viernes, 8 de julio de 2022

He aquí mis artículos de junio

 

CONTENIDO DE MIS ARTÍCULOS DE JUNIO

 

-        Dos lobos dentro de nosotros… ¿cuál va a ganar la batalla?

-        Curso virtual gratuito para 100,000 personas… es la novedad del Vaticano al servicio de la Sinodalidad.

-        ¿Solidarios o cómplices? sin más alternativas… porque “aquel que es neutral frente a la injusticia es cómplice de ella”.

-        ‘El Pueblo es la democracia’… porque es el primer mandante de un país.

-        El mayor problema no es Lasso… sino el neoliberalismo que nos rige por la ideología del actual gobierno.

 1.      LOS DOS LOBOS DENTRO DE NOSOTROS, Pedro Pierre

Es la ‘parábola’ de un jefe indio Cherokee de América del Norte. Contaba a su nieta que peleaban en su interior dos lobos. Uno era animado por las fuerzas del mal y el otro por las fuerzas del bien. Le decía que también en ella peleaban estos dos lobos. A la pregunta de su nieta sobre cuál de los dos iba a ganar, el jefe le contestó: “¡Aquel que alimentas!”

¿Hemos tomado conciencia de la lucha de estos dos lobos adentro de cada uno de nosotros? Esta parábola es universal y la moraleja es también para todos y cada uno de nosotros. ¿A cuál de estos lobos estamos alimentando en este momento? A lo largo del tiempo que pasa, ¿a cuál de estos lobos alimentamos más? Son buenas preguntas para un examen de conciencia… Pero a lo mejor no somos muy adictos a los ‘exámenes de conciencia’. La lucha de los lobos es bien real tanto en nosotros como en nuestro alrededor y en nuestra sociedad. Parece que, en este momento, en Ecuador, está ganando la partida el lobo animado por las fuerzas del mal. Y si gana es porque lo estamos alimentando nosotros mismos, consciente o inconscientemente, porque el Ecuador somos todas las y los ecuatorianos.

Alimentamos conscientemente al lobo animado por las fuerzas del mal cuando caemos en la corrupción, la mentira, la explotación, la deshonestidad, la indiferencia, la pasividad, el quemimportismo, el borreguismo, el chismo, el odio, la avaricia, el racismo, el desprecio a los demás… y un largo etcétera, porque nadie ni nada es neutral. O alimentamos al uno o alimentamos al otro. Nuestras maneras cotidianas de vivir, de pensar, de actuar, de creer… son los alimentos y las fuerzas que fomentan o el bien o el mal.

Alimentamos inconscientemente al lobo animado por las fuerzas del mal cuando vivimos sin pensar, cuando hacemos lo que hace “Edmundo y todo el mundo”, cuando nos dejamos llevar por el montón, cuando pensamos y hablamos tal como nos dice la televisión o el último chat que se nos ha enviado, cuando no ponemos ningún filtro a lo que se nos cuenta… Nos hacemos cómplice de la situación de caos y de desgracia en que está sumado el país, porque no nos importa, porque creemos que no nos involucra a nosotros. Somos cómplices cuando creemos que son los demás, los gobernantes, las instituciones, Dios… que deben cambiar la situación cada vez más calamitosa de nuestro país, o cuando queremos ni pensar, cuando decimos que “yo me las arreglo a mi manera” … porque en definitiva nos dejamos dominar por las fuerzas del mal o nos hacemos cómplices y encubridores de ellas. No queremos reconocerlo. Inconscientemente, pero de hecho, alimentamos el lobo animado por las fuerzas del mal.

Las fuerzas del mal habitan en cada una y cada uno de nosotros. Habitan también en las estructuras e instituciones que organizan la vida de nuestro país, porque el país somos todas y todos nosotros. Hemos dejado que las instituciones sean corruptas, que los bancos nos roben descaradamente porque las ganancias de los bancos son beneficios hechos con nuestro dinero… Permitimos que la justicia sea injusta e ilegítima o la compramos para que nos sea favorable cuando no andamos con la verdad. Hemos elegido a un gobierno que actúa como está actuando, atropellando derechos, personas y pueblos porque nos hemos desinteresado de saber cuál era su ideología y su programa de gobierno, por eso ahora lloramos o lamentamos, y “pagamos justos por pecadores”.

Toda esta maldad ha sido calificada por nuestros obispos como “el pecado social” o “grupos e instituciones pecaminosos”. Eso fue en 1968 en su reunión episcopal latinoamericana de Medellín, Colombia, y lo siguieron repitiendo en sus reuniones sucesivas de Puebla, México, en 1978, de Santo Domingo, República Dominicana, en 1992, de Aparecida, Brasil, en 2007… y ni hablar de las repetidas e inéditas condenaciones del papa Francisco… Mientras tanto estamos muy ocupados en “cosas mucho más importantes”, sin darnos cuenta que alimentamos los lobos animados por las fuerzas del mal que anidan en nosotros, en nuestra casa, en nuestra profesión, en nuestros negocios y empresas, en nuestros municipios, prefecturas y gobernaciones.

¿Cuándo tendremos el valor de reconocer a cuáles de estos lobos estamos alimentando cotidianamente? Si no lo hacemos poco derecho tenemos de criticar y condenar la violencia, los asesinatos, la miseria, el desempleo, las desigualdades sociales, la explotación de los ricos, el silencio de los curas y obispos… Antes de hablar tenemos que “limpiarnos la boca”.

¿Qué hacemos para alimentar el lobo animado por las fuerzas del bien? ¿O preferimos vivir a la deriva o simplemente “a la buena de Dios”, llevando así el país en la misma deriva nuestra? Ser humano es vivir consciente, decidida y coherentemente. Ser humano es vivir organizadamente desde la familia, los vecinos, entre empleados y desempleados, entre profesionales, entre empobrecidos… porque hemos alimentado demasiado al lobo animado por las fuerzas del mal, que se ha vuelto una bestia cada vez más incontrolable… Ser humano es descubrir la fuerza espiritual que nos habita, reconocer los talentos que tenemos todos, fomentar la fuerza divina que anida en nosotros, en todos y en todo, incluido el cosmos, porque la vida es fuerza para el bien y el amor, pero la despreciamos, la ahogamos, la destruimos…

La vida nos ama, el amor nos habita, las fuerzas del bien son invencibles… a condición de colaborar individual y colectivamente con ellas. El presente y el futuro dependen de cada una y cada uno de nosotros: ¡Vivamos como humanos! y no como bestias.

 2.      CURSO VIRTUAL GRATUITO PARA 100,000 PERSONAS, Pedro Pierre

Con una chispa de innovación, el Vaticano está pensado en grande para hacer avanzar la sinodalidad al nivel mundial. Está abriendo las inscripciones, al nivel de todas las Iglesias católicas del planeta. para un curso virtual sobre la sinodalidad. Espera tener de entrada al menos unas 100,000 personas decididas a acoger esta novedad eclesial. De hecho, el papa Francisco encuentra bastantes resistencias tanto para su Reforme de la Curia vaticana como para el proceso hacia una Iglesia sinodal. Monseñor Oscar Rodríguez, de Honduras, del grupo de cardenales llamados por el papa para diseñar con él dicha Reforma, acaba de denunciar la “huelga de brazos caídos” de los cardenales de la misma Curia vaticana. Además, si miramos a nuestro alrededor, podemos darnos cuenta de la poca acogida para no decir el rechazo tanto a la Reforma de la Curia vaticana por sus consecuencias para toda la Iglesia, como a la puesta en marcha de la sinodalidad. La gran mayoría de los obispos y un sinnúmero de sacerdotes demuestran su falta de interés y acogida con relación a las proposiciones del papa Francisco. También hay muchos católicos que prefieren una Iglesia que no cambia porque se han acomodado a una religiosidad superficial que satisface su tranquilidad. Todo esto nos hace ver la realidad catastrófica de la crisis que atraviesa la Iglesia católica.

Hace 60 años, el Concilio Vaticano 2° había buscado actualizar el catolicismo abriéndose a las culturas y demás religiones, discerniendo “los signos de los tiempos” para reconocer los actuales llamados de Dios, solidarizándose con los millones de oprimidos de nuestro mundo, siendo “una servidora, pobre y misionera” a la manera de su fundador Jesús de Nazaret. El Concilio insistía en reconocer y promover la participación y el protagonismo de los seglares, valorizando su triple misión bautismal: ser “profetas, sacerdotes y reyes-pastores”. Pero los papas Juan Pablo 2° y Benedicto 16 prefirieron marginar las orientaciones del Concilio y promover una línea eclesial tradicionalista mediante la promoción de Movimientos espiritualistas, la formación en los Seminarios de sacerdotes conservadores y la nominación de obispos sumisos a las directivas papales. En cuanto a los obispos y los sacerdotes fieles al espíritu renovador del Concilio, estos fueron marginados; los teólogos que abogaban por una teología de la liberación inspirada en el Evangelio fueron sistemáticamente condenados u hostigados; las Comunidades Eclesiales de Base que seguían la fe y la práctica de las primeras Comunidades cristianas fueron perseguidas y sus miles de mártires desconocidos… Consecuentemente, las parroquias se fueron vaciando de sus cristianos y es creciente la secularización de los jóvenes.

Hace 9 años, el papa Francisco fue elegido, según lo repite el mismo, con la misión de lograr una profunda reforma eclesial, mediante un volver a la persona de Jesús y a la dimensión misionera de la Iglesia. A eso se ha empeñado de manera sencilla y valiente. Para lograr ese doble objetivo, hace 2 meses, ha publicado una Reforma de la Curia vaticana después de 8 años de preparación y hace un año puso en marcha un proceso sinodal a nivel de toda la Iglesia.

