miércoles, 2 de noviembre de 2022

Artículos de septiembre

 ARTÍCULOS DE SEPTIEMBRE

Estimad@s amigig@s y compañer@s de camino, buenos días, esperando estén bien.

He aquí mis artículos del mes de septiembre:

1.     Leonidas Proaño: El Patriarca de la solidaridad… ¡‘sin fronteras’!

2.     Leonidas Proaño: El Apóstol de la sinodalidad… 50 años antes del proyecto sinodal lanzado ahora por el papa Francisco.

3.     Unir lo individual a lo colectivo y lo espiritual… para vivir más plenamente.

4.     ¡El pueblo desorganizado será castigado!... y no lo quiere entender.

5.     Somos seres de relaciones… La convivialidad es nuestra naturaleza humana.

 

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1.      LEONIDAS PROAÑO: EL PATRIARCA DE LA SOLIDARIDAD, Pedro Pierre

Al final de este mes de agosto, en las Américas del Sur, del Centro y del Norte como también en Europa se va a celebrar los 34 años de la pascua de monseñor Leonidas Proaño, ex obispo de la diócesis de Chimborazo. Se hará memoria del inmenso legado que nos ha dejado a lo largo de su ministerio pastoral, el cual nos marca el camino a seguir. Felizmente él queda como una figura luminosa para la Iglesia, los Pueblos indígenas de América Latina y para la sociedad en general.

Una de las mayores virtudes de monseñor Leonidas Proaño fue la solidaridad. Su testimonio de vida está marcado por sus incansables luchas por la solidaridad. Se lo identifica al nivel internacional con uno de sus poemas hecho canción sobre esa misma temática: “¡Solidaridad, solidaridad, solidaridad!” - “Sentir como propio el sufrimiento del hermano de aquí y del de allá, hacer propias las angustias de los pobres…”

En Ecuador es reconocido como ‘el obispo de los Indios’. El mismo, siendo mestizo, era orgulloso de sus raíces indígenas: “¡Amo lo que tengo de Indio!” Las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) tienen en él su fundador, en los años 1970. Fue también el gran defensor de la naturaleza por su cosmovisión indígena: “Debemos actuar antes de que sea demasiado tarde, antes que la ambición y codicia de unos pocos conviertan a nuestro planeta en una luna muerta, en un cementerio del espacio”.

A nivel de América Latina fue el promotor de la teología de la liberación gracias a los innumerables encuentros que promovía en la Casa de Retiro de Santa Cruz, cerca de Riobamba, donde vivía de una manera muy sencilla. Hizo de la solidaridad su bandera de lucha tanto con los Pueblos indígenas del Ecuador y del continente, como también con los Pueblos en rebeldía por sus derechos pisoteados, en particular con los de Centro América. Sus numerosos escritos e intervenciones han sido inscritos en el patrimonio nacional del Ecuador y es nombrado como el “Padre de la Iglesia de los Pobres” de América Latina.

Monseñor Proaño encontró su motivación por la solidaridad en la educación que le proporcionaron sus padres, en el testimonio de Jesús de Nazaret y de los primeros cristianos, en la valentía de los mártires latinoamericanos contemporáneos de él y en su pasión para desterrar las injusticias. “Tenemos los cristianos la capacidad de transformar este mundo de odios y de muerte en un mundo de amor, en un mundo de entrega de los unos hacia los otros; esa es la capacidad enorme que podemos conquistar si somos consecuentes con nuestra fe.”

Hoy monseñor Proaño sigue siendo el emblema nacional e internacional de las luchas por la solidaridad. Siendo monseñor Proaño el artífice de la unión de los Pueblos indígenas del Ecuador, estos lo nombran en todos sus levantamientos. Gracias a su solidaridad con ellos, los Pueblos indígenas buscan erradicar la marginación por la que siguen víctimas por más de 5 siglos, en particular por la explotación económica. En las 3 últimas décadas han logrado ser reconocidos como los protagonistas de una nueva sociedad internacional que destierre el capitalismo sustituyéndolo por la “Cosmovisión del Bien Vivir”. Esta cosmovisión está basada en la comunidad, el compartir equitativo, la participación mediante el consenso, la complementariedad y la comunión con la naturaleza.

Al nivel continental, siguen vivas y ejemplares las luchas indígenas por el Bien Vivir a nivel tanto personal como colectivo. Allí están el testimonio vivo de los Zapatistas en México y la plurinacionalidad en la organización socio-política de Bolivia. Están demostrado el valor de sus culturas ancestrales frente a las desgracias traídas por la colonización europea. Su cosmovisión es una alternativa social, económica, política y espiritual al nivel mundial para sustituir la globalización neoliberal que destruye las personas, los pueblos y la naturaleza, llevando el planeta a su colapso. “Busco en todas partes luchadores de la paz y de la vida.”

Al nivel internacional son innumerables las asociaciones y grupos que se reclaman de la espiritualidad de monseñor Leonidas Proaño: Luchan a favor del medio ambiente, de una sociedad nueva y de una Iglesia sinodal. Al nivel eclesial, la espiritualidad indígena es asumida como sabiduría universal que anima las personas y los pueblos a despertar una nueva conciencia, transformar las religiones encerradas en estructuras obsoletas, revitalizar el cristianismo mediante la interculturalidad.

Actualmente el papa Francisco llama a los cristianos de a pie a construir la sinodalidad, es decir, colaborar decididamente en la puesta en marcha de una Iglesia en manos de los bautizados que destierre el clericalismo autoritario y patriarcal. Monseñor Proaño puso los cimientos para la creación de una Iglesia indígena que conserve sus valores tradicionales y expresa mediante su cultura el mensaje de Jesús de Nazaret.

En estos tiempos cuando crecen indetenibles la pobreza, la miseria y la violencia por las imposiciones del sistema neoliberal, que la fuerza firme y apacible de monseñor Leonidas Proaño habite nuestras luchas solidarias por una sociedad justa e inclusiva y por una Iglesia sinodal al servicio del Reino. En su voz de “maestro de la solidaridad” escuchemos la voz de la Tierra: “Hijo, si como yo fecundo quieres ser en la vida, sé como yo, tierra y nada más que tierra, sin vanas pretensiones, sin quejas, sin envidias.”

 

2.      MONSEÑOR LEONIDAS PROAÑO, APÓSTOL DE LA SINODALIDAD, Pedro Pierre.

¡Más pasa el tiempo, más grande aparece monseñor Leonidas Proaño! Es parte ahora de esta generación de obispos llamados “Padres de la Iglesia de los Pobres de América Latina”. Desde el Concilio Vaticano 2 en los años ’60 del siglo pasado, monseñor Proaño estaba viviendo la sinodalidad que acaba de lanzar el papa Francisco, o sea, una Iglesia en manos de los seglares.

Monseñor Proaño habitó en la Casa de Retiro de Santa Cruz, cerca de Riobamba, donde vivía como uno más de los que nos hospedábamos allí. Llamaba la atención cuando se llegaba en esta Casa lo que estaba escrito en la pared con el dibujo del volcán Chimborazo: “Somos una Iglesia al servicio del Reino”. En la capilla cuyos asientos eran troncos de madera de eucaliptos, el santísimo era una choza indígena, como para decirnos que Jesucristo se encarna hoy en el Pueblo indígena.

La sencillez de monseñor Proaño era su característica mayor. Vestía como uno más. En el comedor había la pintura, sobre un largo papel periódica, de una comida típica tendida sobre los ponchos juntados en el suelo, con la frase emblemática del compartir: “Comenzando ya la fiesta que vendrá…” En dicho comedor monseñor comía con los que se encontraban de paso o en alguna reunión que él organizaba con los grandes teólogos de la liberación de América Latina. Como todos los demás ponía la vajilla en la mesa, iba a buscar los platos de comida, recogía la vajilla y la lavaba junto a nosotros. Le gustaba caminar con todos, los más sencillos especialmente, preguntando y escuchando.

Su pasión era los Indígenas y los pobres: Vivió la opción radical por las causas de ellos. No tenía miedo en decir de sí mismo: “¡Amo lo que tengo de indio!” El Concilio Vaticano 2° y de la reunión de la Conferencia Episcopal Latinoamericana celebrada en Medellín, Colombia, en 1968, lo habían confirmado en esta opción. Había participado en el Concilio convocado por el papa Juan 23 que decía: “La Iglesia es de todos, pero más particularmente es la Iglesia de los pobres”. Allá en Roma, al final del Concilio, monseñor había firmado “El Pacto de las Catacumbas” por el cual los obispos latinoamericanos se comprometían a hacer realidad las orientaciones del Concilio: seguir a Jesucristo y las primeras Comunidades cristianas, construir el Reino en prioridad, vivir pobremente y al servicio de los pobres. En la reunión de Medellín, junto a otros obispos, había presentado, al comienzo de la reunión, una ponencia titulada “La Evangelización liberadora”.

En su diócesis aplicaba lo que el papa Pablo 6° proclamó en 1975: “El Reino es lo único absoluto” y “la Iglesia tiene el deber de anunciar la liberación de millones de seres humanos, el deber de ayudar que nazca esta liberación, de dar testimonio de la misma, de hacer que sea total”. Monseñor quería una Iglesia en manos de los Indígenas, con ministros y sacerdotes indígenas, que anunciaran la Buena Nueva de Jesús en su idioma, con sus costumbres, desde su cultura y sus símbolos. Por eso, entre los Indígenas organizó ‘las Iglesias vivas’ y en 1975, en la ciudad de Riobamba, las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs). En 1979, en la Conferencia Episcopal Latinoamericana de Puebla, México, fue el promotor de las CEBs y de la opción por los pobres, haciendo notar que se trataba de ‘hacer nuestras las causas de los pobres, asumir la pobreza digna y luchar contra la miseria junto a los mismos empobrecidos’.

