miércoles, 31 de agosto de 2022

Artículo de agosto

 

HE AQUÍ MIS ARTÍCULOS DEL MES DE AGOSTO

-        Economía y Biblia… porque hay mucho que aprender.

-        Política y Biblia… ¡Cuán lejos estamos de las opciones políticas bíblicas!

-        Ideologías y Biblia… para estar más claro sobre lo que pensamos inconscientemente.

-        La civilización del compartir comunitario… para abrir alternativa de vida mejor tanto en lo personal cono lo social.

-        Leonidas Proaño: El Patriarca de la solidaridad… sin fronteras.

 

1.      ECONOMÍA Y BIBLIA, Pedro Pierre

En estos tiempos de crisis social profunda y de búsqueda de un nuevo modelo de sociedad, vamos a profundizar sobre lo que la Biblia puede aportarnos hoy. Estamos acostumbrados a pensar que la Biblia nos da casi exclusivamente respuestas religiosas a nuestros problemas. No nos detenernos mucho en descubrir cómo estaba organizado el pueblo que nos regaló333 el libro más leído del planeta. La Biblia no nos da la respuesta inmediata a nuestros problemas, pero puede darnos caminos y criterios que nos confirman que otra y mejor manera de vivir en sociedad es posible. Vamos a tratar de descubrir lo que nos enseña el pueblo de la Biblia sobre la economía.

Por economía, entendemos que esta no se limita a cuestiones financieras, sino cómo se organiza la sobrevivencia de las personas y la repartición de los bienes y riquezas de la tierra para una vida decente. ¿Cómo enfrentaron este desafío el Pueblo de Jesús, el mismos Jesús y los primeros cristianos? La historia que nos cuenta la Biblia no es sólo espiritual sino también económica.

Los primeros padres del Pueblo de la Biblia fueron una pareja, Abraham y Sara, que decidieron dejar su tierra. Estaban desconforme con la organización social de los reyes que los mantenían en la explotación, la cual estaba justificada por la religión. Optaron por buscar mejor suerte en otro lugar. Sintieron que está decisión provenía de un llamado divino. Eran un pequeño grupo de familias que buscaban vivir en mayor fraternidad y mayor equidad. Deseaban una repartición de los bienes materiales y de subsistencia, que correspondiera a la satisfacción de las necesidades básicas de cada familia. En esta peregrinación o migración hicieron la experiencia de un Dios cercano y amistoso. Y así llegaron a las tierras de la actual Palestina donde se establecieron ellos y luego sus descendientes.

Después de varias generaciones, una hambruna obligó estos descendientes de Abraham y Sara a buscar refugio en Egipto, pero en una situación de esclavitud que se alargó durante varios siglos. Conservaron el recuerdo de Abraham y Sara como también del Dios que estos habían descubierto.

Este recuerdo y esta fe les ayudaron a salir de Egipto gracias al liderazgo de otra pareja, Moisés y su hermana Miriam. Como sus primeros antepasados decidieron buscar mejor suerte volviendo a las tierras de Canaán-Palestina. Retomaron el proyecto de Abraham y Sara: libertad colectiva, fraternidad equitativa y fe en un Dios amistoso. Tal como pasó con Abraham y Sara descubrieron que Dios los acompañaba en su proceso de liberación y en su decisión de vivir libre, fraterna y equitativamente.

En el desierto del Sinaí, el mayor desafío era la sobrevivencia: ¿cómo no morir en el intento? Una experiencia significativa les hizo descubrir la necesidad de organizar el compartir equitativo entre familias. En el camino del desierto encontraron una planta que producía unos granitos muy particulares. Eran comestibles, pero no se conservaban más que un día. Fue la experiencia del maná que nos cuenta el segundo libro de la Biblia: el Éxodo. “Cada uno recogía lo necesario para la gente de su tienda de campaña… Cuando lo midieron con el decalitro, ni los que recogieron mucho tenían más, ni lo que recogieron poco tenían menos: cada uno tenía su ración”.

En esta travesía del desierto que duró 40 años, o sea, el tiempo de toda una generación, el pueblo de Moisés hizo una experiencia a la vez ‘económica’ y religiosa. Su organización ‘económica’ del compartir equitativo los llevó a reconocer que el Dios de sus antepasados los seguía acompañando como amigo, consejero y liberador con ellos, los esclavos de Egipto y los pobres del desierto.