La sinodalidad no es más que una nueva manera de ser Iglesia en la línea del Concilio, es decir, una Iglesia más conforme al mensaje y la práctica de Jesús de Nazaret, como también al testimonio ejemplar de los primeros cristianos. Se trata en particular de erradicar el clericalismo y el patriarcalismo que se empoderaron del ministerio sacerdotal ordenado y devolver a los bautizados sus derechos y su misión bautismal. Los bautizados están invitados a ser los portavoces de la Buena Noticia de Jesús a los pobres y a los hombres y mujeres de buena voluntad, ser los constructores del Reino de Dios mediante la fraternidad universal, ser los artesanos de una Iglesia signo de esperanza para un mundo trastornado por un sistema de gobierno y de economía que destruyen a los pobres y la naturaleza.

Por lograr eso, el papa Francisco acaba de lanzar la invitación a un curso virtual gratuito cuya temática es “Construyendo la Sinodalidad”. Se apoyará en las Conferencias episcopales continentales y nacionales. Espera en una primera etapa lograr más de 100,000 inscritos decididos a llevar adelante una Iglesia en manos de los bautizados, signo de liberación de los pobres, testimonio colectivo del Reino de Dios y esperanza concreta para una juventud que busca en vano encontrar caminos a la altura de sus necesidades e ilusiones. El llamado está hecho. Encontrará acogida porque el Espíritu de la Vida y del Amor anida y actúa en todos los corazones humanos que se empeñan en construir una Civilización del compartir.

 3.      ¿SOLIDARIOS O CÓMPLICES? SIN MÁS ALTERNATIVA, Pedro Pierre

¿Ha habido cristianos en el paro de la CONAIE (Confederación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador)? Seguramente que sí. Pero su presencia como tal no es significativa por no ser tan visible. Parece que la ausencia y el silencio sean mayoritarios en una Iglesia que se proclama preocupada por la pobreza actual y atenta a los sufrimientos de los pobres. Las voces y las acciones proféticas se han quedado en el pasado… ¿O no lo amerita la situación catastrófica del país?... con una pobreza creciente, el desempleo que castiga siete familias sobre diez, el sicariato que ciega vida a diario, la falta grave de atención a la salud y la educación, la corrupción cuyas denuncian se archivan vergonzosamente, la migración llamativa que nos hace pensar que estamos en un feriado bancario permanente…

En este paro se ha habla mucho de violencia y delincuencia. Hay que preguntarnos si la mayor y primera violencia no está en la situación catastrófica de nuestro país, violencia que provoca a las demás reacciones de legítima defensa individual y colectiva. Hay que condenar los actos de violencia que destruyen inútilmente bienes y hieren a las personas. Pero hay que proclamar bien alto el derecho a la protesta pacífica, a la libertad de expresión, a los levantamientos colectivos y hasta la insurrección nacional. No es más que legítima defensa de los atropellos y la malevolencia de un sistema económico que nos atropella, humilla y empobrece. Hay que denunciar estas injusticias estructurales organizadas para explotarnos y destruir irremediablemente la naturaleza. El gobierno es responsable del desempleo y de la situación de empobrecimiento de la mayoría de los ecuatorianos, como también del enriquecimiento desmesurado de un puño de privilegiados a costa de los demás. El gobierno es elegido para velar por el bienestar de todos y no para encubrir la brecha de las escandalosas desigualdades que agobian a la tercera cuarta parte de los ecuatorianos.

De esta situación nacional, todos somos responsables o cómplices: responsables cuando la provocamos y cómplices cuando no la combatimos. La compasión, la justicia y la fraternidad no son valores para unos elegidos, sino que son las características naturales de todo ser humano digno de ese nombre. Por eso la indiferencia, la pasividad y el silencio los mayores males y los grandes pecados de nuestro tiempo. Los medios de comunicación, en su mayoría neoliberales y comerciales, son los grandes promotores de las desgracias que nos aquejan. Nos mienten sobre la realidad de nuestro país, esconden la maldad de los que los financian, tergiversan la verdad de los que denuncian las injusticias y los atropellos, nos inducen a comprar muchos bienes que no necesitamos y muchos productos que nos hacen daños… Lastimosamente la telefonía celular va por estos mismos caminos. No promovemos lo suficiente los medios alternativos de comunicación y capacitación.

Los cristianos tenemos mucho que reflexionar, denunciar y transformar con relación a la realidad de nuestro país. Está bien rezar, pero es una mentira la oración que no se transforma en compasión, compartir y solidaridad. Honradamente no podemos pedir a Dios lo que nos toca resolver nosotros mismos. Eso es “tomar en vano el nombre de Dios”: Tapamos la maldad y nuestra cobardía invocando a Dios que nos llama para erradicar la maldad de este mundo a la manera de su enviado, Jesús de Nazaret… Por eso que las nuevas generaciones huyen de las religiones porque rechazan lo de “¡las iglesias llenas y con cero compromisos!” Quieren y se comprometen por una mayor vigencia de les Derechos Humanos, una mayor convivencia armoniosa y equitativa, un mayor combate a la corrupción de las instituciones estatales y de sus responsables, una mayor defensa y promoción del Medio ambiente…

Volvamos los cristianos a la palabra y el testimonio de Jesús de Nazaret, a la práctica de las primeras Comunidades cristianas, a los miles de mártires latinoamericanos asesinados por abrazar la causa de los pobres porque es la causa de Jesús. El papa Francisco nos está enrumbando en un camino de Sinodalidad, que es, según el significado de la misma palabra, “caminar juntos” para escucharnos, desvelar la maldad y abrir nuevos caminos tanto en las Iglesias como en la sociedad. La pobreza digna y la opción por los pobres fueron las grandes características de Jesús de Nazaret. Los católicos, en nuestro bautismo, nos hemos comprometido con este Jesús para ser como él “profetas” que denunciamos la maldad en palabras y hechos, “sacerdotes” es decir artesanos de nuestras propias relaciones con un Dios cercano y cordial, y “reyes-pastores” que nos unimos y nos organizamos para servir mejor el Bien común para todas y todos con miras al Reino de Dios aquí y ahora.

Unamos la compasión a la acción, la oración al compromiso, la fe con la realidad, la religiosidad con la política… Esos son los llamados que nuestros obispos nos hacen desde más de 50 años en sus documentos latinoamericanos. Es también la súplica del papa Francisco que acaba de invitarnos a “hacer menos retórica sobre los pobres”, dejar de “tener un comportamiento asistencialista con ellos” y “poner manos a la obra para ayudarlos eficazmente” a salir de la miseria. Eso es “el amor político” que selló para nosotros en su Carta encíclica “Todos somos hermanos y hermanas” y lograrlo mediante nuestra solidaridad individual y colectiva. Es cuestión de coherencia entre lo que decimos, creemos y practicamos tanto los creyentes como los seres ‘plenamente humanos’.

Pues, frente a la actual situación de pobreza, o somos solidarios, o somos cómplices: ¡No hay más alternativa!

 4.      “¡EL PUEBLO ES LA DEMOCRACIA!”, Pedro Pierre

No nos dejemos engañar por afirmaciones tales que “¡La democracia está en peligro!” o “¡Los Indios están subvirtiendo el orden!” … porque quiénes están destruyendo la democracia son un gobierno que tiene 83% por ciento de desaprobación, unas instituciones y empresas corruptas que desoyen las necesidades de la inmensa mayoría de los ecuatorianos y una fuerza policial y militar que atropella los derechos humanos y constitucionales de los manifestantes. Por eso la Constitución reconoce el derecho a la resistencia y a las manifestaciones pacíficas de los que reclaman un cambio de rumbo y la salida de un presidente que atropella a su propio pueblo por imponer un modelo de organización nacional que empobrece a las personas, se olvida del bien común de la nación, desbarata la convivencia social y destruye la naturaleza. La política es la más noble actividad de los seres humanos, porque su objetivo es la organización armoniosa y consensuada de los ciudadanos. La economía es la organización equitativa de la repartición de los bienes y servicios de una nación.

Los reclamos de los Indígenas organizados nacionalmente en la CONAIE (Confederación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador) se enmarcan en un diálogo rechazado reiteradamente por un gobierno que se autoproclama falsamente “del encuentro”, que los califica injustamente de vándalos, delincuentes y terroristas y que los reprime causando más hambre, numerosos heridos y presos, y cuatro muertos. El levantamiento de los Indígenas lleva ya 10 días y se ha generalizado en todas las provincias del país, incluyendo las Islas Galápagos, y todas las clases sociales, menos el puño de familias que sólo conocen la dominación, la explotación, la manipulación y la represión. Los gritos por un cambio de sistema político y económico ahora son unánimes, más allá de todas las mayorías absolutas. La democracia ahogada por los últimos años de dos gobiernos indolentes se expresa en las carreteras, las calles y las plazas de nuestro país y debe ser oída y respetada, porque se trata de respetar y fomentar los derechos básicos de todos los seres humanos.

Por esta razón unos miembros de la Iglesia de los pobres de varias provincias del país estamos haciendo publica nuestra solidaridad con un pueblo que reclama sus justos derechos a vivir en la dignidad y se encuentre satisfecha en sus derechos. He aquí unos extractos de nuestra proclama, como un aporte más para la construcción de una salida positiva a las justas reclamaciones y a las pacíficas manifestaciones del Pueblo del Ecuador.

“CARTA ABIERTA AL PAÍS Y AL MUNDO - A los 10 días del paro nacional en Ecuador. Junio 22 de 2022.

“Derribó a los poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes” (Lucas 1,51).