Sabemos que monseñor trabajó incansablemente a la organización de los Indígenas quichuas de la Sierra ecuatoriana en la ECUARUNARI en 1972, que se unirían luego con los Indígenas de la Amazonía y de la Costa en 1986 para formar la CONAIE (Confederación de la Nacionalidades del Ecuador). Su solidaridad no se limitó al Ecuador sino que se extendió a los Pueblos centroamericanos que luchaban por más dignidad, justicia y participación. En esa época monseñor Oscar Romero, que era su amigo, lo invitó para que dé un retiro a los sacerdotes de ese pequeño país para profundizar sobre el compromiso político de la fe y porque ‘los guerrilleros también necesitan de capellanes’.

En su casa de Santa Cruz de Riobamba, se formaron miles y miles de sacerdotes, religiosas y seglares que llegaban del sur, centro y norte del continente, como también de Europa. Monseñor Proaño tiene una estatura intercontinental. Hay que volver a leer ‘El Pacto de las Catacumbas’ y su autobiografía que el mismo escribió ‘Creo en el hombre y en la comunidad’ para descubrir su origen campesina de San Antonio de Ibarra, su infancia laboriosa como tejedor de sombreros, su sacerdocio dedicado a los jóvenes trabajadores que reunía en la Juventud Obrera Católica (JOC). Nos enteraremos de los innumerables conflictos con lo gamonales de la provincia de Chimborazo, de la oposición de los obispos tradicionalistas, de su apresamiento junto a una treintena de obispos latinoamericanos por la dictadura militar en 1976, de la visita de un fiscalizador del Vaticano que concluyó con la frase del papa Pablo 6°: “¡Como voy a condenar a un obispo tan cercano al Evangelio!”, etc.

Podemos decir que la Casa de Retiro del Santa Cruz de Riobamba hace parte de estos grandes lugares sagrados de América Latina porque Dios ha querido que trabaje allí aquel que ahora se llama el “Obispo de los Indios”, el “Profeta de la Liberación”, el “Padre de la Iglesia de los Pobres”, el “Patriarca de la Solidaridad”, el “Apóstol de la Sinodalidad” … Gracias a él, tenemos trazada una hoja de ruta para nuestros compromisos tanto eclesiales como sociales e interculturales.

 

3.      UNIR LO INDIVIDUAL A LO COLECTIVO Y LO ESPIRITUAL, Pedro Pierre

Los ‘chats’ tienen sus perlas en medio de mucha basura. Otra debilidad es que se limitan en su gran mayoría a los aspectos individuales de las personas.  El último que acabo de leer insiste sobre el aprovechamiento del momento presente porque es lo único que poseemos: el pasado ya pasó y no lo podemos cambiar, y el futuro tampoco lo tenemos. Lastimosamente llenamos el momento presente de mucho individualismo y consumismo que eliminamos lo sabroso que podría ser mediante más fraternidad y más espiritualidad, porque he aquí las tres componentes para una vida más feliz: Juntar lo individual al colectivo y a lo espiritual.

Eso es el proyecto de mi amigo Claudio en un pequeño lugar del sur de Francia. Lo conocí con ocasión de una reunión en Paris. Tuvo la gentileza de prestarme varias veces un cuartito en su departamento durante unos 15 días. Y nos hicimos amigos. Él es jubilado, un poco mayor que yo, y trabajaba con varias asociaciones para la animación de barrios parisinos. Además, eran un grupo de amigos que trabajaban juntos para llevar adelante una mejor vida colectiva. Un día, entre una docena de personas, decidieron poner en marcha un proyecto de habitación comunitaria para ellos mismos en un mismo terreno. Eran familias, viudos, solteros, con niños y jóvenes. Empezaron a vender sus departamentos parisinos para comprar dicho terreno…

Descubrieron que eran, al nivel del país en esa época, a lo menos una docena de grupos con esta misma opción de vida comunitaria, algunos de los cuales ya lo estaban viviendo. Conocieron en una comuna del sur de Francia a un alcalde que quería hacer urbanizaciones con esa característica más comunitaria. Optaron por comprar un terreno en su comuna para trabajar juntos. Comenzaron el proyecto hace 2 años.

Al mismo tiempo mi amigo Claudio con 2 compañeros más se inscribieron a un taller de Taoísmo con reuniones mensuales virtuales y presenciales, para entender la dimensión espiritual de la vida y conocer las espiritualidades de las grandes religiones. Me escribe que es para unificar mejor las tres dimensiones de la vida: lo individual, lo comunitario y lo espiritual… ¡Menuda iniciativa en este mudo tan convulsionado y violento!

Hace unas pocas semanas, mi amigo Claudio me escribe muy contento, diciéndome que tiene en sus manos las llaves de su casa muy sencilla y la de un edificio colectivo donde están la cocina, la biblioteca, las salas de reuniones, de recreaciones, con unos cuartos para acoger las amistades… En cuanto al proyecto municipal de urbanización, este avanza y los futuros propietarios se están reuniendo para preparar con el alcalde y este grupo de innovadores esta nueva manera de vivir más comunitariamente.

A nosotros nos queda el ejemplo y la lección: juntar en nuestras vidas lo individual con lo comunitario y lo espiritual. ¿A eso estamos trabajando? ¿O nos dejamos llevar por el ambiente individualista, consumista y materialista? Al nivel individual, nuestra opción de vida depende de cada uno de nosotros, porque nadie nos obliga a vivir insatisfecho, agresivo, solitario, perdido o amargado. Claro, esto significa que no decidimos sin pensar cual va a ser la profesión que mejor nos convenga, el estilo de vida matrimonio que vamos a llevar, el lugar donde vamos a habitar, los valores que queremos promover, la fe que seguimos… Pero muchos prefieren dejase llevar por el ambiente individualista que nos rodea, porque nunca toman el tiempo en pensar cómo orientar su vida personal. Prefieren los vicios, los malos amigos y el dinero fácil y mal habido… Así descartamos las oportunidades de dejar los malos rumbos, de optar por más fraternidad y sencillez de vida, de elegir amistades que nos hacen bien, de continuar hacia una fe más madura y comprometida…

Al nivel colectivo, estamos bastante mal en nuestro país porque hemos dejado el individualismo nos domine. Solos no podemos enfrentar los desafíos de una vida más feliz. A pesar de todo, siempre podemos encontrar gente decidida a avanzar en una vida más comunitaria para lograr enfrentar y resolver los problemas que nos ahogan. En todos nosotros están sembrados los valores y las capacidades que nos permitan salir adelante… pero siempre será juntos y gracias a otros que lo lograremos. Nada es imposible si decidimos unirnos para “ganar la partida” y no “perder la vida en el intento” individual.

En lo espiritual, el papa Francisco pasó a ser el gran líder de una humanidad diferentes. A los cristianos y ‘los hombres y mujeres de buena voluntad’, nos propone un humanismo y una espiritualidad para nuestro tiempo. Condena incansablemente el sistema capitalista de organización social “que hace a los ricos más ricos a costa de los pobres más pobres”, que fomenta el hambre, la violencia, la migración. Nos invita repetidamente a vivir “la fraternidad sin frontera, la amistad social, el amor político y una espiritualidad liberadora”. De esta manera, nos dice, podremos llevar adelante una transformación estructural de la Iglesia católica, poner en marcha la ‘sinodalidad’ para que las y los cristianos nos empoderen de nuestro bautismo, siendo “profetas, sacerdotes y reyes-pastore”, es decir, ser responsables juntos de nuestra manera a seguir a Jesús de Nazaret y construir en este mundo la fraternidad y la justicia, o sea, el Reino de Dios.

Nuestro tiempo, como todos los tiempos, tiene las 2 caras de una misma moneda: los aspectos desastrosos y las oportunidades para vivir bien. Se trata de ayudarnos a emprender el camino de la fraternidad contra el individualismo mortal, de la coherencia contra la facilidad engañosa, de la espiritualidad contra el vacío de una vida desordenada. Siempre hay oportunidades para ser felices si juntamos lo individual con lo colectivo y lo espiritual.

 

4.      ¡EL PUEBLO DESORGANIZADO SERÁ CASTIGADO! Pedro Pierre

Es lo que está pasando en este momento: La mayoría de los ecuatorianos están castigados por su desorganización. Nunca han sido tan grandes la violencia del sicariato, el desempleo, las desigualdades, el caos de la salud y la educación, la desesperanza de los jóvenes, las mentiras de los medios de comunicación, la ineptitud del gobierno, la corrupción de la justicia, las sinvergüencerías de la Asamblea legislativa, las ganancias de las grandes empresas y mayores bancos, las mentiras de los medios de comunicación, la destrucción de la naturaleza… Pero estas entidades no son las causas primeras del actual descalabro del país, sino la misma indiferencia, inconsciencia, pasividad y desorganización de los ciudadanos. Todo eso sucede porque nosotros dejamos y permitimos que suceda. Mientras seguimos así, esperando a algún salvador milagroso o a un Dios que resolviera los problemas en lugar nuestro, vamos de ir de mal en peor. Un país cambia cuando sus gentes quieren que cambie y toman las medidas correspondientes para eso, tal como pasó o está pasando en Colombia, Chile, Bolivia, México, Venezuela, Cuba.

En los últimos 5 años hemos dejado que el ex presidente Moreno haga y deshaga lo que le dio la gana para entregar el país en manos de los empresarios y banqueros y no hemos sido capaces de defenestrarlo. Más bien hemos confirmado sus andancias con “los 7 veces SÍ” a una consulta popular amañada y anticonstitucional. Hemos aprobado la perversa y mal llamada “ley humanitaria” que suprimía las leyes en defensa de los trabajadores. Luego hemos confirmado ese desastre eligiendo al banquero que era la mano derecha de Lenin Moreno: No hemos querido reconocer que Lasso iba a profundizar lo que había comenzado a realizar Moreno… Por eso estamos como estamos.

Después de haber sido un país conocido y reconocido internacionalmente, alabado por sus niveles de disminución de la pobreza, reconstrucción de las vías de comunicación, destino turístico privilegiado, servicios de salud y educación premiados por la ONU y otras entidades internacionales, seguro social universalizado, atención particular a las personas especiales, las madres abandonadas, los adultos mayores… hemos retrocedido en 5 años a lo menos a 20 años atrás. Por eso la gran mayoría de los ecuatorianos está nuevamente saliendo del país, como pasó en el feriado bancario. La casualidad es que hemos elegido como presidente al responsable del feriado bancario y la dolarización de hace 20 años. No puede ir mejor a los grandes empresarios, los banqueros, los socialcristianos… porque nosotros mismos les hemos servido la mesa en bandeja de plata…, porque nunca hemos sido tan desorganizados, insolidarios y cobardes que ahora.