Una vez en Canaán, se complementó esta costumbre del compartir equitativa por unas leyes que limitaban la acumulación de tierra y de dinero: “No ha de haber pobres entre ustedes”. Cada 7 años se perdonaban las deudas a quienes no las podían realmente pagar: era la ley ‘sabática’. Cada 50 años las propiedades embargadas o vendidas eran devueltas a su primer propietario: era la ley ‘jubilar’ en “el año de la gracia del Señor”. Hay que saber que, al llegar en Canaán, la repartición de tierra a cada familia: la ley decía que la tierra no se compra ni se vende.

Siglos después, Jesús de Nazaret que venía para “anunciar Buenas Nuevas a los pobres” retomó el proyecto de Moisés y Sara y “proclamar el año de la gracia del Señor”. Además, Jesús y el grupo de los 12 apóstoles, hacían “bolsa común”. Al enseñarles la oración del Padrenuestro, Jesús les invitó a pedir: “Danos hoy el pan de cada día”. Y la eucaristía iba a ser “el nuevo maná que había bajado del cielo”: el alimento del compartir. En su parábola de los obreros contratados para trabajar en una viña, al final del día todos recibían el mismo salario, sin haber trabajado igual tiempo, porque el salario debe cubrir el pan del día para toda la familia. En cuanto a los primeros cristianos, sabemos que “todo lo ponían en común: entre ellos no había ningún necesitado”.

Parece que los bautizados en la fe de Jesús nos hemos olvidado bastante de sus palabras y de sus prácticas, como también de las de sus primeros seguidores… como si no fuéramos los descendientes de Abraham y Sara y de Moisés y Miriam. ¿Por qué no nos inspiramos en las lecciones económicas que nos da el Pueblo de la Biblia, en vez de volver a esconder a Dios, a Jesús y a los primeros cristianos en las sacristías y “en los cielos”? Tenemos allí unas alternativas económicas a la desastrosa situación nacional actual. afín honrar el nombre de cristianos que llevamos y ser dignos y valientes descendientes de Abraham, Sara, Moisés, Miriam y cuantos más.


2.      POLÍTICA Y BIBLIA, Pedro Pierre

La meta de la política es la organización armoniosa de la convivencia nacional mediante el cuidado de los bienes comunes. La Constitución es la norma mayor que orienta todas las leyes, define las instituciones y obliga a todos los ciudadanos. La Corte Constitucional define la interpretación de la Constitución. Se llama ‘Estado ecuatoriano’ al conjunto de instituciones y entidades nacionales y es dirigido por cinco poderes superiores: legislativo, ejecutivo, judicial, ciudadano y electoral. El poder legislativo constituido por asambleístas elegidos está encargado de hacer leyes y fiscalizar el poder ejecutivo. El poder ejecutivo está constituido por el gobierno que comprende el presidente, el vicepresidente, los ministros y los gobernadores provinciales. El poder judicial está constituido por la Corte Nacional de Justicia que interpreta las leyes y su aplicación, y nombra los jueces; los abogados ayudan a defender los derechos ciudadanos. El poder ciudadano nombra y controla los directores las distintas instituciones y entidades estatales; vigila y castiga a los autores y cómplices de corrupción; sus integrantes son elegidos mediante el sufragio de los ciudadanos. El poder electoral reconoce los movimientos y partidos políticos, organiza las elecciones nacionales, provinciales y locales, contabiliza los votos y proclama los candidatos.

La democracia participativa se basa en la igualdad de todos los ciudadanos, la participación en los poderes del Estado, el respeto de sus derechos, y la defensa de las víctimas de abusos y atropellos. No funciona la democracia, por una parte, cuando el gobierno, saliendo de sus atribuciones, persona a los demás poderes del Estado, fomenta la corrupción, atropella los derechos humanos, facilita la acumulación de riquezas y bienes, controla los medios de comunicación. Por otra parte, no funciona la democracia cuando los ciudadanos nos desinteresamos de la organización de nuestro país, de nuestros derechos inscritos en la Constitución y sobre todo cuando no participamos en los espacios que nos ofrecen los distintos poderes del Estado. Un país tiene el gobierno que se merece y un gobierno hace lo que le permitimos como ciudadanos. La mayoría de nuestros males se originan en nuestro desinterés, individualismo y pasividad.