Somos integrantes de la Iglesia de los pobres del Ecuador, que ha hecho suya “la causa de Jesús de Nazaret”. Con la Iglesia Latinoamericana, sus mártires y profetas, hemos hecho la opción por los pobres y su liberación integral.

La situación catastrófica por la que estamos pasando en el país, a causa de la aplicación del modelo neoliberal... “En todas partes las injusticias son una violencia. Y se puede decir, debemos decir, que la injusticia es la primera de todas las violencias, la violencia número uno”, monseñor Helder Cámara de Brasil.

El descontento, abandono y explotación se manifiesta en la actual protesta social con un paro nacional. Después de varios intentos infructuosos de diálogo la CONAIE demanda respuesta a 10 planteamientos mediante un levantamiento. A estos reclamos y a este levantamiento indígena se han ido sumando las organizaciones sociales y el pueblo en general: Ya llevan 10 días y enfrentan una fuerte represión de parte del gobierno de Guillermo Lasso, que ha provocado hasta ahora la muerte de 4 personas, 5 personas que han perdido un ojo, más de un centenar de heridos y decenas de presos.

… Reconocemos en los justos reclamos de los Indígenas y los pobres del país la voz de los humildes, que están exigiendo la sustitución de una aparente democracia sometida a la dictadura del mercado por una economía solidaria y equitativa…

Por estas razones, nos identificamos con el levantamiento popular y pacífico de la CONAIE y de las demás Organizaciones Sociales porque “una fe sin obras es completamente muerta” (Santiago 2,14). Apoyamos los 10 reclamos que se han presentado al gobierno y la Revocatoria de Mandato, que demuestran el incumplimiento del Plan de Gobierno, las privatizaciones y su baja credibilidad.

Denunciamos el uso desmedido de la fuerza por parte de la policía y el ejército, propios de una dictadura, a la vez que rechazamos los hechos violentos de ciertos manifestantes e infiltrados del gobierno.

Abogamos por un diálogo real y constructivo que incluya los diversos sectores de la sociedad ecuatoriana… Queremos paz, una paz que es fruto de la fraternidad y de la justicia.

Nos comprometemos a “hacer propia la angustia de los pobres… denunciar al injusto y al malvado”, siguiendo el ejemplo de monseñor Leonidas Proaño y otros pastores; a impulsar una mayor conciencia política basada en la ética del bien común; a construir un Ecuador fraterno, inclusivo y equitativo, porque reconocemos en todo esto la presencia y el crecimiento del reinado de Dios.”

Depende de todos nosotros un desenlace que vaya satisfaciendo las necesidades más sentidas que sigamos trabajando a la sustitución del mortífero sistema neoliberal. El Reino es justicia, fraternidad y comunidad.

5.      EL MAYOR PROBLEMA NO ES LASSO… Pedro Pierre

El neoliberalismo es tan perverso que nos engaña hasta sobre lo que miramos. Es la moraleja del refrán: “¡Nos quedamos en mirar el dedo y no lo que nos enseña el dedo!” Gritamos: “¡Fuera Lasso, fuera!” Tenemos razón, pero sólo en parte, porque no nos damos cuenta que “nos quedamos en las ramas”, en lo exterior y secundario, y no llegamos hacia lo esencial. Lasso no es más que el títere de un sistema que lo beneficia a él y su grupo, que nos perjudica a nosotros y nos cierra el camino para salir de la pobreza y nos impide vivir en dignidad, fraternidad, justicia y democracia. La movilización cuestiona las relaciones de poder, autoridad y legitimidad.

Es por ese motivo que la CONAIE (Confederación de las Nacionalidades Indígenas) no pide en primer lugar logar la salida del presidente Guillermo Lasso, sino la consecución de unos 10 puntos que desbancan el sistema neoliberal. El entorno de Lasso lo ha captado muy bien: Defienden el sistema neoliberal negándose a dialogar sobre estos 10 puntos planteados por la CONAIE. De un lado, el gobierno responde parcial e hipócritamente a algunas demandas de los 10 puntos, pero por otra proclama el estado de emergencia, sataniza los dirigentes de la CONAIE y particularmente su presidente, justifica el uso progresivo de la fuerza letal, inventa las acusaciones de narcotraficantes, vándalos, delincuentes y terroristas contra los indígenas, ordena disparar gases lacrimógenas y perdigones mientras manifiestan pacíficamente, presiona a los asambleístas para que no decreten la muerte cruzada y el despido del presidente. Mientras tanto los grandes medios de comunicación comerciales y neoliberales ocultas la realidad mortal de la represión y justifican las mentiras y los engaños del 7% que sigue apoyando a Lasso contra todas las condenas nacionales e internacionales.

¿Cuáles son los 10 puntos que sustentan el levantamiento indígena y de los diversos sectores sociales que se juntaron a las demandas de la CONAIE? 1. Congelación de los precios de la gasolina a $ 2.10 dólar y del diésel a $ 1.50 dólares. 2. Moratoria de deuda para 4 millones de familias. 3. Precios justos en los productos del campo. 4. Fomentar el empleo y los derechos laborales. 5. Detener la frontera extractiva minera. 6. Respeto a los 21 derechos colectivos. 7. Respeto a los derechos constitucionales de los Pueblos indígenas. 8. Alto a las privatizaciones. 9. Control de precios de los productos de primera necesidad. 10. Seguridad ciudadana.

Unilateralmente el gobierno ha satisfecho muy parcialmente algunos de los 10 puntos y ha invitado a los Indígenas a regresar a sus casas… Está claro que el gobierno no quiere ningún diálogo ni acuerdo. Digna y decididamente la CONAIE ha decidido continuar con el levantamiento.

Al mismo tiempo que exige la aceptación de los 10 puntos planteados, la CONAIE plantea la alternativa al sistema neoliberal mediante la puesta en marcha de la plurinacionalidad. Desde años, bien poco nos hemos detenido en la puesta en marcha progresiva de la plurinacionalidad. Además, tampoco los gobiernos han avanzado a favor de esta nueva forma de organización nacional. Se han escrito libros e innumerables artículos, pero no llegan más allá de las librerías. Tampoco los grandes medios de comunicación comerciales los van promoviendo. Es que la puesta en marcha de la plurinacionalidad es el comienzo de la sustitución del modelo neoliberal. Las organizaciones sociales, los movimientos políticos progresistas, los medios de comunicación alternativos, la tecnología digital, las universidades al servicio de los estudiantes, las Iglesias deben ser los promotores de la plurinacionalidad.

¿Cómo entender la plurinacionalidad? La plurinacionalidad es la expresión genuina de las nacionalidades y grupos sociales ecuatorianos. La plurinacionalidad va creciendo mediante una mayor conciencia de nuestra identidad como mestizos, negros e indígenas. Este desarrollo de la identidad se logra gracias a nuestra autoestima que nos permite reconocer miembros de un colectivo específico en su manera de ser y de vivir. Esto supone mayores relaciones humanas, organización, profundización, comunión y decisión. La identidad ecuatoriana se construye sobre la aceptación y el crecimiento armonioso de nuestras diferencias, porque estas diferencias culturales nos enriquecen y valoran la dignidad de cada uno y cada una de nosotros. Haciendo esto construimos un política participativa e inclusiva, una economía equitativa y respetuosa de la naturaleza, una cultura que es la suma de las distintas sabidurías que nos habitan y nos salvan. La espiritualidad y la religiosidad, mediante las culturas, están integradas a estas opciones plurinacionales de vida y de sociedad porque responden a los derechos y los valores humanos más entrañables de los seres humanos.

Este actual levantamiento del pueblo ecuatoriano es un hito histórico porque abre nuevos caminos de integración nacional que responde tanto a nuestras necesidades personales y ciudadanas, como también a la unidad de la Patria grande que es nuestro destino, dejando atrás los colonialismos pasados y las dependencias actuales del neoliberalismo. Por estas razones, el problema mayor no es Lasso, sino la puesta en marcha de la plurinacionalidad que irá sustituyendo el neoliberalismo y llevando con él a la tumba el mismo presidente. Por supuesto Lasso tiene que ser destituido. Así amanecen nuevos y mejores días si nos implicamos en ese camino, porque Dios está presente en este éxodo y en sus mártires. Él nos llama mediante los que luchan, sufren y mueren en las calles y carreteras de nuestro país pluricultural y multiétnico.

 

 

 

 

martes, 24 de mayo de 2022

He aquí mis artículos del mes de mayo de 2022

 

ÍNDICE DE MIS ARTÍCULOS DE MAYO


1.      Reencender la llama… escondida bajo las brasas.

2.      Madre de muchos hijos… propios y ajenos

3.      Ucrania: Destrucción y manipulación… frente a una Europa a la deriva

4.      Las 4 etapas del cambio… para lograrlo más seguramente.

5.      ¡Qué cobardes somos!... por permitir la vuelta a la cárcel de Jorge Glas.

¡Buena lectura!

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1.      REENCENDER LA LLAMA, Pedro Pierre

El gran mensaje de la recién Semana santa es que ‘hasta de la muerte puede salir vida’, a imagen de las brasas bajo la ceniza. Por lograr reencender la llama hay que separar la ceniza, poner unos palitos y soplar sobre las brasas. Siempre pueden renacer la esperanza y la dignidad.