Al origen de esta situación de desastre generalizado, hay grupos que tienen más responsabilidades que otros. Están los que, en las últimas elecciones de 2017, votaron nulo por “opción ideológica” como decían, facilitando así la victoria de Guillermo Lasso. Su ceguera y su odio nos han preparado la autodestrucción nacional en la que nos encontramos. Está también la CONAIE (Confederación de la Nacionalidades Indígenas del Ecuador) que, en la última década del siglo pasado y la primera de este, era la punta de lanza de una Ecuador renovado y orgulloso de sus raíces. El dinero fácil ha logrado romper su resistencia de 500 años contra un sistema de dominación y explotación. El dinero de las ONG capitalista y de la CIA (Central de Inteligencia de EE.UU.) ha corrompido muchos de sus dirigentes, en particular los de Pachakutik, que siguen arrodillándose delante del imperio y festejando las prebendas del actual gobierno. Están igualmente las Iglesias, en particular las evangélicas, que optan por alianzas con el poder del dinero y de los privilegios y que guardan silencio frente a tanto dolor y desesperación. Han desaparecido por completo los obispos profetas que despertaron la fe de los pobres y devolvieron al Evangelio sus cartas de nobleza y liberación. ¡Cuán lejos está el llamado del papa Pablo 6° en el decimo aniversario del Concilio Vaticano 2°! “La Iglesia tiene el deber de anunciar la liberación de millones de seres humanos, el deber de ayudar que nazca esta liberación, de dar testimonio de la misma, de hacer que sea total.”

Consciente que está situación desastrosa sigue en muchos países, el papa Francisco no se cansa de mostrarnos del dedo el responsable de esta situación: el sistema neoliberal que califica de “monstruoso y terrorista”. Es particularmente concreto con nuestro continente: “América Latina debe liberarse de imperialismos explotadores”. El papa quiere despertar y animar no sólo a los ciudadanos de a pie sino también, mediante la sinodalidad, a todos los cristianos para que tomen en serio su bautismo, conformándose en ‘Iglesia sinodal” en manos de los seglares: “Una Iglesia sinodal es como un emblema levantado entre las naciones para el redescubrimiento de la dignidad inviolable de los pueblos y de la función de servicio de la autoridad.”

Como en cualquier época de nuestra historia, los ecuatorianos tenemos la posibilidad y la capacidad de construir un Ecuador mejor. Nuevos grupos sociales, ciudadanos, culturales, juveniles nacen y trabajan con este propósito. Corresponde a ‘los mirones’ dejar de criticar, encerrados en su individualismo consumista, para permitir a la inconformidad y la valentía expresarse mediante la unión, la fraternidad y la decisión de cambiar este país rico de tantos valores y ejemplos de grandes virtudes ciudadanas. Eso comienza con el compromiso de cada uno y cada uno de nosotros de organizarnos… porque la inmensa mayoría la estamos pasando muy mal.

 

5.      SOMOS SERES DE RELACIONES

Frente a la crisis generalizada que atraviesa nuestro país, debemos regresar a criterios fundamentales para asentarnos en bases sólidas que nos permitan encauzar la convivencia ciudadana hacia rumbos satisfactorios. La ola de violencia que nos azota la venimos permitiendo desde decenios, al dejar que la droga se riegue por todas partes… Tenemos que descubrir que la causa principal proviene del sistema de organización social que no logramos ni controlar ni desterrar: el sistema capitalista que se nos impone desde fuera con la complicidad maliciosa de las mal llamadas élites nacionales que sólo buscan sus beneficios personales y financieros. Tenemos que darnos cuenta que no vamos a salir de la actual situación sin un común despertar nacional que nos conduzca a refundar la patria.

La redacción, hace 15 años, de una nueva Constitución fue un paso acertado, porque se movilizaron y participaron las fuerzas vivas de todo el país: 1,500 grupos dieron sus aportes y se logró una Constitución muy avanzada. Pero la perversidad de los grandes medios de comunicación cuyos propietarios son los mismos que utilizan el país en beneficio propio, archivaron estas propuestas constitucionales para hacernos regresar al Ecuador del siglo pasado. Ahora, gentes de esa misma clase social nos dicen que las últimas elecciones presidenciales fueron fraudulentes. Se burla descaradamente las opiniones y opciones de la gran mayoría de los ecuatorianos. El cansancio, la pobreza y el desempleo constantes y crecientes nos han llevado a la situación en que nos encontramos.

Las protestas sectoriales son insuficientes. La policía y las fuerzas armadas usan una violencia desmedida contra los manifestantes, mayoritariamente pacíficos, que reclaman derechos elementales. ¡Que 7 personas adultas sobre 10 no tienen empleo asalariado es un escándalo mayúsculo que nos arrastra a la autodestrucción! Hemos perdido el sentido esencial del ser humanos: somos seres de relaciones y sólo mediante relaciones sólidas y duraderas podremos salir del atolladero en que nos quieren mantener encerrados. Pero todavía estamos lejos de esta conciencia y decisión.

El gobierno ha colapsado: los últimos acontecimientos lo demuestran. La policía que debe proteger a los ciudadanos,  se hace cómplice de un asesinato en su mayor institución, de la desaparición del cadáver y de la fuga del autor… La corrupción policial ha llegado al tope con un ministro que busca encubrir los hechos y desviar la atención… Mientras tanto otros policías buscaban ingresar armamento en el centro carcelario de Latacunga para la preparación de otra matanza entre presos… Allí tenemos la respuesta al preguntarnos quién organiza la actual situación infernal de nuestro país. Nos quedamos con la inquietud en boca de una vecina: “¿Cuándo nos va a desaparecer la policía?”

El camino seguro comienza por cada una y cada uno de nosotros: volver a multiplicar las buenas relaciones entre nosotros para construir comunidades fraternas allí donde viviremos en paz. Si no nos convencemos de esta necesidad, vamos a ir de mal en peor: ¿Cuándo la próxima asesinada desaparecida? ¿Cuándo la próxima desaparecida? ¿Cuándo el próximo muerto por sicarios? ¿Cuándo el próximo suicidio de un joven desesperado? Esta decisión individual de convivialidad es indispensable para comenzar un nuevo futuro.

La familia tiene que ser el primer lugar de aprendizaje de las buenas relaciones. Todos nacemos de una relación que suponemos amorosa. Luego hacemos un recorrido de 9 meses en el seno de nuestra madre que nos va tejiendo gracias la relación interior más íntima. Después vienen muchos años de relaciones constantes que nos permiten comer, caminar, expresarnos, ser independientes. La educación formal ocupa caso 10 años de relaciones de compañerismo y de compartir de experiencias y saberes… Las religiones que buscan humanizarnos y hermanarnos, se han vuelto un gran negocio con Dios y sus representantes.  La contradicción mortal es que, cuando llegamos a ser profesionales, nos volvemos individualistas, indiferentes, agresivos, competidores, egoístas… Entramos en el infierno de las relaciones negativas y destructoras. La primera víctima de esta situación somos cada uno de nosotros y nosotras… porque sufrimos la violencia fomentamos, acaparamos cosas y bienes que no dejan insatisfechos, creamos nuestra propia soledad al marginar a los que son más débiles que nosotros, los explotamos y oprimimos: Asi preparamos inconscientemente a los corruptos y a los asesinos… que hoy han tomado, los unos, las instituciones estatales y, los otros, las calles y los barrios para hacer de nuestras ciudades un gran cementerio de dolor y de muerte.

Los y las que no nos organizamos en grupos de vecinos, en asociaciones de amigos, en comunidades de creyentes, nos hacemos cómplices y encubridores de la situación de violencia que estamos padeciendo. “No hagas a otro el mal que no quieres que te hagan a ti mismo” o “Amarás a tu prójimo como a ti mismos”, nos dicen todas las grandes religiones… Es decir: ‘Construirás relaciones de convivialidad, de amistad, de amor, de fe, de alegría, de compartir, de participación…’ De eso está hecha la vida digna… pero parece que muchos no queremos ni eso… porque no estamos convencidos que ‘la vida se acrecienta dándola y se debilita en la comodidad y el aislamiento’. ¡Ayudémonos a ser personas constructoras de verdaderas relaciones humanas!

 

 

miércoles, 31 de agosto de 2022

Artículo de agosto

 

HE AQUÍ MIS ARTÍCULOS DEL MES DE AGOSTO

-        Economía y Biblia… porque hay mucho que aprender.

-        Política y Biblia… ¡Cuán lejos estamos de las opciones políticas bíblicas!

-        Ideologías y Biblia… para estar más claro sobre lo que pensamos inconscientemente.

-        La civilización del compartir comunitario… para abrir alternativa de vida mejor tanto en lo personal cono lo social.

-        Leonidas Proaño: El Patriarca de la solidaridad… sin fronteras.

 

1.      ECONOMÍA Y BIBLIA, Pedro Pierre

En estos tiempos de crisis social profunda y de búsqueda de un nuevo modelo de sociedad, vamos a profundizar sobre lo que la Biblia puede aportarnos hoy. Estamos acostumbrados a pensar que la Biblia nos da casi exclusivamente respuestas religiosas a nuestros problemas. No nos detenernos mucho en descubrir cómo estaba organizado el pueblo que nos regaló333 el libro más leído del planeta. La Biblia no nos da la respuesta inmediata a nuestros problemas, pero puede darnos caminos y criterios que nos confirman que otra y mejor manera de vivir en sociedad es posible. Vamos a tratar de descubrir lo que nos enseña el pueblo de la Biblia sobre la economía.

Por economía, entendemos que esta no se limita a cuestiones financieras, sino cómo se organiza la sobrevivencia de las personas y la repartición de los bienes y riquezas de la tierra para una vida decente. ¿Cómo enfrentaron este desafío el Pueblo de Jesús, el mismos Jesús y los primeros cristianos? La historia que nos cuenta la Biblia no es sólo espiritual sino también económica.