Si la leemos con atención, la Biblia nos informa sobre la organización política del Pueblo de Moisés y Sara. Con los 10 mandamientos nos presenta un resumen de su proyecto político: Son los 10 puntos mayores de su Carta Magna, o sea, los cimientos de su Constitución. Nosotros hemos hecho de los 10 mandamientos unas meras normas individuales, distorsionando su propósito original que era y es la defensa de la organización y de las instituciones del Pueblo de Jesús.

En los primeros mandamientos nos advierte que la visión de Dios determina la organización social. Al creer un solo Dios creador de los humanos, se sacó la conclusión que todos los humanos somos iguales y con iguales deberes y derechos. Al creer en un Dios liberador con ellos, los miembros del Pueblo de Dios dedujeron la perversidad de la esclavitud que nace principalmente de la acumulación de bienes y la dominación de los propietarios sobre los no propietarios. Los demás mandamientos tratan de la convivencia armoniosa entre todos mediante el respeto a la vida, la familia, la verdad, el descanso semanal, las herramientas de trabajo.

Desde el principio, gracias a la experiencia de los pueblos del desierto del Sinaí, Moisés y Sara organizaron la descentralización en las decisiones. El suegro de Moisés le sugirió que se organizaran por grupos con un coordinador que tuviera poder de decisión: “Elige entre los hombres del pueblo algunos que sean valiosos y que teman a Dios, hombres íntegros y que no se dejen sobornar, y los pondrás al frente del pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta o de diez. Ellos harán de jueces para tu pueblo a cualquier hora; te presentarán los asuntos más graves, pero decidirán ellos mismos en los asuntos de menos importancia. Así se aliviará tu carga pues ellos la llevarán contigo”. ¡Cuán lejos estamos en Ecuador de esta organización ‘bíblica’! ¡Qué triste no encontrar movimientos ni partidos políticos llenos de buenos cristianos amantes de la Biblia incapaces de practicar este modelo participativo de organización política! ¡Qué pocos consecuentes somos los seguidores de Jesús de Nazaret al no reclamar nuestros derechos ni resistirnos al atropello de tener que votar por hombres elegidos a dedo y sin criterios por un grupúsculo de supuestos dirigentes de partidos que deciden según sus intereses materiales!

En su tiempo Jesús retomó este proyecto de Moisés y Sara: lo llamó el Reino de Dios. Denunció categóricamente las 3 tentaciones que terminan sustituyendo a Dios y transformado la organización social en la dominación de unos pocos sobre la inmensa mayoría. Estas 3 tentaciones son la búsqueda de poder sin participación, de dinero sin límite y de fama sin compromiso. A sus apóstoles los advierte: “Los que se consideren jefes de las naciones actúan como dictadores y los que ocupan cargos abusan de su autoridad. Pero no será así entre ustedes”.

¡Cuánto hace falta volver a la visión política de la Biblia para denunciar en nombre de Dios los responsables de la miseria que nos imponen nuestras autoridades, de la marginación a la que nos condenan, de la confusión que fomentan, de la violencia que provocan! Es más que tiempo de despertar y decidir vivir humana y fraternalmente.


3.      IDEOLOGÍAS Y BIBLIA, Pedro Pierre

Las ideologías expresan los distintos proyectos sociales que orientan la economía y la política. Provienen de 5 espacios sociales: la educación escolar, las culturas, los medios de comunicación, los movimientos y partidos políticos y las religiones. Todos tenemos nuestra ideología consciente o inconsciente porque todos recibimos permanentemente las influencias de estos 5 espacios. Las ideologías se dividen en 2 principales: la de los dominadores ricos y la de los dominados pobres. Todos entramos en una de estas 2 ideologías: Estamos o a favor de los ricos o a favor de los pobres.

Los ricos imponen la ideología capitalista, o sea, la acumulación de bienes y riquezas sin límites en sus manos. Esta situación crea la pobreza que es causada por la explotación y el despojo de los trabajadores. El sistema capitalista es una violencia permanente porque no tiene otra alternativa para mantenerse. Desde siempre los trabajadores han buscado zafarse de la dominación de los ricos y han puesto en marcha 2 alternativas.