Cuando miramos la situación de nuestro país, en particular la de los sectores más desfavorecidos, vemos mucha muerte y mucha ceniza. Las muertes violentas proliferan por todas partes porque hay un sistema de gobierno que despoja a los pobres y a la clase media, no se preocupa de crear empleo, reduce los gastos sociales como nunca, coopta todas las funciones del Estado, nos deja indefensos frente a los atropellos de toda clase… y todo eso para aumentar las riquezas de una minoría de privilegiados. La presidenta de la Asamblea se dedica a favorecer la aprobación de leyes que legitiman este robo descarado, la explotación de los trabajadores, el aumento de los impuestos, la fuga de capitales… Eso era de prever cuando elegimos a un banquero como presidente, tal como lo dejaba entender durante la campaña. Los sectores populares están abandonados a su mala suerte y mucha gente, como en tiempo del feriado bancario, busca salir del país para encontrar mejor suerte en algún país extranjero. Hay mucha ceniza que quitar de los hombros de muchos ecuatorianos para reencender unas llamas de esperanza en un país donde se reparta un poco más equitativamente los bienes y las riquezas que producimos.

… Porque las brasas están allí, esperando. La pobreza como miseria es el peor de los males porque destruye lenta y seguramente a las personas, su dignidad y su autoestima. Por la pobreza no comen sanamente, no se curan adecuadamente, se reduce a las personas a la inutilidad, al subdesarrollo físico, intelectual, cultural… Se condena un país a autodestruirse, se facilita la corrupción descarada, el robo legalizado en las instituciones, la violencia física, la dominación de unos pocos sobre muchos… Nunca el precio del petróleo ha sido tan alto. Nunca, nos dicen, la recaudación fiscal ha sido tan importante. Nunca como ahora los migrantes han mandado tanto dinero al Ecuador. Nunca hemos estado en condiciones peores.

Mientras tanto hay grandes riquezas humanas y posibilidades sociales escondidas en la mente y el corazón de las personas. Todos tenemos pequeños y grandes talentos que se pierden si se no quita la posibilidad de desarrollarlos y ponerlos al servicio de los demás. Por eso que el papa Francisco afirma que este sistema neoliberal es “criminal y terrorista”. La mayoría de los ecuatorianos sobreviven porque conservan valores familiares que les permiten ayudarse, acompañarse, protegerse mutuamente. La mayoría de los ecuatorianos conservan este sentido hereditario de comunidad, es decir, de tender la mano a aquel que la está pasando mal, compartiendo lo poco que tiene, dando aliento y consejos, animando a seguir enfrentando las dificultades. Las brasas de la esperanza siguen vivas y sólo esperan transformarse en llamas.

Felizmente por muchas partes vemos la conformación de pequeños grupos, asociaciones, comités, organizaciones, comunidades… que inventan nuevas maneras de vivir y convivir, mejorando su manera de comer, de proteger su salud, de cuidar el medio ambiente, de entender la catástrofe que se nos impone, de formarse y organizarse para defender sus derechos, promover el bien común, organizarse para protegerse de tanta maldad que nos rodea. El papa Francisco impulsa a los católicos a renovar las parroquias y las diócesis para que desaparezca la comodidad excesiva, la reducción de la fe a un espiritualismo individualista, el autoritarismo de muchos sacerdotes y obispos… Invita el papa a abrir nuevos caminos regresando al mensaje y testimonio de Jesús de Nazaret en favor de los pobres y del Reino que vino a inaugurar, un reino de Dios en la tierra hecho de relaciones fraternas, justas, equitativas, inclusivas… Eso es la leña que permite a las brasas transformarse en llamas y aportar el fuego que necesitan nuestros corazones y nuestras mentes para hacer retroceder la miseria, la indiferencia, la insolidaridad, el egoísmo, el derroche…

Necesitamos las llamas de un fuego interior que renueva nuestro espíritu y nuestra mente para curarnos de las tentaciones del individualismo y el consumismo. Un fuego interior que madure las virtudes dormidas en cada una y cada uno de nosotros. Que lo mejor salga a flote y sepamos reconocernos como hermanos que necesitamos unos de otros para salir adelante y vivir mejor. Necesitamos ese fuego interior que se transforme en organizaciones que velen por el bienestar de todos y exijan transformaciones estructurales y sustitución del actual sistema neoliberal. Un fuego interior que habite y despierte a nuevos líderes capaces de ser autoridades al servicio del bien común y de una patria donde quepan todas y todos.

Esa es la braza escondida en muchas y muchos de nosotros. Aprendamos a reconocer estas brazas dormidas en nuestras mentes y corazones, para que despiertan en llamas de esperanza que destruyen la maldad, la nuestra, la ajena, la estructural y calienten los ojos y el corazón de varones y mujeres que construyan un futuro digno de la vida y el país que nos merecemos. Una vida feliz es siempre posible si nos unimos, despertamos y encendemos las llamas de un futuro mejor, porque eso es nuestro destino, más allá de las cenizas de la maldad y de la muerte.

 

2.      MADRE DE MUCHOS HIJOS, Pedro Pierre

Así son nuestras madres, así son todas las mujeres, hayan o no parido: ¡Madres de muchos hijos! porque crían muchas criaturas, de ellas, de otros familiares y hasta de amigas y vecinas. Ser madre no es sólo dar a luz una vez en sangre y dolores, sino ayudar a los hijos propios y ajenos a nacer a ellos mismos: a amarse, valorarse, despertar sus talentos, cualidades y capacidades. Ser madre es acompañar, aconsejar, ser cómplice, ayudar a cada uno a parirse a una vida plenamente humana y feliz.

¡Cuántas mujeres nos han ayudado a crecer, a encontrarnos, a descubrir el camino adecuado, la palabra justa! ¡Cuántas mujer nos han ayudado a amar de verdad, a enamorarnos, a entregarnos, a apasionarnos por una causa grande, más grande que nosotros! ¡Cuántas mujeres no han ayudado a encontrar a un Dios de la Vida, a un Jesús compañero, una comunidad de hermanos verdaderos más allá de la familia, un Reino de fraternidad y justicia a construir cada día! ¡Madres conocidas y no reconocidas que pintan de paraíso los días tristes y las horas de desánimo! Madres que paren una y otra vez los hijos propios y ajenos. ¡Bendito vientre que nos abrigó y nos tejió durante nueve meses y bendito corazón que latió y late para que vivamos y amemos de verdad! ¡Benditos ojos que no se casan de mirar y esperar, a veces contra toda esperanza hasta que logren una vida nueva! Son partos repetidos, dolorosos que hacen sangrar el corazón. Logros y victorias repetidas que les ensanchan la vida y la felicidad.

¿Sabemos ser agradecidos a lo menos una vez al año? ¿Cuándo dejaremos de comprar para el día de la madre un canasto lleno de alimentos para que, otro día, su Día, se cansen a cocinar mientras degustamos una cerveza acompañada de palabras y risas de mal gusto? ¿Sabemos ser cariñosos siempre con nuestras madres, regalarles una flor para su santo, su cumpleaños, su día, el día de las mujeres… y cuando se nos ocurra, sin razón, sino para decirles ‘Te quiero, madre’!

Además, ¿sabemos reconocer que son el rostro femenino de Dios, nada menos? Él nos ha creado “a su imagen y semejanza”, varón y mujer. El varón es -debe ser- el rostro masculino de Dios. La mujer es su rostro femenino. Las parejas que se aman son el rostro completo de Dios, por eso que el matrimonio es un sacramento, es decir, presencia real de Dios padre y madre entre nosotras y nosotros. Se bendice el matrimonio para que cumpla con esta misión. ¿No es su amor el amor de Dios, su abrazo el abrazo de Dios, su perdón el perdón de Dios, sus ojos de cariño los ojos de Dios, su sonrisa esperanzadora la sonrisa de Dios, sus caricias las caricias de Dios? Es con la pareja que Dios ha compartido su poder creador: los esposos son, como Dios, creadores de vida, cocreadores con él. Por eso que, en este sentido, la relación sexual es un acto sagrado… ¿O no lo habíamos pensado? De allí el mandamiento de ‘honrar padre y madre’ porque nos hicieron el mejor regalo del mundo, al pro-crearnos, valga la palabra.

El primer papa que reconoció públicamente esta verdad que Dios es “Padre y Madre” fue el papa Juan Pablo 1°, antecesor del papa Juan Pablo 2°. Eso fue en el año 1978. Y sus palabras llevaron mucha polvareda entre los clérigos tradicionalistas, atrasados y machistas. Pero quedó para la historia y la grandeza de la mujer.

La Biblia nos desvela el rostro femenino y maternal de Dios en muchas ocasiones, tanto en el Nuevo como en el Antiguo Testamento. Cuándo leemos la Biblia -¿la hemos leído alguna vez en entero?- o cuando rezamos los Salmos ¿hemos prestados atención a estas descripciones? En el Antiguo Testamento, Dios es calificado de “hermana, amiga, partera y parturiente…” Job nos habla de la creación como el parto de Dios y pone estas palabras en la boca de Dios: “¿Qué seno dio a luz el hielo? Dios es el águila que nos protege y nos lleva sobre sus alas o la osa que sabe cuidar”. Podemos “reclinarnos en su regazo”: “Mi alma es como la de un niño saciado que se aprieta a su madre”. El profeta Isaías es explícito refiriéndose a Dios: “¿Puede una madre olvidar a su hijo…? ¡Yo, nunca!” Habla de “los que me hice cargo desde el seno materno”. “Como un hijo a quien consuela su madre, así yo los consolaré a Uds.”. Jesús también nos pinta al Dios madre, parecido a la “mujer que busca su moneda perdida” o “la gallina que reúne a sus pollitos bajo sus alas”, y el Reino es semejante al “fermento mesclado en la masa por una mujer”…

¡Loas a ti, Madre, mujer divina!

Pongámosle, en particular los varones, a esta próxima celebración del Día de la madre una nota amorosa y ¿por qué no? bíblica… sin olvidar a las muchas mujeres que fueron para nosotros y nosotras unas madres nuestras.

