiernos, como los de Venezuela, Argentina y Ecuador, con la complicidad de los medios privados de comunicación nacionales.
La valentía de los pueblos latinoamericanos ha relegado a las derechas en el cementerio de la historia y unos grandes gobernantes progresistas han puesto en marcha una integración antiimperialista. Por eso en este momento América Latina conserva cierta independencia frente al neoliberalismo. Pero, este, como el camaleón, se disfraza de nuevos colores para hacernos creer que ha cambiado. Es el mismo monstruo de siempre -el lobo disfrazado de oveja- que se llama multinacionales, extractivismo a cielo abierto, tecnología de última generación, derecha moderada… para seguir controlándonos, saqueándonos, distrayéndonos y engañándonos.
Con el papa Francisco tenemos que decir “No a una economía de la exclusión” – No a la nueva idolatría del dinero” – “No a un dinero que gobierna en vez de servir” – “No a la inequidad que genera violencia”. Se confirma la palabra de Jesús: “No se puede servir a Dios y el dinero”.


2.   MENSAJE EPISCOPAL ALENTADOR, Pedro Pierre
La próxima visita a Ecuador está despertando en nuestro país varios aportes para beneficio de todo el pueblo ecuatoriano. El intercambio de informaciones nos permite compartir reflexiones que nos animan en ser un pueblo protagonista de nuestro destino, en especial para los católicos.
Comienza sencillamente: “Queridos hermanos: ‘Fijos los ojos en Jesús’… quisiera compartirles algunas intuiciones fundamentales… que alienten nuestra marcha en este momento hermoso y desafiante de la historia que el Señor nos regala vivir”. ¿Cuáles son estas mayores intuiciones?
“Una Iglesia evangélica y transparente que busca el encuentro personal y comunitario con Jesús resucitado… Procuramos entonces ser constructores de puentes, y no de murallas… Estamos llamados a ser transparencia de Jesús…Ser como la luna que no tiene luz propia, sino que refleja la luz del sol….Se trata de vivir el ‘sí y el no’ del evangelio sin agregados, sin confusiones, sin turbiedades.”
“Una Iglesia ‘anunciadora’, que da testimonio de Jesús Resucitado, de la alegría de ser cristianos, inquieta, que salga a buscar a los bautizados que se han alejado de la fe… Es una alegría que asume también el dolor y las dificultades del camino.”
“Una Iglesia que vive la comunión y la diversidad con cariño, donde haya una coherencia pastoral sin pretensiones de uniformidad… La comunión no es uniformidad, es amor en la diversidad… Partamos de la base de que estamos para lo mismo: anunciar a Jesús, servir al Reino, hacer Iglesia en comunión.”
“Una Iglesia participativa donde presbíteros, diáconos, consagrados y laicos encuentren su lugar y donde los organismos de participación sean efectivos y fecundos, instrumentos para la nueva evangelización… Seamos audaces en la comunión… queremos ser un nuevo impulso al anuncio decidido y audaz del Reino.”
“Una Iglesia servidora que se pone del lado de los últimos… La caridad no puede ser neutra, indiferente, tibia o imparcial… Cuando nos manifestamos como Iglesia nuestros aportes no pueden estar condicionados, desde una opción política determinada, sino fijando los ojos en Jesús, poniéndonos del lado de aquellos con los que Él se identifica.”
“Una Iglesia ubicada en la sociedad plural en la que vivimos, que diga su palabra sin pretensiones hegemónicas, capaz de escucha y diálogo, pero sí anunciando a Jesucristo y las implicancias éticas de su seguimiento, con humildad y sin complejos… Abogamos por una laicidad positiva… (la cual) supone que todos los actores de una sociedad plural y democrática estamos llamados a colaborar procurando el bien común de la sociedad.”
“Una Iglesia capaz de hablar en un lenguaje comprensible… Si nos quedamos solamente en los elementos tradicionales y no buscamos en las nuevas tecnologías cómo hacer vivo y llamativo hoy el anuncio de Jesús, estamos perdiéndonos una oportunidad preciosa.”
“El Papa Francisco, con su cercanía, nos invita a no quedarnos aletargados, sino a despertarnos, salir, anunciar.”
Agradecemos al cardenal arzobispo Daniel Sturla, de Montevideo, por este mensaje de alegría, esperanza y ánimo.