En los tiempos modernos han surgido 2 ideologías anticapitalistas: la socialista y la de Bien Vivir. La ideología comunista es una rama más radical del socialismo, por ejemplo, por calificar la religión de “opio del pueblo”. El sistema capitalista es un sistema esclavista que duró sin contrariedad hasta los tiempos de la Revolución francesa en 1789 que marcó el fin de la época feudal. La Iglesia católica se distanció del capitalismo no hace más de 70 años con la renovación producida con el Concilio Vaticano 2°.

La palabra “socialismo” fue empleada por primera vez en 1766 por el monje italiano Ferdinando Facchinei al retomar las propuestas de 2 personajes franceses famosos, ideólogos de la Revolución francesa, que eran sus contemporáneos. El uno es el escritor francés Juan Jaques Rousseau que proponía un “contrato social” entre el Estado y el Pueblo, basado en la libertad y la igualdad social. El otro fue el filósofo Henri de Saint Simon, considerado el ’padre del socialismo’, que proponía como tarea del Estado una repartición más equitativa de la riqueza nacional.

Aquí podemos recordar la carta de los obispos nicaragüenses, de noviembre de 1979, favorables al socialismo que era la opción del gobierno sandinista: “Si socialismo significa preeminencia de los intereses de la mayoría de los nicaragüenses y un modelo de economía planificada nacionalmente solidaria y progresivamente participativa, nada tenemos que objetar. Si socialismo implica una creciente disminución de las injusticias y de las tradicionales desigualdades entre las ciudades y el campo, entre la remuneración del trabajo intelectual y del manual; si significa participación del trabajador, en los productos de su trabajo, superando la alienación económica, nada hay en el cristianismo que implique contradicción con este proceso. Si socialismo supone poder ejercido desde la perspectiva de las grandes mayorías y compartido crecientemente por el pueblo organizado, de modo que vaya hacia una verdadera transferencia del poder hacia las clases populares, de nuevo no encontrará en la fe sino motivación y apoyo. Si el socialismo lleva a procesos culturales que despierten la dignidad de nuestras masas y les comunique el coraje para asumir responsabilidades y exigir sus derechos, se trata de una humanización convergente con la dignidad humana que proclama nuestra fe.”

Actualmente la cosmovisión indígena del Bien Vivir se ha tornado propuesta universal de un cambio social que permita el empoderamiento de las grandes mayorías pobres y la convivencia armonios con la naturaleza: “Ofrecemos al mundo la Cultura de la Vida, o sea, el camino de la vida en plenitud”. Son palabras del vicepresidente de Bolivia, David Choquehuanca. Sus principales ejes del Bien Vivir son: El trabajo al servicio del bienestar de todos, la identidad es la primera fuente de la dignidad, una vida equilibrada trae justicia social, la libertad nace de la solidaridad, la armonía con la naturaleza asegura la salud, la educación comunitaria es la madre de la sabiduría.

Hagamos una remembranza de los 3 pilares de la organización del Pueblo de Jesús tal como nos la transmite la Biblia: la libertad colectiva, la equidad y la fe en un Dios liberador. Jesús de Nazaret retomará estos 3 caminos para la realización del Reino de Dios. Su opción ideológica es que todo esto sea obra de los pobres conscientes, organizados y decididos. “¡Felices los pobres porque de ellos es el Reino de Dios!”. San Pablo confirma esta opción cuando escribe a los cristianos de Corinto: “Dios ha elegido lo que el mundo considera necio para avergonzar a los sabios, y ha tomado lo que es débil en este mundo para confundir lo que es fuerte. Dios ha elegido lo que es común y despreciado en este mundo, lo que es nada, para reducir a la nada lo que es.”. Por estos motivos el papa Francisco se reúne regularmente con los movimientos sociales porque los considera los mayores protagonistas de una organización social más conforme a la dignidad humana, la convivencia social y los derechos de la naturaleza. En su Carta “Todos somos hermanos y hermanas” nos apremia a construir la ‘hermandad universal mediante la fraternidad sin frontera, la amistad social, el amor político y una espiritualidad liberadora’.