Los primeros padres del Pueblo de la Biblia fueron una pareja, Abraham y Sara, que decidieron dejar su tierra. Estaban desconforme con la organización social de los reyes que los mantenían en la explotación, la cual estaba justificada por la religión. Optaron por buscar mejor suerte en otro lugar. Sintieron que está decisión provenía de un llamado divino. Eran un pequeño grupo de familias que buscaban vivir en mayor fraternidad y mayor equidad. Deseaban una repartición de los bienes materiales y de subsistencia, que correspondiera a la satisfacción de las necesidades básicas de cada familia. En esta peregrinación o migración hicieron la experiencia de un Dios cercano y amistoso. Y así llegaron a las tierras de la actual Palestina donde se establecieron ellos y luego sus descendientes.

Después de varias generaciones, una hambruna obligó estos descendientes de Abraham y Sara a buscar refugio en Egipto, pero en una situación de esclavitud que se alargó durante varios siglos. Conservaron el recuerdo de Abraham y Sara como también del Dios que estos habían descubierto.

Este recuerdo y esta fe les ayudaron a salir de Egipto gracias al liderazgo de otra pareja, Moisés y su hermana Miriam. Como sus primeros antepasados decidieron buscar mejor suerte volviendo a las tierras de Canaán-Palestina. Retomaron el proyecto de Abraham y Sara: libertad colectiva, fraternidad equitativa y fe en un Dios amistoso. Tal como pasó con Abraham y Sara descubrieron que Dios los acompañaba en su proceso de liberación y en su decisión de vivir libre, fraterna y equitativamente.

En el desierto del Sinaí, el mayor desafío era la sobrevivencia: ¿cómo no morir en el intento? Una experiencia significativa les hizo descubrir la necesidad de organizar el compartir equitativo entre familias. En el camino del desierto encontraron una planta que producía unos granitos muy particulares. Eran comestibles, pero no se conservaban más que un día. Fue la experiencia del maná que nos cuenta el segundo libro de la Biblia: el Éxodo. “Cada uno recogía lo necesario para la gente de su tienda de campaña… Cuando lo midieron con el decalitro, ni los que recogieron mucho tenían más, ni lo que recogieron poco tenían menos: cada uno tenía su ración”.

En esta travesía del desierto que duró 40 años, o sea, el tiempo de toda una generación, el pueblo de Moisés hizo una experiencia a la vez ‘económica’ y religiosa. Su organización ‘económica’ del compartir equitativo los llevó a reconocer que el Dios de sus antepasados los seguía acompañando como amigo, consejero y liberador con ellos, los esclavos de Egipto y los pobres del desierto.

Una vez en Canaán, se complementó esta costumbre del compartir equitativa por unas leyes que limitaban la acumulación de tierra y de dinero: “No ha de haber pobres entre ustedes”. Cada 7 años se perdonaban las deudas a quienes no las podían realmente pagar: era la ley ‘sabática’. Cada 50 años las propiedades embargadas o vendidas eran devueltas a su primer propietario: era la ley ‘jubilar’ en “el año de la gracia del Señor”. Hay que saber que, al llegar en Canaán, la repartición de tierra a cada familia: la ley decía que la tierra no se compra ni se vende.

Siglos después, Jesús de Nazaret que venía para “anunciar Buenas Nuevas a los pobres” retomó el proyecto de Moisés y Sara y “proclamar el año de la gracia del Señor”. Además, Jesús y el grupo de los 12 apóstoles, hacían “bolsa común”. Al enseñarles la oración del Padrenuestro, Jesús les invitó a pedir: “Danos hoy el pan de cada día”. Y la eucaristía iba a ser “el nuevo maná que había bajado del cielo”: el alimento del compartir. En su parábola de los obreros contratados para trabajar en una viña, al final del día todos recibían el mismo salario, sin haber trabajado igual tiempo, porque el salario debe cubrir el pan del día para toda la familia. En cuanto a los primeros cristianos, sabemos que “todo lo ponían en común: entre ellos no había ningún necesitado”.

Parece que los bautizados en la fe de Jesús nos hemos olvidado bastante de sus palabras y de sus prácticas, como también de las de sus primeros seguidores… como si no fuéramos los descendientes de Abraham y Sara y de Moisés y Miriam. ¿Por qué no nos inspiramos en las lecciones económicas que nos da el Pueblo de la Biblia, en vez de volver a esconder a Dios, a Jesús y a los primeros cristianos en las sacristías y “en los cielos”? Tenemos allí unas alternativas económicas a la desastrosa situación nacional actual. afín honrar el nombre de cristianos que llevamos y ser dignos y valientes descendientes de Abraham, Sara, Moisés, Miriam y cuantos más.


2.      POLÍTICA Y BIBLIA, Pedro Pierre

La meta de la política es la organización armoniosa de la convivencia nacional mediante el cuidado de los bienes comunes. La Constitución es la norma mayor que orienta todas las leyes, define las instituciones y obliga a todos los ciudadanos. La Corte Constitucional define la interpretación de la Constitución. Se llama ‘Estado ecuatoriano’ al conjunto de instituciones y entidades nacionales y es dirigido por cinco poderes superiores: legislativo, ejecutivo, judicial, ciudadano y electoral. El poder legislativo constituido por asambleístas elegidos está encargado de hacer leyes y fiscalizar el poder ejecutivo. El poder ejecutivo está constituido por el gobierno que comprende el presidente, el vicepresidente, los ministros y los gobernadores provinciales. El poder judicial está constituido por la Corte Nacional de Justicia que interpreta las leyes y su aplicación, y nombra los jueces; los abogados ayudan a defender los derechos ciudadanos. El poder ciudadano nombra y controla los directores las distintas instituciones y entidades estatales; vigila y castiga a los autores y cómplices de corrupción; sus integrantes son elegidos mediante el sufragio de los ciudadanos. El poder electoral reconoce los movimientos y partidos políticos, organiza las elecciones nacionales, provinciales y locales, contabiliza los votos y proclama los candidatos.

La democracia participativa se basa en la igualdad de todos los ciudadanos, la participación en los poderes del Estado, el respeto de sus derechos, y la defensa de las víctimas de abusos y atropellos. No funciona la democracia, por una parte, cuando el gobierno, saliendo de sus atribuciones, persona a los demás poderes del Estado, fomenta la corrupción, atropella los derechos humanos, facilita la acumulación de riquezas y bienes, controla los medios de comunicación. Por otra parte, no funciona la democracia cuando los ciudadanos nos desinteresamos de la organización de nuestro país, de nuestros derechos inscritos en la Constitución y sobre todo cuando no participamos en los espacios que nos ofrecen los distintos poderes del Estado. Un país tiene el gobierno que se merece y un gobierno hace lo que le permitimos como ciudadanos. La mayoría de nuestros males se originan en nuestro desinterés, individualismo y pasividad.

Si la leemos con atención, la Biblia nos informa sobre la organización política del Pueblo de Moisés y Sara. Con los 10 mandamientos nos presenta un resumen de su proyecto político: Son los 10 puntos mayores de su Carta Magna, o sea, los cimientos de su Constitución. Nosotros hemos hecho de los 10 mandamientos unas meras normas individuales, distorsionando su propósito original que era y es la defensa de la organización y de las instituciones del Pueblo de Jesús.

En los primeros mandamientos nos advierte que la visión de Dios determina la organización social. Al creer un solo Dios creador de los humanos, se sacó la conclusión que todos los humanos somos iguales y con iguales deberes y derechos. Al creer en un Dios liberador con ellos, los miembros del Pueblo de Dios dedujeron la perversidad de la esclavitud que nace principalmente de la acumulación de bienes y la dominación de los propietarios sobre los no propietarios. Los demás mandamientos tratan de la convivencia armoniosa entre todos mediante el respeto a la vida, la familia, la verdad, el descanso semanal, las herramientas de trabajo.

Desde el principio, gracias a la experiencia de los pueblos del desierto del Sinaí, Moisés y Sara organizaron la descentralización en las decisiones. El suegro de Moisés le sugirió que se organizaran por grupos con un coordinador que tuviera poder de decisión: “Elige entre los hombres del pueblo algunos que sean valiosos y que teman a Dios, hombres íntegros y que no se dejen sobornar, y los pondrás al frente del pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta o de diez. Ellos harán de jueces para tu pueblo a cualquier hora; te presentarán los asuntos más graves, pero decidirán ellos mismos en los asuntos de menos importancia. Así se aliviará tu carga pues ellos la llevarán contigo”. ¡Cuán lejos estamos en Ecuador de esta organización ‘bíblica’! ¡Qué triste no encontrar movimientos ni partidos políticos llenos de buenos cristianos amantes de la Biblia incapaces de practicar este modelo participativo de organización política! ¡Qué pocos consecuentes somos los seguidores de Jesús de Nazaret al no reclamar nuestros derechos ni resistirnos al atropello de tener que votar por hombres elegidos a dedo y sin criterios por un grupúsculo de supuestos dirigentes de partidos que deciden según sus intereses materiales!

En su tiempo Jesús retomó este proyecto de Moisés y Sara: lo llamó el Reino de Dios. Denunció categóricamente las 3 tentaciones que terminan sustituyendo a Dios y transformado la organización social en la dominación de unos pocos sobre la inmensa mayoría. Estas 3 tentaciones son la búsqueda de poder sin participación, de dinero sin límite y de fama sin compromiso. A sus apóstoles los advierte: “Los que se consideren jefes de las naciones actúan como dictadores y los que ocupan cargos abusan de su autoridad. Pero no será así entre ustedes”.

¡Cuánto hace falta volver a la visión política de la Biblia para denunciar en nombre de Dios los responsables de la miseria que nos imponen nuestras autoridades, de la marginación a la que nos condenan, de la confusión que fomentan, de la violencia que provocan! Es más que tiempo de despertar y decidir vivir humana y fraternalmente.