 

3.      UCRANIA: DESTRUCCIÓN Y MANIPULACIÓN, Pedro Pierre

Empiezan a aparecer poco a poco las grandes verdades de la guerra en Ucrania, donde todos salimos salpicados de esta locura degradante, porque siguen los grandes sufrimientos, las muertes innecesarias y las destrucciones masivas. ¿Por qué somos incapaces de hacer parar esta guerra y sus atrocidades que nos acusan?

Además, esta guerra no es más que una cortina de humo que nos desvía la atención, porque al país que los Estados Unidos consideran su mayor enemigo no es Rusia sino China. China domina el comercio mundial y su moneda está sustituyendo el dólar poco a poco en todos los continentes. El 1 de enero pasado entró en vigor el mayor pacto de libre comercio del mundo encabezado por China y firmado por 15 países de Asia-Pacífico: la ‘Asociación Económica Integral Regional’. Reúne el 30 % de la economía global y el 30 % de la población mundial, llegando a unos 2’200 millones de consumidores. 

Estados Unidos busca debilitar la economía y el poderío militar de Rusia que ha alcanzado la hegemonía mundial y cuyos lazos con China son cada vez más estrechos. Las escaramuzas de Ucrania contra Rusia no son más que pequeños logros engrandecidos por los medios de comunicación. Hasta el papa Francisco denuncia que “los ladridos de la OTAN a las puertas de Rusia” han agravado las tensiones. El presidente Putin, en su locura destructora, no ha sabido encontrar más salida que la guerra: la tradición cultural y solidaria de Rusia se merecía otra alternativa.

El conflicto debería terminar pronto, ya que el gobierno norteamericano ha hecho saber que el presupuesto previsto para Ucrania se está terminando. En estos meses se ha vendido más armas norteamericanas que nunca, lo que vuele a poner a flote su economía en bancarrota. Es una ‘feliz distracción’ para los ciudadanos norteamericanos porque los problemas sociales, atizados por el gobierno de Trump, son cada vez más candentes. Los países de Europa, aliados sumisos -otros dicen “colonizados” por la OTAN- quedan los mal parados: Soportan y tienen que colaborar en una guerra que no han querido y Ucrania está sacrificada en el altar de los “daños colaterales”. Los grandes países europeos deciden un sinnúmero de sanciones económicas a Rusia, que los van castigando como contragolpe, por su dependencia energética y comercial con Rusia. Eso provoca fuerte disensiones y divisiones en la misma Europa. Y el mundo entero critica su doble moral: la guerra de Ucrania es un ‘crimen de lesa humanidad’ y los refugiados ucranianos son los ‘bienvenidos’, mientras se olvidan de su complicidad con los bombardeos y las invasiones mucho peores de Irak, Siria, Libia, Afganistán, Yemen… y sus negativas a recibir refugiados de estos países…

Europa vive, mediante los grandes medios de comunicación, la mayor guerra de la manipulación de las más sofisticadas para esconder las causas reales del conflicto ucraniano, las mentiras degradantes que matan la dignidad, satanizan al enemigo, destruyen las solidaridades necesarias, fomentan las rebeldías apagadas, apagan las voces iluminadoras y esconden las consecuencias devastadoras. Centenares de empresas virtuales trabajan día y noche para crear falsas noticias, lanzar mentiras agradables, impedir las informaciones verídicas, cortar el acceso a los medios de comunicación rusos, anular el derecho internacional a la información y a la libertad de expresión, aplaudir la prohibición de deportistas rusos a eventos mundiales… ¡Hasta se dedican a corregir los textos de Wikipedia en Internet! ¿Habrá locura más grande en una Europa a la deriva?

Estamos muy lejos de los proyectos de los fundadores al origen de la Unión Europea de hace unos 70 años: un continente unido mediante más equidad, solidaridad, valores humanistas y cultura compartida. Hacían sueños con el presidente ruso Mijaíl Gorbachov de una Alianza ruso-europea, capaces de unir Reikiavik en Islandia a Vladivostok al extremo este de Rusia… Definitivamente Europa es la gran perdedora de esa guerra, que la aleja más todavía de los países pobres y saqueados por sus antiguos colonizadores, en África, Asia y América Latina. Eso se vio en las votaciones de la ONU para condenar y castigar Rusia: Muchos votaron ‘no’ y otros se abstuvieron. Desde siglos, sabemos en América Latina que Estados Unidos, con sus golpes de Estado, sus invasiones y sus ‘guerras preventivas y humanitarias’ “no tiene amigos sino intereses”.

Europa deberá sacar lecciones de las resistencias y alternativas de los países del Tercer Mundo, mediante la pujanza de sus pueblos rebeldes e incansables. No sólo resistimos, sino que abrimos caminos nuevos. Estados Unidos logra controlar los gobiernos, pero no sus pueblos. La guerra de Ucrania confirma la validez de las propuestas indígenas del Bien Vivir desde las Américas, Ubuntu desde África y las Sabidurías asiáticas. Para definir la propuesta Ubuntu, Nelson Mandela, ex presidente de África del Sur, decía: “Una persona con Ubuntu es abierta y está disponible para las demás, respalda a las demás, no se siente amenazada cuando otros son capaces y buenos en algo, porque esta persona se siente segura de sí misma y sabe que pertenece a una gran totalidad”. Es una cosmovisión de las más positivas, humanistas y comunitarias: “Si todos ganan, tú ganas. - Una persona se hace humana a través de las otras personas. - La creencia es un enlace universal de compartir que conecta a toda la humanidad. - El bien común es el bien propio.”

Que esta guerra no nos haga olvidar que estamos abocados por otras consecuencias fatales, como la destrucción del medio ambiente en aceleración constante, además de una acumulación escandalosa de capital en pocas manos, un sistema financiero insostenible y un agotamiento más que evidente de energía fósil y materiales. Son las grandes batallas que tenemos que emprender si queremos sobrevivir. «Si no luchamos juntos, nos matarán por separado” … acabando con una Humanidad más equitativa, en armonía con una naturaleza protegida y en comunión con el Misterio cósmico de la Vida y del Amor que nos habita.

 

4.      LAS CUATRO ETAPAS DEL CAMBIO, Pedro Pierre

Los últimos años nos trajeron lemas de vida y de acción no sólo para hacer frente al sistema neoliberal que nos destroza, sino sustituirlo. Primero fue un sabio muy mayor que nos dijo hace unos 15 años: “¡Indígnense!”. Luego frente a la pandemia se cantó: “Resistiré”. Unos jóvenes ingenieros nos proponen ahora: “¡Desertemos!”. Los Indígenas de varios países insisten: “¡Compartamos!” … porque hay que llegar a la civilización del compartir. Preguntémonos en qué etapa estamos personalmente, en familia, con nuestras amistades, en nuestros grupos de reflexión, oración, acción.

¿Sabemos indignarnos? Frente a situaciones de tantos sufrimientos, tanta violencia, tantas injusticias y tanta pobreza, está la tentación de retirarse, de no querer más ver ni escuchar. Nos sentimos arrollados por una ola inmensa que todo se lo lleva. ¡Felices si sabemos tener compasión, ternura, emoción, admiración! Porque es esta capacidad de ternura que no permite sentir como propio el dolor ajeno. A pesar de saber que no vamos a resolver todos los problemas, esta capacidad de compasión nos acerca los unos a los otros y nos permite indignarnos, no estar de acuerdo, rechazar tanta maldad, reconocer los llamados de Dios y mantener viva la esperanza. Indignarse es no dejarnos ganar por la desesperanza y abrir un camino nuevo.

¿Sabemos resistir? Claro, fácilmente nos hacemos cómplices del mismo sistema que nos envuelve y nos pasa lo que escribía san Pablo: “Hago el mal que no quiero y no hago el bien que sí quiero”. Resistir es poner prioridades en nuestras múltiples actividades, es poner líneas rojas que no vamos a atravesar, es comenzar haciendo pequeñas acciones que cierran el camino al individualismo, a la indiferencia, al borrequismo. Se trata de no dejarnos llevar por la última moda o la última propaganda. Resistir es conservar la dignidad y sentirnos felices de mantenernos coherentes con nuestra fe y nuestra personalidad.

¿Sabemos desertar? Llega el momento cuando descubrimos que estamos equivocados, en que hay que dar marcha atrás, cambiar de manera de hacer, desertar los falsos placeres que se nos ofrece, dejar la superficialidad de una vida sin rumbo, parar de ser engañados… Desertar es manifestar nuestro desacuerdo, es reencontrar nuestro valor profundo, es reconocer la presencia de Dios en nuestra vida y en la de los demás, es volver al camino del Reino.

¿Sabemos compartir? Por supuesto que compartimos, pero podemos limitarnos a nuestro circulo limitado de amistades. Compartimos, pero no alcanzar cambiar la situación de los que más sufren del despojo. Los indígenas de los distintos continentes nos enseñan que la Comunidad es primera, porque ella vela por nosotros y nos enseña a organizar el compartir. Eso es el proyecto del Bien Vivir: El ‘Bien Vivir’ es no sólo compartir, sino sobre todo organizar el compartir al nivel local y nacional. Eso es posible incidir contra el neoliberalismo si vivimos en comunidad, si nos unimos, reunimos y organizamos para multiplicar el compartir incipiente.