3.   VIVIR SANAMENTE, Pedro Pierre

No son una moda los temas ambientalista: desde varios años nuestro planeta tierra no logra reponerse de los daños que le hacemos. De allí provienen los desequilibrios que comenzamos a sufrir: calentamiento, cambio climático, deshielos, lluvias torrenciales, calores extremos, sequías, terremotos, tsumanís, huracanes, contaminaciones, etc. ¿Nos esforzamos a imitarlos por la cantidad de basura, de desechos y de contaminantes que botamos en la naturaleza: en la tierra, los ríos, el aire, los bosques…? Varios esfuerzos e iniciativas, pequeños todavía, están apareciendo por muchas partes que nos invitan a unirnos a este esfuerzo para vivir sanamente, cultivar la tierra amablemente, dejar de utilizar plásticos, químicos… para nuestra propia salud y para la sobrevivencia de las generaciones venideras.
La Constitución del Ecuador declara nuestro país libre de transgénicos: eso debe ser respetado, ya que la tecnología para modificar variedades genéticas está relacionada con intereses de la industria de agrotóxicos dominadas por seis grandes transnacionales, entre ellas, la Mosanto, Bayer y Singenta. A finales de abril el presidente Rafael Correa participó de la Conferencia "Proteger la Tierra y dignificar al ser humano", organizado por la ONU y el Vaticano. A principio del mes integrantes de La Vía Campesina de Brasil enviaron una carta al presidente ecuatoriano, explicando por qué los cultivos transgénicos son una amenaza para los agricultores, la soberanía alimentaria, a la salud y la biodiversidad del planeta. El mismo papa Francisco está preparando una carta encíclica sobre la Ecología y el respeto de la creación. Después de su visita a Ecuador en julio próximo participará en Bolivia en un Encuentro Mundial de los Movimientos Populares cuyo tema es: "Tierra, Trabajo y Vivienda". Debatirán sobre los impactos y amenazas de los transgénicos y pesticidas a la vida y la biodiversidad en América Latina.
En días pasados tuve la suerte de participar de una reunión en una finca ambientalista de Manabí, cerca de Canoa. Desde más de 30 años una pareja campesina y sus hijos viven con sencillez y felicidad, en armonía con la naturaleza inspirándose de 2 lemas: el los 4 “R”: “Reciclar, Reducir, Reutilizar y Rechazar” y este otro: “Cuidar la tierra, cuidar la gente y regalar el excedente”. ¡Qué experiencia exitosa! De casi desierto que era la finca de 11 hectáreas hace 30 años, se volvió una isla de vida y fraternidad con un bosque lleno de árboles y arbustos muy diversos, donde la fauna y la flora abundan. Crían gallinas y cerdos y cultivan muchas variedades de hortalizas. Son orgullosos de decir que “es una tierra libre de plásticos, químicos, basura, alcohol, tabaco y… celulares”. Han abierto una escuela ambientalista para los niños de la zona. Reciben visitas de personas y grupos de todos los continentes para dar formación sobre lo que hacen…
Todo esto nos hace palpar que “otro mundo es posible”. “Los cielos nuevos y la tierra nueva” que nos describe el Apocalipsis vienen a ser el comienzo de una realidad actual si así los queremos.


SAN ROMERO DE AMÉRICA NOS CONFIRMA EL CAMINO A SEGUIR, Pedro Pierre

Los numerosos comentarios sobre la beatificación de monseñor Oscar Romero -el domingo pasado 24 de mayo- iban en 2 direcciones bastantes opuestas. Por una parte, la jerarquía salvadoreña eligió el lema de “Monseñor Romero, mártir por amor” mientras el Vaticano decía “mártir por odio a la fe”. Por otra parte las Comunidades Eclesiales de Base de El Salvador y los grupos cristianos que se identifican como Iglesia de la Pobres en la línea de la teología de la liberación lo calificaban como “mártir por el Reino”. La breve carta enviada por el papa Francisco al arzobispo de San Salvador en vísperas de la beatificación de monseñor Romero nos aclara definitivamente su sentido. He aquí unos extractos.
“Monseñor Romero, que construyó la paz con la fuerza del amor, dio testimonio de la fe con su vida entregada hasta el extremo… Igual que un día eligió a Moisés para que, en su nombre, guiara a su pueblo, sigue suscitando pastores según su corazón, que apacienten con ciencia y prudencia su rebaño (cf. Jer 3, 15)…
El Señor concedió a su Iglesia un Obispo celoso que, amando a Dios y sirviendo a los hermanos, se convirtió en imagen de Cristo Buen Pastor. En tiempos de difícil convivencia, Monseñor Romero supo guiar, defender y proteger a su rebaño, permaneciendo fiel al Evangelio y en comunión con toda la Iglesia. Su ministerio se distinguió por una particular atención a los más pobres y marginados…
Damos gracias a Dios porque concedió al Obispo mártir la capacidad de ver y oír el sufrimiento de su pueblo, y fue moldeando su corazón para que, en su nombre, lo orientara e iluminara, hasta hacer de su obrar un ejercicio pleno de caridad cristiana…
La fe en Jesucristo, cuando se entiende bien y se asume hasta sus últimas consecuencias, genera comunidades artífices de paz y de solidaridad. A esto es a lo que está llamada hoy la Iglesia en El Salvador, en América y en el mundo entero: a ser rica en misericordia, a convertirse en levadura de reconciliación para la sociedad.
Quienes tengan a Monseñor Romero como amigo en la fe, quienes lo invoquen como protector e intercesor, quienes admiren su figura, encuentren en él fuerza y ánimo para construir el Reino de Dios, para comprometerse por un orden social más equitativo y digno…”
Los cristianos nos sentimos confirmados a continuar el legado de monseñor Romero en la línea de las Comunidades Eclesiales de Base, la Iglesia de los Pobres, la teología de la liberación, los Documentos de las Conferencias Episcopales Latinoamericanas y el trabajo pastoral de monseñor Leonidas Proaño. ¿Quiere ser de verdad el clero y la jerarquía católica ecuatoriana “una Iglesia pobres y de los pobres” según las palabras del mismo papa Francisco? La preparación de la visita papal nos ayudará a responder.
Quiénes estamos decididos a enfrentar estos dos desafíos, hasta que nos cueste la vida, podremos invocar a monseñor Romero como santo, sin relegarlo en los archivos de la historia y las lujosas sacristías de nuestras iglesias, ni dejar que lo asesinen otra vez.