3.      IDEOLOGÍAS Y BIBLIA, Pedro Pierre

Las ideologías expresan los distintos proyectos sociales que orientan la economía y la política. Provienen de 5 espacios sociales: la educación escolar, las culturas, los medios de comunicación, los movimientos y partidos políticos y las religiones. Todos tenemos nuestra ideología consciente o inconsciente porque todos recibimos permanentemente las influencias de estos 5 espacios. Las ideologías se dividen en 2 principales: la de los dominadores ricos y la de los dominados pobres. Todos entramos en una de estas 2 ideologías: Estamos o a favor de los ricos o a favor de los pobres.

Los ricos imponen la ideología capitalista, o sea, la acumulación de bienes y riquezas sin límites en sus manos. Esta situación crea la pobreza que es causada por la explotación y el despojo de los trabajadores. El sistema capitalista es una violencia permanente porque no tiene otra alternativa para mantenerse. Desde siempre los trabajadores han buscado zafarse de la dominación de los ricos y han puesto en marcha 2 alternativas.

En los tiempos modernos han surgido 2 ideologías anticapitalistas: la socialista y la de Bien Vivir. La ideología comunista es una rama más radical del socialismo, por ejemplo, por calificar la religión de “opio del pueblo”. El sistema capitalista es un sistema esclavista que duró sin contrariedad hasta los tiempos de la Revolución francesa en 1789 que marcó el fin de la época feudal. La Iglesia católica se distanció del capitalismo no hace más de 70 años con la renovación producida con el Concilio Vaticano 2°.

La palabra “socialismo” fue empleada por primera vez en 1766 por el monje italiano Ferdinando Facchinei al retomar las propuestas de 2 personajes franceses famosos, ideólogos de la Revolución francesa, que eran sus contemporáneos. El uno es el escritor francés Juan Jaques Rousseau que proponía un “contrato social” entre el Estado y el Pueblo, basado en la libertad y la igualdad social. El otro fue el filósofo Henri de Saint Simon, considerado el ’padre del socialismo’, que proponía como tarea del Estado una repartición más equitativa de la riqueza nacional.

Aquí podemos recordar la carta de los obispos nicaragüenses, de noviembre de 1979, favorables al socialismo que era la opción del gobierno sandinista: “Si socialismo significa preeminencia de los intereses de la mayoría de los nicaragüenses y un modelo de economía planificada nacionalmente solidaria y progresivamente participativa, nada tenemos que objetar. Si socialismo implica una creciente disminución de las injusticias y de las tradicionales desigualdades entre las ciudades y el campo, entre la remuneración del trabajo intelectual y del manual; si significa participación del trabajador, en los productos de su trabajo, superando la alienación económica, nada hay en el cristianismo que implique contradicción con este proceso. Si socialismo supone poder ejercido desde la perspectiva de las grandes mayorías y compartido crecientemente por el pueblo organizado, de modo que vaya hacia una verdadera transferencia del poder hacia las clases populares, de nuevo no encontrará en la fe sino motivación y apoyo. Si el socialismo lleva a procesos culturales que despierten la dignidad de nuestras masas y les comunique el coraje para asumir responsabilidades y exigir sus derechos, se trata de una humanización convergente con la dignidad humana que proclama nuestra fe.”

Actualmente la cosmovisión indígena del Bien Vivir se ha tornado propuesta universal de un cambio social que permita el empoderamiento de las grandes mayorías pobres y la convivencia armonios con la naturaleza: “Ofrecemos al mundo la Cultura de la Vida, o sea, el camino de la vida en plenitud”. Son palabras del vicepresidente de Bolivia, David Choquehuanca. Sus principales ejes del Bien Vivir son: El trabajo al servicio del bienestar de todos, la identidad es la primera fuente de la dignidad, una vida equilibrada trae justicia social, la libertad nace de la solidaridad, la armonía con la naturaleza asegura la salud, la educación comunitaria es la madre de la sabiduría.

Hagamos una remembranza de los 3 pilares de la organización del Pueblo de Jesús tal como nos la transmite la Biblia: la libertad colectiva, la equidad y la fe en un Dios liberador. Jesús de Nazaret retomará estos 3 caminos para la realización del Reino de Dios. Su opción ideológica es que todo esto sea obra de los pobres conscientes, organizados y decididos. “¡Felices los pobres porque de ellos es el Reino de Dios!”. San Pablo confirma esta opción cuando escribe a los cristianos de Corinto: “Dios ha elegido lo que el mundo considera necio para avergonzar a los sabios, y ha tomado lo que es débil en este mundo para confundir lo que es fuerte. Dios ha elegido lo que es común y despreciado en este mundo, lo que es nada, para reducir a la nada lo que es.”. Por estos motivos el papa Francisco se reúne regularmente con los movimientos sociales porque los considera los mayores protagonistas de una organización social más conforme a la dignidad humana, la convivencia social y los derechos de la naturaleza. En su Carta “Todos somos hermanos y hermanas” nos apremia a construir la ‘hermandad universal mediante la fraternidad sin frontera, la amistad social, el amor político y una espiritualidad liberadora’.

Los cristianos debemos dedicarnos a hacer una lectura económica, política e ideológica de la Biblia porque es la historia de un Pueblo pobre que decidió vivir en libertad, fraternidad e igualdad en nombre de su fe en un Dios amigo, compañero y liberador. Así podremos aportar más eficazmente nuestro grano de arena a la construcción de un país y un mundo más humano y feliz. Si, entre todos, tomamos en serio la vida, el respeto a los demás y a la naturaleza, legaremos un mundo habitable a las futuras generaciones.

Debemos sacar las consecuencias de nuestra ideología: Todos colaboramos tanto al caos de nuestro país como a su resurgimiento armonioso según nuestra manera de vivir y de creer. La puesta en marcha de un país digno y feliz está en nuestras manos juntas.


4.      LA CIVILIZACIÓN DEL COMPARTIR COMUNITARIO, Pedro Pierre

“América Latina debe liberarse de imperialismos explotadores”. La frase es del papa Francisco. ¿Será el sueño y el compromiso de los ecuatorianos en estos tiempos en que estamos yendo de mal en peor? La pobreza es creciente, la falta de empleo escandalosa, las desigualdades a la vista, la corrupción campante, la violencia generalizada, la falta de medicina sin solución a la vista, la cancelación de médicos y de profesores indignante… y un largo etcétera. que nos deja desesperados y atemorizados. ¿Quién no se queja? Pero, ¿cuántos somos que nos organizamos y tomamos las decisiones correspondientes para que la situación de nuestro país cambie realmente? ¿O, como siempre, esperamos que otros resuelvan nuestros problemas?

La preparación de las elecciones locales para principios de 2023 nos deja muy dudosos, con muchas preguntas y poca esperanza. La farsa de las elecciones primarias en todos los partidos políticos es espantosa: “Lo que comienza mal termina mal”. No podemos confiar en dirigentes nombrados a dedo o porque son ‘amigos del jefe’. “Todo lo que está hecho para mí sin mí, va contra mí”, decía Gandhi. ¿Cuáles son los grandes ejes de los programas políticos de los partidos que presentan candidatos los unos más valiosos que los otros? Parece que no hay ni partidos ni movimientos políticos, sino organizaciones electorales que sólo buscan ganar elecciones, tener el poder en exclusiva y hacer lo que les venga en ganas, porque estas maneras de proceder no pueden llevarnos a otras conclusiones.

En las redes sociales aparece lo mejor y lo peor. Nos quedamos con muchas dudas por no saber quién es quién y cuál es el menos mentiroso y ladrón. Nos cuesta mucho discernir dónde está la verdad. Y ha de haber muchos que botan la toalla diciendo que “todo es un engaño”. Debemos convencernos que si los partidos políticos y los candidatos nos tratan así, es porque se lo permitimos al no exigirles que nos respeten, nos escuchen y nos tomen en cuenta. No podemos reclamar derechos si no cumplimos ningún deber, como tampoco no podemos exigir maravillas de quienes nos desinteresamos. Así de sencillo.

Primero tenemos que estar claros sobre lo que queremos y no limitarnos a quejarnos, reclamar e insultar. Es fácil expresar lo que no queremos, pero poco nos hemos puesto a pensar lo que sí queremos y cuáles nos parecen ser los medios para lograr lo que aspiramos. Si tenemos movimientos y partidos políticos sin programa, es porque no nos hemos sentado tampoco nosotros a pensar que programa de gobierno queremos, qué economía necesitamos, como estamos participando en las decisiones que nos afectan: Tenemos políticos que se parecen a nosotros mismos. Por eso el dicho de Jesús de Nazaret: “Antes de quitar la paja del ojo de tu prójimo, ¡quita la rama que tienes en el tuyo!” Nos hacemos cómplices de los imperialismos que nos explotan, sin ver que los consolidamos nosotros.

He aquí 3 criterios que nos pueden ayudar a ver más claro en nuestra propia vida y en la organización más equitativa de nuestra sociedad. Tenemos que poner como prioridad la comunidad. Tenemos organizada nuestra vida personal, familiar, profesional, social y religiosa desde el individualismo más obstinado. La suma nacional de estos individualismos nos trae competencia desenfrenada, oposiciones cada vez más violentas, desinterés total a los bienes comunes, explotación de los demás… y todo el desastre en que nos encontramos. Por estas razones, el programa político “pan, techo y empleo” que entusiasmó en su época, con muy pocos cambios con las promesas actuales, nos ha llevado a la situación catastrófica en la que nos encontramos… porque era un programa meramente individualista que terminó en la lucha de todos contra todos. Han salido adelante unos pocos porque fueron más maliciosos, más fuertes, más violentos a costa de empobrecimiento, explotación y desgracia de la gran mayoría. Hemos dejado de vivir comunitariamente, es decir, sintiéndonos una sola familia, cuidando los unos de los otros, ayudando al que menos puede y tiene… creando así el infierno del individualismo que padecemos ahora.