“Indignarse, resistir, desertar y compartir”: Allí está el camino, pero organizadamente y en Comunidad. Eso fue el proyecto de los fundadores del Pueblo de Jesús. Abraham y Sara, con su parentela, se indignaron por los malos tratos que recibían. Escucharon la voz de Dios de dejar esta tierra y emprender un nuevo proyecto de vida en sociedad y de fe en un Dios amigo. Luego retomaron la batuta Moisés y Miriam: Resistieron la esclavitud de Egipto porque habían conservado la herencia de Abraham y Sara. Con los descendientes de Abraham y Sara y con otros que se les juntaron, decidieron tomar el camino de la libertad, una libertad comunitaria. Para desterrar la esclavitud y la acumulación, organizaron poco a poco, con la experiencia del maná, el compartir equitativo entre las familias para que cada uno tuviera lo que necesitara. También se organizaron para compartir las responsabilidades, las decisiones y las actividades. Una nueva experiencia social se puso en marcha más fraterna, equitativa, participativa y creativa.

En su tiempo Jesús de Nazaret retomó los valores de este proyecto que tuvo sus altibajos, pero que nunca se perdió gracias a las y los profetas y las y los sabios. Llamó Jesús este proyecto el Reino que abarca toda la vida, en lo personal, familiar, profesional, social, político, económico y religioso. Comenzó Jesús este proyecto del compartir con los más pobres de su provincia de Galilea. El Reino nos exige, al nivel nacional, una economía solidaria y equitativa, una política participativa e inclusiva, una cultura creativa y respetuosa de todos los pueblos.

En tiempos de Jesús y de los primeros cristianos, la situación era peor que la nuestra. Jesús y sus discípulos supieron encontrar en su historia y su sabiduría los caminos alternativos a la invasión romana, a la explotación de los ricos de la época, a la esclavitud en que se encontraba la mayoría de la población. Descubrieron, como en tiempos anteriores, la presencia de un Dios amigo, compañero, liberador y decidieron seguirlo gracias a la palabra y al testimonio de Jesús. Se unieron en Comunidades de fe, de ‘indignación, de resistencia, de deserción y de compartir’ desde los pobres de aquel tiempo. Esa es la herencia que nos dejaron.

Esta espiritualidad cristiana asume los humanismos de todos los continentes y nos abre a la trascendencia. Nos abre caminos de compromisos con todas y todos las y los que se sienten inconformes, se indignan, resisten, desertan y comparten. No hace falta ser muchos para comenzar: Jesús inició con 12 varones y unas cuantas mujeres: Fueron ellas que retomaron su camino después de su muerte. Y allí estamos, continuando la caminata, para animarnos, unirnos, organizarnos y emprender o comenzar una lucha que nos hace y nos hará felices. ‘Sino luchamos juntos contra el actual sistema socio-económico, él nos matara por separados’.

 

5.      ¡QUÉ COBARDES SOMOS! Pedro Pierre

Jorge Glas regresó a la cárcel… Un mes antes, cuando salió en libertad gracia a la valentía de un juez de Manglaralto, decía: “Quiero dejar a mis hijos una herencia de dignidad y de honradez”. Ahora, después de la revocatoria del ‘Habeas corpus’ que le había devuelto la libertad, se entrega libremente a la justicia, denunciando que su arresto no era menos que “una infamia” y afirmando que su lucha es “para que los que la pasen mal, la pasen menos mal”.

La noticia tuvo un alcance internacional. Ya la Comisión de Derechos Humanos de la ONU había llamado la atención al gobierno ecuatoriano por la falta de independencia de la justicia. El gobierno de Alemania ofreció asilo a Jorge Glas porque reconocían públicamente la corrupción de la justicia ecuatoriana. Mientras tanto, en Ecuador hubo bien pocas reacciones contra tal ‘infamia’, porque sí, se trata de una desgracia nacional que nos hunde un poco más en los sinsabores de un país que va a la deriva. Parece que tenemos “ojos para no ver y oídos para no escuchar”, corazón para no sentir y mente para no comprender. ¿Dónde están nuestra rebeldía contra la injusticia y la dimensión social de la fe cristiana? La palabra ‘desgracia’ significa ‘sin gracia’: sin la gracia de Dios. Así estamos.

Nos hemos dejado vencer y convencer por el neoliberalismo, su magia infernal y su perversidad cotidiana. Preferimos arrastrarnos como esclavos del consumismo y la insolidaridad. ¿Llegaremos, los cristianos y los hombres y mujeres humanistas, a renunciar a los valores de solidaridad y rebeldía, y esconder artificialmente nuestras carencias y nuestra cobardía? ¿Cumpliremos el dicho: "Principios vendo, que para mí no tengo"? Han desaparecido de nuestro país las voces proféticas de los Leonidas Proaño Villalba, Alberto Luna Tobar, Gonzalo López Marañón… ¡Bien pequeños somos frente a la grandeza de Jorge Glas! ¿Glas preso? Más bien somos nosotros los verdaderos presos, porque nos hacemos cómplices de la podredumbre del sistema que nos imponen con nuestra pasividad desde 5 años.

Jorge Glas regresó a la cárcel porque somos incapaces de defender los valores que enarbola. La vergüenza y la desgracia son para todos como también para nuestros hijos. Así lo decía Jesús en su camino a la cruz: “¡No lloren por mí, sino por Uds. y sus hijos!” Tenemos que recuperar la fe y la dignidad, que van a la par: no sólo fe en Dios, sobre todo fe en nosotros, fe en los demás, fe en los pobres, fe en el cambio, fe en la vida más fuerte que la muerte, fe en el amor más fuerte que el odio. La dignidad nace de nuestras miradas positivas, de nuestras manos abiertas, de nuestro corazón compasivo, de nuestra mente crítica, de nuestra voluntad rebelde, de nuestras actividades solidarios.

Si no entramos juntos en estos caminos luminosos, pasamos a ser muertos en vida, verdaderos zombis perdidos en el camino de la existencia. Todavía no nos hemos decidido a cambiar, cambiar personal y colectivamente, seguimos ahogados en la desesperanza y la desgracia. ¡Cobardes somos! ¿Hasta dónde tendremos que hundirnos en la deshumanización? ... para decidir resurgir de nuestras cenizas con la bandera de la dignidad, la honradez y la solidaridad. Eso es ser varones y mujeres de verdad. Retomemos la senda de las pequeñas luchas sobre la maldad personal, colectiva y estructural, para empezar a vivir más dignamente.

¡Gracias, amigo Glas, por ayudarnos a salir de la cárcel de nuestra irresponsabilidad y enseñarnos un camino de fraternidad y esperanza!

 

He aquí mis artículos del mes de abril

 ÍNDICE DE MIS ARTÍCULOS DE ABRIL 2022

-        “¡Primero lo primero!”… Los Alcohólicos Anónimos nos muestran el camino.

-      La Pascua es nuestro compromiso ineludible… porque Jesucristo es una figura universal desde 2 milenios.

-      Reencender la llama… ya que la brasa espera bajo la ceniza.

-      ¿Adónde vamos a parar?... si no detenemos el neoliberalismo.

            ¡Buena lectura!

1.      “¡PRIMERO LO PRIMERO!”, Pedro Pierre.

Eso es uno de los lemas del Movimiento Internacional de los Alcohólicos Anónimos para ayudarse a mantenerse sobrios durante años después de haber caído a lo más bajo que puede conducir el alcohol. En esos tiempos de desastre nacional que no deja de aplastarnos más desde seis años, los criterios de este Movimiento pueden ayudar no sólo a no hundirnos en la desesperación y la depresión, sino a resistir y sobre todo volver a construir una vida personal equilibrada y al servicio de un proyecto de país más justo y fraterno. Los Alcohólicos Anónimos tienen 3 criterios mayores: “¡Hoy no tomo!”- “Reunión semanal de Alcohólicos” – “Primero lo primero”.

“¡Hoy no tomo!”, primer principio. Es lo que se dicen cada mañana al despertar, desde que decidieron enfrentar el alcohol y no dejarse dominar por él. Y nosotros: ¿Alguna vez, hemos hecho una pausa para decirnos: ¡Basta de seguir dominado por un sistema que nos explota y nos esclaviza!? ¿Hemos decidido tomar los medios para dejarnos explotar y esclavizar? ¿Por qué no decimos cada mañana: ‘¡Hoy voy a vivir digno, libre y fraterno!? Eso es el primer paso para volver a ser humano. El cambio comienza por nosotros y en nosotros individualmente. Al no hacerlo, nunca entraremos en los pasos siguiente… porque eso es el camino de una vida digna, libre y fraterna. Esa frase “¡Hoy voy a vivir digno, libre y fraterno”, bien puede ser nuestra mejor “oración de la mañana!”.

“Reunión semanal”: Es el segundo compromiso que toman los Alcohólicos Anónimos, porque saben que el alcohol es un enemigo muy fuerte y astuto. ¡Saben que solos no pueden vencerlo! Necesitan encontrarse entre sí una vez en la semana para abrazarse, felicitarse, escucharse, hablar, mantener la confianza en sí y la capacidad de seguir abstemios. Para nosotros el problema es que somos tan orgullosos e individualistas que pensamos que vamos a vencerlo todo individualmente: “¡Seas un pelucón!”, como dice una propaganda. “¡Seas un grande, importante, reconocido, rico!” Y empezamos a acumular bienes, diplomas y condecoraciones. Al mismo tiempo entramos en la corrupción, la explotación de los demás, el desprecio, la altanería… y pasamos años a vivir de esta manera, hasta toda la vida, sin lograrlo, porque es imposible, porque eso nos destruye y destruye a los demás. Pero nuestro orgullo nos impide ver que somos unos fracasados, unos eternos vencidos… como los borrachos tendidos en la calle que no pueden más pararse. ¿Cuándo aceptaremos que solamente juntos podemos enfrentar este sistema de muerte, detenerlo y sustituirlo? ¿Cuándo decidiremos reunirnos en la familia, entre vecinos, entre amigos, entre cristianos, para escucharnos, hablar, abrazarnos, aceptarnos, ayudarnos para empezar a vivir de otra manera, más digna, más justa y más fraterna? Solamente juntos podemos seguir de pie, seguir adelante, tener una vida feliz y cambiar este sistema de muerte que nos tiene cada vez más agachados, inútiles y destruidos. Empecemos a reunirnos regularmente; una vez a la semana es lo mejor y lo más sencillo y beneficioso.

“¡Primero lo primero!” Es el tercer criterio: el alcohólico se da cuenta que debe poner orden en sus actividades diarias, es decir, determinar lo prioritario que no puede faltar en su jornada. Una de estas prioridades es la amistad. “¡Si no tienes amigos, ya has perdido la batalla!” Y así van reconstruyendo las amistades perdidas y cultivando las que construyen en su camino de lucha y de dignidad recobrada. Lo característico del ser humano es la relación: nacemos por ‘relación’, sobrevivimos por relación con nuestra madre, aprendemos a caminar, a hablar, a crecer, a amar… por relaciones. Somos ‘relación’ y así nos construimos poco a poco como persona adulta, libre, útil y feliz. Nuestras relaciones no se limitan a los demás seres humanos, sino que incluyen también la naturaleza, el cosmos, Dios. Los seres sin relaciones son una lacra, un peso muerto por la humanidad, una marcha atrás en proceso evolutivo de la creación… y lastimosamente hay bastantes, cómplices de su propia muerte y responsables de la muerte de muchos.

La ‘parábola’ del librito “El Principito”, escrito hace 80 años y que se sigue reimprimido regularmente, nos cuenta la historia de la amistad de un niño con una flor, un zorro, una estrella, la humanidad… y nos sentimos feliz al leerlo y releerlo porque es o puede ser nuestra propia.

Descubramos que, por una parte, hemos sido deformados por la escuela, a veces por nuestra propia familia, por la educación en general, por los medios de comunicación y los medios virtuales, por los malos amigos y las malas ‘relaciones’, hasta por la religión… Pero, por otra parte, existe siempre la posibilidad de reinventarnos y encontrarnos con nuestra capacidad de ser plenamente humano, hermano y feliz. Descubramos que los tres criterios de los Alcohólicos Anónimos tienen que ser también los nuestros: “¡Hoy no tomo!”- “Reunión semanal” – “Primero lo primero”. Ayudémonos a hacer realidad, junto a los demás, una vida nueva, una vida de relación y una vida plena para nosotros y los demás, comenzando por las y los que nos rodean. “¡No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos!” Tampoco hay felicidad más grande, porque eso es nuestro destino.

 

2.      LA PASCUA ES NUESTRO COMPROMISO INELUDIBLE

La Semana santa marca el desafío para todos: Los cristianos de relacionase más fuertemente con Jesucristo y los demás de revisar su compromiso de vida. La pandemia ha favorecido un tiempo de dispersión y de replanteamiento del quehacer cristiano tanto del clero como de los bautizados. El papa Francisco invita a una conversión para volver al mensaje de Jesús y ser sus discípulos misioneros frente a las crisis tanto de la Iglesia católica, con “las plagas -en palabras del papa- del clericalismo y la pederastia- como de un mundo plagado de guerras, de migraciones forzadas, de pobreza creciente y de destrucción fatal de la naturaleza. Con su Reforma vaticana, el papa Francisco quiere aportar su parte para dinamizar la Iglesia católica en sentido de solidaridad y espiritualidad centradas en Jesús de Nazaret. Se enfrenta a una situación milenaria y a fuertes resistencias a todos los niveles.

Con el emperador Constantino, en el siglo 4, comenzó una nueva etapa del cristianismo. Hasta esa fecha, las Iglesias cristianas dispersas por todo el imperio romano se articulaban difícilmente porque las distancias eran enormes y estaban perseguidas por el los emperadores. Reunían a las gentes pobres de los distintos países y conformaban -con sus matices- comunidades fraternas, equitativas y religiosas en seguimiento a Jesús de Nazaret. Su presencia no era mayoritaria, pero sí, significativa. Por eso el imperador Constantino, viendo la pérdida de cohesión del imperio romano, decidió buscar un apoyo en el cristianismo al darle el estatuto de religión oficial.

Roma pasó a ser el centro del cristianismo y nació la religión católica con sus templos, sus sacerdotes, sus liturgias, sus normas y su organización. Con la caída del imperio romano, la organización eclesial pasó a ser también la organización civil, económica y militar principalmente de Europa. Fue creciendo el centralismo eclesial y su poder correspondiente. Este poder residía en el clero, o sea, el papa como monarca absoluto, los obispos como sus representantes en los diversos países y los sacerdotes como encargados de aplicar las normas dictadas por Roma.

Con la Revolución francesa, los poderes civiles de los gobiernos nacionales empezaron a desplazar el poder de la Iglesia católica en medio de muchos conflictos. El centralismo romano de la Iglesia católica y sus poderes extremos había provocado la separación de la Iglesia ortodoxa del Oriente al principio del 2° milenio. En el siglo 15 pasó lo mismo con el Protestantismo. Además, la Iglesia católica no veía bien ni las democracias incipientes ni la vigencia naciente de los derechos humanos.

El Concilio de Trento, en Italia, reconocía al papa como lugarteniente de Dios en la tierra y el Derecho canónico fue considerado con la única verdad para la convivencia humana. El clero, en su apogeo, era el responsable de predicar y hacer respetar estas realidades. Mientras tanto los laicos eran considerados como meros cumplidores de las leyes y actos eclesiales. Con el siglo 20 se dieron, en muchos países, la separación entre la Iglesia y el Estado. Con las llegadas del socialismo y el comunismo las tensiones se hicieron más fuertes y las condenas también. Ser católico era ser realista en tiempos de los reyes, conservadores en tiempos de las democracias y enemigo del socialismo y comunismo.

Al mismo tiempo surgían por toda la Iglesias católicas voces y movimientos católicos que pedían más espacio para los laicos, un regreso al Evangelio de Jesús, respeto a los derechos humanos, libertad de expresión, valoración de la organización civil y política… Esas situaciones siguieron hasta el papa Juan 23 que, en 1961, convocó un Concilio para conversar estos temas, actualizarse y colaborar en una convivencia social más armoniosa tanto con los gobiernos como con las demás religiones. El Concilio reconoció el valor de todos los bautizos y su necesaria participación en los distintos espacios eclesiales, pidió una organización más equitativa de las parroquias y diócesis, valoró la importancia de la Biblia y su interpretación en comunidades, prestó atención a la gravedad de la pobreza y de la explotación de los países del Tercer Mundo, se abrió al respeto a las demás religiones… Lastimosamente estas líneas conciliares no fueron promovidas ni aplicadas por los papas Juan Pablo 2° y Benedicto 16… que tuvo que dimitir por su imposibilidad de remediar los conflictos que aparecían al interior de la Iglesia.

Al elegir al papa Francisco, se le encargó de lograr, a partir de las orientaciones del Concilio Vaticano 2°, una Reforma del Vaticano por los escándalos de autoritarismo y pederastia del clero en todos los países, avanzar hacia una mayor participación de los laicos y en particular las mujeres, volver a una evangelización más conforme al testimonio de Jesús y a la práctica de las primeras Comunidades cristianas, seguir en la opción por los pobres característica de la misión de Jesús. Vemos que el papa Francisco está cumpliendo con estos 4 grandes desafíos: ser el portavoz y el defensor de los pobres; mediante sus encíclicas: regresar a la centralidad de Jesús y del Reino; con la sinodalidad: revertir el clericalismo; en fin. con una Reforma: descentralizar los poderes de la Curia vaticana más coherente con los Evangelios.

Al limitarnos a la Reforma del Vaticano, nos damos cuenta que se quiere reorientar las funciones del Vaticano para que sea un mayor testimonio del mensaje de Jesús, un servicio a las Conferencias episcopales nacionales, una ayuda a las diócesis para cumplir con la primera misión de toda la Iglesia: la Evangelización, o sea, la colaboración al establecimiento del Reino de Dios, hecho de fraternidad, justicia y fe. Tal como pasó con el Concilio Vaticano 2°, las resistencias al cambio son fuertes tanto de parte del clero como de los meros parroquianos habituados a una religión que satisfaga sus deseos de espiritualidad superficial, su tranquilidad de conciencia y su salvación asegurada. Así los necesarios cambios exigen paciencia y valentía, coherencia, respeto mutuo, y replanteamientos de muchas costumbras obsoletas enraizadas desde siglos.

Que la Pascua de Resurrección despierte en nosotros, especialmente los cristianos, el deseo de una vida nueva más conforme el mensaje y testimonio de Jesús, si no queremos quedar, como Iglesia, una secta más que no responde a los grandes desafíos de nuestro tiempo y de las nuevas generaciones.

 

3.      REENCENDER LA LLAMA, Pedro Pierre

El gran mensaje de la Semana santa es que ‘hasta de la muerte puede salir vida’, a imagen de las brasas bajo la ceniza. Por lograr reencender la llama hay que separar la ceniza, poner unos palitos y soplar sobre las brasas. Siempre pueden renacer la esperanza y la dignidad.

Cuando miramos la situación de nuestro país, en particular la de los sectores más desfavorecidos, vemos mucha muerte y mucha ceniza. Las muertes violentas proliferan por todas partes porque hay un sistema de gobierno que despoja a los pobres y a la clase media, no se preocupa de crear empleo, reduce los gastos sociales como nunca, coopta todas las funciones del Estado, nos deja indefensos frente a los atropellos de toda clase… y todo eso para aumentar las riquezas de una minoría de privilegiados. La presidenta de la Asamblea se dedica a favorecer la aprobación de leyes que legitiman este robo descarado, la explotación de los trabajadores, el aumento de los impuestos, la fuga de capitales… Eso era de prever cuando elegimos a un banquero como presidente, tal como lo dejaba entender durante la campaña. Los sectores populares están abandonados a su mala suerte y mucha gente, como en tiempo del feriado bancario, busca salir del país para encontrar mejor suerte en algún país extranjero. Hay mucha ceniza que quitar de los hombros de muchos ecuatorianos para reencender unas llamas de esperanza en un país donde se reparta un poco más equitativamente los bienes y las riquezas que producimos.