Otro criterio para una vida personal y social más feliz es el compartir. Cuando dejamos de compartir dejamos crecer los unos en los otros, fomentamos la envidia, la ambición, el rencor, la dominación y aplastamos a los demás. No compartimos porque no nos miramos como hermanos iguales; inventamos diferencias, divisiones, fronteras; construimos separaciones, muros y cortinas de hierro; fomentamos la humillación, el maltrato, la violencia… Cuando dejamos de compartir creamos el desorden y la destrucción… Es lo que estamos experimentando en estos momentos. Las causas de nuestros males no están fuera de nosotros, sino primero en nosotros mismos. La falta de compartir nos ha vuelto ciegos e incapaces de ver los caminos a recorrer.

El criterio del compartir es hermano gemelo de otro criterio: el de una vida sencilla, sobria, equilibrada. La acumulación creciente de bienes, posesiones y dinero nos lleva irremediablemente al egoísmo, el miedo a perderlo todo, a poner el corazón en las cosas materiales y no en las personas, desconfiamos de todos, nos pasamos la vida en preocupamos solo de lo que tenemos y nos encerramos en la jaula de bienestar fácil: Tenemos un montón de cosas innecesarias, inútiles y arrumadas que harían la felicidad de quienes sí las necesitan para sobrevivir y salir adelante. Somos responsables de la muerte temprana de los que tienen sesgada su vida por nuestra acumulación culpable.

Todo esto: la comunidad, el compartir y la sobriedad, son los elementos indispensables a poner en práctica individualmente, en familia y socialmente para ser una país habitable, humano y civilizado, porque seremos la civilización del compartir comunitario.


5.      LEONIDAS PROAÑO: EL PATRIARCA DE LA SOLIDARIDAD, Pedro Pierre

Al final de este mes de agosto, en las Américas del Sur, del Centro y del Norte como también en Europa se va a celebrar los 34 años de la pascua de monseñor Leonidas Proaño, ex obispo de la diócesis de Chimborazo. Se hará memoria del inmenso legado que nos ha dejado a lo largo de su ministerio pastoral, el cual nos marca el camino a seguir. Felizmente él queda como una figura luminosa para la Iglesia, los Pueblos indígenas de América Latina y para la sociedad en general.

Una de las mayores virtudes de monseñor Leonidas Proaño fue la solidaridad. Su testimonio de vida está marcado por sus incansables luchas por la solidaridad. Se lo identifica al nivel internacional con uno de sus poemas hecho canción sobre esa misma temática: “¡Solidaridad, solidaridad, solidaridad!” - “Sentir como propio el sufrimiento del hermano de aquí y del de allá, hacer propias las angustias de los pobres…”

En Ecuador es reconocido como ‘el obispo de los Indios’. El mismo, siendo mestizo, era orgulloso de sus raíces indígenas: “¡Amo lo que tengo de Indio!” Las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) tienen en él su fundador, en los años 1970. Fue también el gran defensor de la naturaleza por su cosmovisión indígena: “Debemos actuar antes de que sea demasiado tarde, antes que la ambición y codicia de unos pocos conviertan a nuestro planeta en una luna muerta, en un cementerio del espacio”.

A nivel de América Latina fue el promotor de la teología de la liberación gracias a los innumerables encuentros que promovía en la Casa de Retiro de Santa Cruz, cerca de Riobamba, donde vivía de una manera muy sencilla. Hizo de la solidaridad su bandera de lucha tanto con los Pueblos indígenas del Ecuador y del continente, como también con los Pueblos en rebeldía por sus derechos pisoteados, en particular con los de Centro América. Sus numerosos escritos e intervenciones han sido inscritos en el patrimonio nacional del Ecuador y es nombrado como el “Padre de la Iglesia de los Pobres” de América Latina.

Monseñor Proaño encontró su motivación por la solidaridad en la educación que le proporcionaron sus padres, en el testimonio de Jesús de Nazaret y de los primeros cristianos, en la valentía de los mártires latinoamericanos contemporáneos de él y en su pasión para desterrar las injusticias. “Tenemos los cristianos la capacidad de transformar este mundo de odios y de muerte en un mundo de amor, en un mundo de entrega de los unos hacia los otros; esa es la capacidad enorme que podemos conquistar si somos consecuentes con nuestra fe.”

Hoy monseñor Proaño sigue siendo el emblema nacional e internacional de las luchas por la solidaridad. Siendo monseñor Proaño el artífice de la unión de los Pueblos indígenas del Ecuador, estos lo nombran en todos sus levantamientos. Gracias a su solidaridad con ellos, los Pueblos indígenas buscan erradicar la marginación por la que siguen víctimas por más de 5 siglos, en particular por la explotación económica. En las 3 últimas décadas han logrado ser reconocidos como los protagonistas de una nueva sociedad internacional que destierre el capitalismo sustituyéndolo por la “Cosmovisión del Bien Vivir”. Esta cosmovisión está basada en la comunidad, el compartir equitativo, la participación mediante el consenso, la complementariedad y la comunión con la naturaleza.

Al nivel continental, siguen vivas y ejemplares las luchas indígenas por el Bien Vivir a nivel tanto personal como colectivo. Allí están el testimonio vivo de los Zapatistas en México y la plurinacionalidad en la organización socio-política de Bolivia. Están demostrado el valor de sus culturas ancestrales frente a las desgracias traídas por la colonización europea. Su cosmovisión es una alternativa social, económica, política y espiritual al nivel mundial para sustituir la globalización neoliberal que destruye las personas, los pueblos y la naturaleza, llevando el planeta a su colapso. “Busco en todas partes luchadores de la paz y de la vida.”

Al nivel internacional son innumerables las asociaciones y grupos que se reclaman de la espiritualidad de monseñor Leonidas Proaño: Luchan a favor del medio ambiente, de una sociedad nueva y de una Iglesia sinodal. Al nivel eclesial, la espiritualidad indígena es asumida como sabiduría universal que anima las personas y los pueblos a despertar una nueva conciencia, transformar las religiones encerradas en estructuras obsoletas, revitalizar el cristianismo mediante la interculturalidad.

Actualmente el papa Francisco llama a los cristianos de a pie a construir la sinodalidad, es decir, colaborar decididamente en la puesta en marcha de una Iglesia en manos de los bautizados que destierre el clericalismo autoritario y patriarcal. Monseñor Proaño puso los cimientos para la creación de una Iglesia indígena que conserve sus valores tradicionales y expresa mediante su cultura el mensaje de Jesús de Nazaret.

En estos tiempos cuando crecen indetenibles la pobreza, la miseria y la violencia por las imposiciones del sistema neoliberal, que la fuerza firme y apacible de monseñor Leonidas Proaño habite nuestras luchas solidarias por una sociedad justa e inclusiva y por una Iglesia sinodal al servicio del Reino. En su voz de “maestro de la solidaridad” escuchemos la voz de la Tierra: “Hijo, si como yo fecundo quieres ser en la vida, sé como yo, tierra y nada más que tierra, sin vanas pretensiones, sin quejas, sin envidias.”

miércoles, 24 de agosto de 2022

Artículos de julio

 He aquí mis artículos del mes de julio:

1.     Enjaulados o dignos y valientes… Eso es la alternativa frente al paro nacional.

2.     Assange: El neoliberalismo no perdona; mata… cuando se desvela sus barbaridades.

3.     Primarias: ‘El vals de medianoche’… porque las designaciones de candidatos se hacen en círculos cerrados.

4.     Economía y Biblia… para que encontremos alternativas económicas al actual desastre nacional.

¡Buena lectura!

 

1.      ENJAULADOS O DIGNOS Y VALIENTES, Pedro Pierre

Todos hemos sido afectados por el levantamiento de 18 días. Frente a la radicalidad de las posturas, es necesario hacernos varias preguntas, afín de ubicarnos con mayor verdad. Nuestra visión de los resultados depende de varios factores: ¿Hemos participado activamente en la movilización y hemos colaborado significativamente en la alimentación de los manifestantes? En nuestras discusiones, ¿ponemos primero la economía o la justicia social? ¿Dónde nos ubicamos: del lado de los manifestantes o del lado del gobierno y sus aliados, como son las fuerzas públicas, las cámaras, los medios de comunicación comerciales? Si somos cristianos, ¿nos hemos limitado a rezar o hemos seguido la opción de Jesús por los pobres y las víctimas de la injusticia?

Dejando de lado el contenido importante y novedoso del “Acuerdo por la Paz”, vamos a mirar los principales actores de la manifestación para serenarnos. Así podremos sacar unas conclusiones más objetivas que respondan a los profundos desafíos de la marginación ancestral de los Indígenas y la actual situación nacional catastrófica.

               El presidente Lasso sale muy mal parado después de este levantamiento por su negativa a dialogar, por los calificativos denigrantes a los Indígenas relacionándolos con el narcotráfico y el financiamiento de parte de Rafael Correa, por una respuesta unilateral y mínima a las demandas planteadas, por la incitación a la violencia de las fuerzas policiales y militares al permitir el uso progresivo de la fuerza letal contra manifestantes mayoritariamente pacíficos, por su ausencia en la mesa de diálogo… Se vio un presidente que se contradice e incumple sus ofertas de campaña, incapaz de hacer frente a demandas más que justificadas no sólo para los Indígenas sino también para la inmensa mayoría de los ecuatorianos.

               Los Indígenas salen ‘gloriosos’ después de 18 días de manifestaciones constantes, de claridad en sus planteamientos y argumentos, de sabiduría tranquila y firme para obligar el gobierno a atenderlos y aceptar globalmente sus demandas. Su presidente Leonidas Iza supo presentar y representar lo mejor de la valentía y de la cosmovisión económica, política y plurinacional del Bien Vivir como alternativa plurinacional al neoliberalismo destructor de los Pueblos y de la naturaleza.

               Las fuerzas policiales y militares han demostrado lo peor que pueden ser, o sea, dignas representantes de las pasadas dictaduras latinoamericanas. Las fuerzas armadas han perdido el aura que tenían de ser los defensores de la patria y de la democracia, cumpliendo ciega y brutalmente las órdenes fascistas que recibían. Están con poco personal, poca armas y poco dinero para enfrentar la delincuencia y el narcotráfico, mientras se muestran super armadas y dedicadas casi 3 semanas enteras día y noche a reprimir la clase popular de donde provienen en su mayoría. Ya cayó en el olvido que “la policía es pueblo y el ejército defensor de la soberanía nacional”, insensibles a los llamados de organismos nacionales e internacionales de defensa de los derechos humanos.

Las Iglesias cristianas han buscado demostrar cierta compasión por los Indígenas. En un comunicado, felizmente se unieron representantes de la Iglesia católica, de la Confraternidad evangélica e Iglesia Luterana. Tienen cada una personas muy valiosas que viven la solidaridad y la interculturalidad con los Indígenas y sus causas, pero sus instituciones favorecen el desorden constituido. Las opciones del papa Francisco no han calado en instituciones poco preocupadas de no caer en “la tentación de convertirse en una Iglesia de museo, hermosa pero muda, con mucho pasado y poco futuro”.

Los grandes medios de comunicación, televisivos en particular, han confirmado ser un apoyo incondicional a la ideología neoliberal del gobierno, mostrando siempre el lado negativo de las manifestaciones y de los Indígenas, ocultando los muertos, desinformando, incitando al racismo, recalcando las pérdidas económicas a costa de una justicia social ausente por todas partes, mintiendo sobre Rafael Correa y satanizando a la Revolución ciudadana. ¡Una labor exitosa de desinformación, desubicación y destrucción de las culturas nacionales, vergüenza internacional!

Otros actores fueron los medios virtuales de comunicación alternativas que informaban en directo, a lado de los líderes sociales. También se hicieron presentes movimientos juveniles, feministas, ambientales, de derechos humanos… Los ciudadanos de la Costa y de la clase media fueron los grandes ausentes, atrapados en su individualismo y racismo, con sus “sueños de perros” al creer que un día próximo pasarán a ser de la clase alta, despreciándose por olvidar de donde provienen.

Limitémonos a tres conclusiones. Primera: Este conflicto nacional nos deja grandes rupturas y polarizaciones por las posiciones enfermizas de racismo y anticorreísmo. Segunda: En tal situación, sólo la organización y la movilización fuerte y decidida podrá arrancarnos al desorden constituido, al irrespeto a los derechos humanos y a una visión regionalista del Ecuador. Tercera: A futuro, la sustitución del neoliberalismo y la derrota del fascismo vigentes exigen el despertar nacional y la unión amplia, alrededor de la CONAIE, de movimientos barriales, feministas, juveniles y ambientales.

Frente a esta realidad, no queda más alternativa que dejar de ser enjaulados para empezar a ser libres, fraternos y valientes. Todas y todos estamos llamados a integrar organizaciones renovadas que enfrenten los poderes que nos empobrecen para derrotarlos y así evitar, en futuras confrontaciones, muertos, violencias y semanas de luchas. Esto será signo de nuestra valentía o cobardía, más allá de nuestras opciones políticas y religiosas. A esta hora del camino, es bueno recordar las palabras del obispo brasileño, Pedro Casaldáliga: “Mis causas son más importantes que mi vida”, o lo que dice el papa Francisco: “De las crisis se sale arriesgando y tomando al otro de la mano”.

 2.      ASSANGE: EL NEOLIBERALISMO NO PERDONA; MATA. Pedro Pierre

El ‘Via crucis” de Julian Assange va a tener 10 años este próximo año… por el mero hecho de informar la verdad espantosa de las guerras norteamericanas después de filtrar documentos del gobierno de Estados Unidos. Esto ocurre en Europa, cuna de los Derechos Humanos del Occidente, heredados del lema de la revolución francesa: “Libertad, igualdad y fraternidad”. ¡Cuán lejos estamos de este ideal europeo que dio origen a los tiempos modernos, rompiendo con la esclavitud de la Edad Media en ese continente!

El gobierno de Estados Unidos ha logrado que la justicia británica declarara justificada su solicitud para juzgar a Assange en su territorio por la denuncia de espionaje… Julian Assange, australiano de 50 años, padre de varios hijos, no hizo más que su trabajo de periodista internacional: fundador, editor y portavoz del sitio web WikiLeaks. En Estados Unidos podría recibir una condena correspondiente a 150 años de prisión o a la pena de muerte. Todo eso es un tremendo golpe a la libertad de prensa y de expresión al nivel mundial. Por este motivo el presidente de México, Andrés López Obrador, declaró que era tiempo de “desmontar la estatua de la libertad en Estados Unidos” y ofreció asilo a Assange en su país. En cuanto a la Federación Internacional de Periodistas, su presidenta Dominique Pradalié, demandó que el fundador de WikiLeaks “sea liberado, rehabilitado y entregado a su familia… Cuando el hecho de denunciar crímenes es considerado criminal, esto significa que estamos gobernados por criminales”.

La persecución internacional en contra de Assange comenzó buscando pretextos para apresarlo y llevarlo a Estados Unidos. En Suecia se lo acusó de violación; pero este cargo fue desechado varios años después mientras estaba aislado en la embajada de Ecuador en Inglaterra. En solidaridad con Assange, el ex presidente Rafael Correa lo había aceptado como refugiado político en 2013. Su situación se complicó unos años después cuando el ex presidente Lenin Moreno decidió entregarlo sin más a la justicia inglesa que desconoció la decisión sueca, prefiriendo satisfacer la demanda norteamericana. Por la decisión del ex presidente Moreno, los ecuatorianos nos llenamos la vergüenza por ser tildados de traidores al derecho internacional de asilo político. Como país nos hemos arrastrado a los pies del gobierno norteamericano al no presionar al ex presidente ecuatoriano para revocar tal decisión. "Es un precedente nefasto para el periodismo de investigación y la libertad de expresión." ¡Bien pocos fuimos para protestar contra esta traición y vergüenza!

Otro periodista perseguido por EE.UU. y asilado en Rusia, Edward Snowden, exagente de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. y de la CIA, quien reveló en 2013 la existencia de programas de espionaje electrónico masivo en el país norteamericano, twitteó que la extradición de Assange "es un símbolo atroz de hasta qué punto ha decaído el compromiso de los gobiernos británico y estadounidense con los derechos humanos".

Tiene razón el presidente Vladimir Putin cuando advierte que “la Unión Europea perdió su soberanía política y sus élites bailan al son de otros, perjudicando a sus propios pueblos y empresas". Julian Assange y toda la prensa mundial son las grandes víctimas de esta sumisión vergonzosa. Desde años ya, el neoliberalismo ha invadido los gobiernos de Europa. La OTAN (Organización militar del Tratado de los países del Atlántico Norte) es el nuevo “caballo de Troya” que ha logrado la obediencia ciega a los proyectos hegemónicos de Estados Unidos. Esta hegemonía neoliberal de Estados Unidos sobre Europa comenzó en los años ’80 del siglo pasado con la primera ministra de Inglaterra Margaret Thatcher. Con la implosión la URSS (Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas) y la consecuente caída del muro de Berlín en 1989, la OTAN hubiera tenido que regresar a los Estados Unidos ya que el Pacto Militar ruso de Varsovia había dejado de existir. A partir de esta invasión silencioso, la OTAN fue el medio para dominar Europa militar, política, ideológica y económicamente. Lo vemos actualmente por el número de tropas norteamericanas que va a pasar de 80 a 300,000. Los gobiernos socialistas fueron sustituidos por gobiernos neoliberales. Los medios de comunicación europeos dependen de unos monopolios del gran capital internacional. Se logró lo impensable en una Europa que se prevalece de ser el faro de una cultura mundial: ¡la prohibición de recibir informaciones desde Rusia y la criminalización de su cultura milenaria! por la guerra en Ucrania provocada, según el papa Francisco, por “los ladridos de la OTAN a las puertas de Rusia”. Ahora Estados Unidos se ofrece para ayudar a Europa para superar la crisis energética causada por la negativa europea de comprar el gas y el petróleo rusos. ¡Ya el gobierno español está firmando contratos con empresas norteamericana, a un precio 3 veces mayor que el de las empresas rusas! Y en estos días el dólar es más fuerte que el euro… Se manifiesta una cierta división entre los países europeos y algo de descontento en sus ciudadanos… pero “el neoliberalismo norteamericano va porque va”.

Julian Assange es la mayor víctima de esta aberrante situación… Pero todos tendremos mayores limitaciones para expresarnos libremente y zafarnos a corto plazo del neoliberalismo y de los gobiernos latinoamericanos que lo promueven. Debemos renovar nuestra certeza en la fuerza de los pobres conscientes, organizados y valientes para seguir luchando con la inmensa estatua del imperialismo norteamericano que, según el profeta bíblico Daniel, “tiene los pies de barro”. Su neoliberalismo “quiere salvar al mundo empujándonos al barranco”. A cada uno, los grandes luchadores nos dicen: “Si luchas puedes perder, pero si no luchas estás perdido” … El presidente de la CONAIE (Confederación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador), Leonidas Iza, acaba de confirmárnoslo: “La lucha es la madre de todos los derechos” … Así no se dará la debacle de la solidaridad ni con Julian Assange ni entre nosotras y nosotros, las y los latinoamericanos.

 3.      PRIMARIAS: EL VALS DE MEDIANOCHE, Pedro Pierre

Ya aparecen las listas de los candidatos para las próximas elecciones seccionales de alcaldes y prefectos. Mientras tanto, el Consejo Nacional Electoral recuerda que previamente a la proclamación de los candidatos son obligatorias, en los diferentes partidos políticos, unas elecciones internas para designarlos: Esas elecciones se llaman “Primarias”. En sí, es un buen ejercicio democrático, porque fomenta la participación de los afiliados a los partidos políticos. Pero parece que se sigue la costumbre, por una parte, de conformar un grupo selecto y exclusivo para lanzar sus candidatos y por otra de reunirse en la sombra para elegir a nadie más que los amigos íntimos que tienen dinero y buscan beneficios personales. En las elecciones de 2016, fue el caso del candidato Lenin Moreno quien, a los pocos días de ser elegido presidente, traicionó al partido que lo había ayudado a ganar las elecciones y se entregó a la derecha tradicional y eligió al FMI (Fondo Monetario Internacional) para saquear al país, contra la voluntad de la gran mayoría de los electores. ¿No será lo que está pasando nuevamente en los partidos que se hacen llamar ‘progresistas’?