… Porque las brasas están allí, esperando. La pobreza como miseria es el peor de los males porque destruye lenta y seguramente a las personas, su dignidad y su autoestima. Por la pobreza no comen sanamente, no se curan adecuadamente, se reduce a las personas a la inutilidad, al subdesarrollo físico, intelectual, cultural… Se condena un país a autodestruirse, se facilita la corrupción descarada, el robo legalizado en las instituciones, la violencia física, la dominación de unos pocos sobre muchos… Nunca el precio del petróleo ha sido tan alto. Nunca, nos dicen, la recaudación fiscal ha sido tan importante. Nunca como ahora los migrantes han mandado tanto dinero al Ecuador. Nunca hemos estado en condiciones peores.

Mientras tanto hay grandes riquezas humanas y posibilidades sociales escondidas en la mente y el corazón de las personas. Todos tenemos pequeños y grandes talentos que se pierden si se no quita la posibilidad de desarrollarlos y ponerlos al servicio de los demás. Por eso que el papa Francisco afirma que este sistema neoliberal es “criminal y terrorista”. La mayoría de los ecuatorianos sobreviven porque conservan valores familiares que les permiten ayudarse, acompañarse, protegerse mutuamente. La mayoría de los ecuatorianos conservan este sentido hereditario de comunidad, es decir, de tender la mano a aquel que la está pasando mal, compartiendo lo poco que tiene, dando aliento y consejos, animando a seguir enfrentando las dificultades. Las brasas de la esperanza siguen vivas y sólo esperan transformarse en llamas.

Felizmente por muchas partes vemos la conformación de pequeños grupos, asociaciones, comités, organizaciones, comunidades… que inventan nuevas maneras de vivir y convivir, mejorando su manera de comer, de proteger su salud, de cuidar el medio ambiente, de entender la catástrofe que se nos impone, de formarse y organizarse para defender sus derechos, promover el bien común, organizarse para protegerse de tanta maldad que nos rodea. El papa Francisco impulsa a los católicos a renovar las parroquias y las diócesis para que desaparezca la comodidad excesiva, la reducción de la fe a un espiritualismo individualista, el autoritarismo de muchos sacerdotes y obispos… Invita el papa a abrir nuevos caminos regresando al mensaje y testimonio de Jesús de Nazaret en favor de los pobres y del Reino que vino a inaugurar, un reino de Dios en la tierra hecho de relaciones fraternas, justas, equitativas, inclusivas… Eso es la leña que permite a las brasas transformarse en llamas y aportar el fuego que necesitan nuestros corazones y nuestras mentes para hacer retroceder la miseria, la indiferencia, la insolidaridad, el egoísmo, el derroche…

Necesitamos las llamas de un fuego interior que renueva nuestro espíritu y nuestra mente para curarnos de las tentaciones del individualismo y el consumismo. Un fuego interior que madure las virtudes dormidas en cada una y cada uno de nosotros. Que lo mejor salga a flote y sepamos reconocernos como hermanos que necesitamos unos de otros para salir adelante y vivir mejor. Necesitamos ese fuego interior que se transforme en organizaciones que velen por el bienestar de todos y exijan transformaciones estructurales y sustitución del actual sistema neoliberal. Un fuego interior que habite y despierte a nuevos líderes capaces de ser autoridades al servicio del bien común y de una patria donde quepan todas y todos.

Esa es la braza escondida en muchas y muchos de nosotros. Aprendamos a reconocer estas brazas dormidas en nuestras mentes y corazones, para que despiertan en llamas de esperanza que destruyen la maldad, la nuestra, la ajena, la estructural y calienten los ojos y el corazón de varones y mujeres que construyan un futuro digno de la vida y el país que nos merecemos. Una vida feliz es siempre posible si nos unimos, despertamos y encendemos las llamas de un futuro mejor, porque eso es nuestro destino, más allá de las cenizas de la maldad y de la muerte.

 

4.      ¿A DÓNDE VAMOS A PARAR?, Pedro Pierre

Acontecimientos desfavorables se acumulan viniendo de todas partes y sus causales apuntan principalmente al gobierno. El costo de los productos aumenta sin parar. La delincuencia sigue sembrando sus muertes por todo el territorio nacional: dos veces más que el año pasado en los 4 primeros meses del año. Los problemas en las cárceles del país no cesan. Las preocupaciones de los pequeños productores y pequeños artesanos crecen de manera abrumadora. La clase media paga más y más impuestos. El ministerio de Relaciones Exteriores no da abasto a la demanda de pasaportes para salir del país. Nunca se había visto tan pocas obras del parte del gobierno nacional. Los salarios de ciertos empleados del Estado, como en la salud por ejemplo, son impagos desde 6 meses. El desempleo llega a más del 70% de los ecuatorianos en edad de trabajar: 3 familias sobre 4 no tienen ninguna seguridad para la comida diaria. Los escándalos de cobro de matrículas para volver a clases presenciales son generales. Las medicinas en los hospitales están ausentes. La gasolina aumenta regularmente. La corrupción avanza campante a todos los niveles de la sociedad y los paraísos fiscales se llenan de dinero ecuatoriano, sin ninguna vergüenza ni fiscalización. La conducción de la Asamblea Legislativa es de la más caótica, para dar gusto al gobierno e impedir que se desbanque a su presidenta, sostenida contra vientos y mareas por el gran apoyo de Pachakutik, el partido de los Indígenas que se perdió, junto a la CONAIE, en el laberinto neoliberal. Julián Assange, asilado con la nacionalidad ecuatoriana en nuestra embajada de Londres, que fue entregado por el gobierno morenista, en medio de la estupefacción mundial, al gobierno de Inglaterra, está listo para su entrega a Estados Unidos. Por tercera vez se niega la acogida de una boleta de captura internacional emitida en contra del ex presidente Rafael Correa, ahora en Bélgica cuyo gobierno aduce que se trata de una persecución política por una justicia corrupta. Hemos llegado a un tope en el descalabro nacional nunca antes alcanzado.

Cosechamos lo que estamos sembrando desde 6 años al aceptar la traición de Lenin Moreno y confirmarla luego en las urnas en una consulta mañosa que nos buscaba otra cosa que desbaratar la organización estatal a favor de los grandes de siempre. Hace un año elegimos a un presidente neoliberal cuya meta era profundizar el camino emprendido por su predecesor, o sea, la venta del país al mejor postor y lo hace terriblemente bien. Un puño de ecuatorianos se enriquece a costa del empobrecimiento creciente de la inmensa mayoría. Un sinnúmero de ecuatorianos acoge impasible el odio, el engaño y las mentiras que siembran a diario los medios de comunicación comerciales al servicio del neoliberalismo. Estos ecuatorianos siguen creyendo, 6 años después, que todavía en todo “la culpa es de Correa”, cuando la realidad es que los 10 años de la revolución ciudadana son reconocidos como los mejores para el Ecuador por numerosos de países alrededor de todo el mundo. Estamos equivocadamente “todos contra uno”, mientras seguimos ciegos con una verdad que salta a los ojos porque “no se puede tapar el sol con un dedo”: el neoliberalismo nos está acabando.

¡Felizmente Jorge Glas ha salido de la cárcel después una persecución implacable de 6 años, secuestrado por una justicia venal que nunca pudo demostrar las acusaciones que se le hacía! ¡Demasiada desgracia que se trató de ahogar mediante los vivas de las y los que los ovacionaban en su recorrido entre la cárcel de Latacunga y su hogar en Guayaquil!

Hace exactamente 30 años en el Documento episcopal latinoamericano, los obispos de nuestro continente reunidos en Santo Domingo, República Dominicana, insistían en el compromiso político de los cristianos: “Esta preocupación de coherencia entre la fe y la vida ha estado siempre presente en las comunidades cristianas. El apóstol Santiago (2,4-16,26) escribía: «La fe, si no tiene obras, está realmente muerta» … La falta de coherencia entre la fe que se profesa y la vida cotidiana es una de las varias causas que generan pobreza… Los cristianos no han sabido encontrar en la fe la fuerza necesaria para penetrar los criterios de la organización de la convivencia social, económica y política de nuestros pueblos.”

¿Qué más habremos que sufrir para despertar, darnos cuenta del engaño, enfrentar el sistema que ha logrado al máximo hacernos ciegos, sordos y mudos? Porque, al no organizamos para cambiar las cosas, lo vamos a sufrir mucho más todavía. Si seguimos cómplices del neoliberalismo, los que nos gobiernan mediante la complicidad de muchos, estarán muy satisfechos de seguirnos engañando, oprimiendo y matándonos con hambre y con balas, fortaleciendo nuestra inconciencia, nuestro individualismo, nuestra pasividad y el “sálvese quien pueda”. Mientras no reconozcamos nuestro valor y nuestra capacidad de sustituir este sistema neoliberal, mientras no nos damos cuenta que nuestros mejores sueños son los sueños de Dios, mientras no decidimos vivir de pie y con dignidad, seguiremos siendo mediocres, cobardes y faltos de fe en un Dios que nos ha creado para una vida feliz mediante la fraternidad. Y nos hundiremos en el infierno de la desesperanza y de la muerte que estamos construyendo nosotros mismos…