Los analistas políticos hacen notar que Ecuador no tiene arraigada una fuerte cultura democrática. Las campañas electorales son un derroche de promesas, dinero y regalos que poco tienen que ver con la presentación de un programa de gobierno coherente y detallado. ¿Tenía y tiene el presidente Lasso un programa de gobierno? Parece que mira el Ecuador como un gran banco del que se saca grandes beneficios para él, su familia y sus socios. No hay cultura política en nuestro país porque los partidos no se dedican a formar una conciencia política que facilite el despertar de una visión crítica de la realidad nacional. Al no conocer las causas de los males que nos están asechando, se echa la culpa a mucha gente y menos a un sistema que nos está oprimiendo y engañando. En ese sentido es ejemplar lo que estuvo pasando en Colombia con la elección de Gustavo Petro y Francia Márquez: Sus candidaturas nacieron de las masivas manifestaciones nacionales a lo largo de muchos meses y responden a líneas políticas de sus partidos y organizaciones populares. En Ecuador parece que nos limitamos a tener partidos que se dedican a ser una gran máquina electoral que busca tener votos y no gente consciente, organizada y participativa en las orientaciones decisivas de la conducción de un país. Criticamos a diestra y siniestra, protestamos, -pero no tanto-, y lanzamos calificativos hirientes que rebotan contra la pared de la ineficacia porque no son el resultado de nuestro análisis sistemático de la realidad con sus causas estructurales ni de nuestra participación en partidos que han hecho de la democracia real su bandera de lucha. Preferimos un vida y una sociedad de segunda o tercera categoría.

Con las últimas manifestaciones nacionales el Movimiento Indígena ha demostrado una singular madurez política al ser una organización democrática que consulta sus bases y decide en función de sus orientaciones. Es la primera vez que se unen las 3 grandes organizaciones indígenas y cuyo consenso y unión han obligado al gobierno a sentarse a la mesa de diálogo y aceptar la puesta en marcha de resolver los 10 reclamos que motivaron un levantamiento de 18 días. Pero parece que el racismo y la fascinación por el capitalismo pueden más que el reconocimiento de la validez del “Bien Vivir” indígena. Por esta falta nuestra de cultura política, dejamos que el país se vaya al abismo en el que nos encontramos.

Cuidémonos de los grandes medios de comunicación cuyo primer objetivo es desinformarnos y manipularnos para que sigamos como borregos ciegos y sumisos al servicio del gran capital que los financia.  Aprovechemos los medios virtuales para beneficiarnos de sus valiosas informaciones y capacitaciones al utilizarlos inteligente y colectivamente. Más que nunca es necesaria una pequeña comunidad de amigos para orientarnos, iluminarnos y confirmarnos no solamente para discernir lo que es lo mejor sino proyectarnos a hacerlo realidad organizadamente. Son las estructuras sociales, políticas y económicas que nos dirigen, las que hay que cambiar. Mientras no buscamos sustituirlas por nuevas más conformes a nuestras necesidades, nos seguirán engañando y explotando.

Las organizaciones sociales, los movimientos de mujeres, las federaciones de estudiantes, los comités barriales, los líderes populares, las agrupaciones barriales, la unión de los maestros, el conjunto de la academia, los grupos culturales, las entidades de género y cuantos más… tienen que tomar cartas en el asunto de las primarias para que no queden marginados y luego utilizados para dar su votos a candidatos que, una vez elegidos, se olvidarán de sus promesas encantadores, sus discursos ensordecedores y su vals de medianoche.

Los cristianos tenemos que llevar a la calle nuestra fe y nuestro compromiso para que la opción por los pobres que hizo Jesús y que hacemos nuestra por nuestro bautismo, no quede en el limbo de las buenas intenciones y de las oraciones huecas. En estos tiempos en que el papa Francisco ha emprendido una transformación estructural de la Iglesia católica mediante la sinodalidad, pongamos en práctica su equivalente en la sociedad ecuatoriana, eso es una democracia participativa que nos lleve a más fraternidad y equidad. El mismo papa lo desea ardientemente para todas y todos los bautizados: “Una Iglesia sinodal es como un emblema levantado entre las naciones. El redescubrimiento de la dignidad inviolable de los pueblos y de la función de servicio de la autoridad podrán ayudar a la sociedad civil a edificarse en la justicia y la fraternidad, generando un mundo más bello y más digno del hombre para las generaciones que vendrán después de nosotros.”

 4.      ECONOMÍA Y BIBLIA, Pedro Pierre

En estos tiempos de crisis social profunda y de búsqueda de un nuevo modelo de sociedad, vamos a profundizar sobre lo que la Biblia puede aportarnos hoy. Estamos acostumbrados a pensar que la Biblia nos da casi exclusivamente respuestas religiosas a nuestros problemas. No nos detenernos mucho en descubrir cómo estaba organizado el pueblo que nos regaló333 el libro más leído del planeta. La Biblia no nos da la respuesta inmediata a nuestros problemas, pero puede darnos caminos y criterios que nos confirman que otra y mejor manera de vivir en sociedad es posible. Vamos a tratar de descubrir lo que nos enseña el pueblo de la Biblia sobre la economía.

Por economía, entendemos que esta no se limita a cuestiones financieras, sino cómo se organiza la sobrevivencia de las personas y la repartición de los bienes y riquezas de la tierra para una vida decente. ¿Cómo enfrentaron este desafío el Pueblo de Jesús, el mismos Jesús y los primeros cristianos? La historia que nos cuenta la Biblia no es sólo espiritual sino también económica.

Los primeros padres del Pueblo de la Biblia fueron una pareja, Abraham y Sara, que decidieron dejar su tierra. Estaban desconforme con la organización social de los reyes que los mantenían en la explotación, la cual estaba justificada por la religión. Optaron por buscar mejor suerte en otro lugar. Sintieron que está decisión provenía de un llamado divino. Eran un pequeño grupo de familias que buscaban vivir en mayor fraternidad y mayor equidad. Deseaban una repartición de los bienes materiales y de subsistencia, que correspondiera a la satisfacción de las necesidades básicas de cada familia. En esta peregrinación o migración hicieron la experiencia de un Dios cercano y amistoso. Y así llegaron a las tierras de la actual Palestina donde se establecieron ellos y luego sus descendientes.

Después de varias generaciones, una hambruna obligó estos descendientes de Abraham y Sara a buscar refugio en Egipto, pero en una situación de esclavitud que se alargó durante varios siglos. Conservaron el recuerdo de Abraham y Sara como también del Dios que estos habían descubierto.

Este recuerdo y esta fe les ayudaron a salir de Egipto gracias al liderazgo de otra pareja, Moisés y su hermana Miriam. Como sus primeros antepasados decidieron buscar mejor suerte volviendo a las tierras de Canaán-Palestina. Retomaron el proyecto de Abraham y Sara: libertad colectiva, fraternidad equitativa y fe en un Dios amistoso. Tal como pasó con Abraham y Sara descubrieron que Dios los acompañaba en su proceso de liberación y en su decisión de vivir libre, fraterna y equitativamente.

En el desierto del Sinaí, el mayor desafío era la sobrevivencia: ¿cómo no morir en el intento? Una experiencia significativa les hizo descubrir la necesidad de organizar el compartir equitativo entre familias. En el camino del desierto encontraron una planta que producía unos granitos muy particulares. Eran comestibles, pero no se conservaban más que un día. Fue la experiencia del maná que nos cuenta el segundo libro de la Biblia: el Éxodo. “Cada uno recogía lo necesario para la gente de su tienda de campaña… Cuando lo midieron con el decalitro, ni los que recogieron mucho tenían más, ni lo que recogieron poco tenían menos: cada uno tenía su ración”.

En esta travesía del desierto que duró 40 años, o sea, el tiempo de toda una generación, el pueblo de Moisés hizo una experiencia a la vez ‘económica’ y religiosa. Su organización ‘económica’ del compartir equitativo los llevó a reconocer que el Dios de sus antepasados los seguía acompañando como amigo, consejero y liberador con ellos, los esclavos de Egipto y los pobres del desierto.

Una vez en Canaán, se complementó esta costumbre del compartir equitativa por unas leyes que limitaban la acumulación de tierra y de dinero: “No ha de haber pobres entre ustedes”. Cada 7 años se perdonaban las deudas a quienes no las podían realmente pagar: era la ley ‘sabática’. Cada 50 años las propiedades embargadas o vendidas eran devueltas a su primer propietario: era la ley ‘jubilar’ en “el año de la gracia del Señor”. Hay que saber que, al llegar en Canaán, la repartición de tierra a cada familia: la ley decía que la tierra no se compra ni se vende.

Siglos después, Jesús de Nazaret que venía para “anunciar Buenas Nuevas a los pobres” retomó el proyecto de Moisés y Sara y “proclamar el año de la gracia del Señor”. Además, Jesús y el grupo de los 12 apóstoles, hacían “bolsa común”. Al enseñarles la oración del Padrenuestro, Jesús les invitó a pedir: “Danos hoy el pan de cada día”. Y la eucaristía iba a ser “el nuevo maná que había bajado del cielo”: el alimento del compartir. En su parábola de los obreros contratados para trabajar en una viña, al final del día todos recibían el mismo salario, sin haber trabajado igual tiempo, porque el salario debe cubrir el pan del día para toda la familia. En cuanto a los primeros cristianos, sabemos que “todo lo ponían en común: entre ellos no había ningún necesitado”.

Parece que los bautizados en la fe de Jesús nos hemos olvidado bastante de sus palabras y de sus prácticas, como también de las de sus primeros seguidores… como que si no fuéramos los descendientes de Abraham y Sara y de Moisés y Miriam. ¿Por qué no nos inspiramos a las lecciones económicas que nos da el Pueblo de la Biblia, en vez de volver a esconder a Dios, a Jesús y a los primeros cristianos en las sacristías y “en los cielos”? Tenemos allí unas alternativas económicas a la desastrosa situación nacional. afín honrar el nombre de cristianos que llevamos y ser dignos y valientes descendientes de Abraham, Sara, Moisés, Miriam y cuantos más.