Los cristianos debemos dedicarnos a hacer una lectura económica, política e ideológica de la Biblia porque es la historia de un Pueblo pobre que decidió vivir en libertad, fraternidad e igualdad en nombre de su fe en un Dios amigo, compañero y liberador. Así podremos aportar más eficazmente nuestro grano de arena a la construcción de un país y un mundo más humano y feliz. Si, entre todos, tomamos en serio la vida, el respeto a los demás y a la naturaleza, legaremos un mundo habitable a las futuras generaciones.

Debemos sacar las consecuencias de nuestra ideología: Todos colaboramos tanto al caos de nuestro país como a su resurgimiento armonioso según nuestra manera de vivir y de creer. La puesta en marcha de un país digno y feliz está en nuestras manos juntas.


4.      LA CIVILIZACIÓN DEL COMPARTIR COMUNITARIO, Pedro Pierre

“América Latina debe liberarse de imperialismos explotadores”. La frase es del papa Francisco. ¿Será el sueño y el compromiso de los ecuatorianos en estos tiempos en que estamos yendo de mal en peor? La pobreza es creciente, la falta de empleo escandalosa, las desigualdades a la vista, la corrupción campante, la violencia generalizada, la falta de medicina sin solución a la vista, la cancelación de médicos y de profesores indignante… y un largo etcétera. que nos deja desesperados y atemorizados. ¿Quién no se queja? Pero, ¿cuántos somos que nos organizamos y tomamos las decisiones correspondientes para que la situación de nuestro país cambie realmente? ¿O, como siempre, esperamos que otros resuelvan nuestros problemas?

La preparación de las elecciones locales para principios de 2023 nos deja muy dudosos, con muchas preguntas y poca esperanza. La farsa de las elecciones primarias en todos los partidos políticos es espantosa: “Lo que comienza mal termina mal”. No podemos confiar en dirigentes nombrados a dedo o porque son ‘amigos del jefe’. “Todo lo que está hecho para mí sin mí, va contra mí”, decía Gandhi. ¿Cuáles son los grandes ejes de los programas políticos de los partidos que presentan candidatos los unos más valiosos que los otros? Parece que no hay ni partidos ni movimientos políticos, sino organizaciones electorales que sólo buscan ganar elecciones, tener el poder en exclusiva y hacer lo que les venga en ganas, porque estas maneras de proceder no pueden llevarnos a otras conclusiones.

En las redes sociales aparece lo mejor y lo peor. Nos quedamos con muchas dudas por no saber quién es quién y cuál es el menos mentiroso y ladrón. Nos cuesta mucho discernir dónde está la verdad. Y ha de haber muchos que botan la toalla diciendo que “todo es un engaño”. Debemos convencernos que si los partidos políticos y los candidatos nos tratan así, es porque se lo permitimos al no exigirles que nos respeten, nos escuchen y nos tomen en cuenta. No podemos reclamar derechos si no cumplimos ningún deber, como tampoco no podemos exigir maravillas de quienes nos desinteresamos. Así de sencillo.

Primero tenemos que estar claros sobre lo que queremos y no limitarnos a quejarnos, reclamar e insultar. Es fácil expresar lo que no queremos, pero poco nos hemos puesto a pensar lo que sí queremos y cuáles nos parecen ser los medios para lograr lo que aspiramos. Si tenemos movimientos y partidos políticos sin programa, es porque no nos hemos sentado tampoco nosotros a pensar que programa de gobierno queremos, qué economía necesitamos, como estamos participando en las decisiones que nos afectan: Tenemos políticos que se parecen a nosotros mismos. Por eso el dicho de Jesús de Nazaret: “Antes de quitar la paja del ojo de tu prójimo, ¡quita la rama que tienes en el tuyo!” Nos hacemos cómplices de los imperialismos que nos explotan, sin ver que los consolidamos nosotros.

He aquí 3 criterios que nos pueden ayudar a ver más claro en nuestra propia vida y en la organización más equitativa de nuestra sociedad. Tenemos que poner como prioridad la comunidad. Tenemos organizada nuestra vida personal, familiar, profesional, social y religiosa desde el individualismo más obstinado. La suma nacional de estos individualismos nos trae competencia desenfrenada, oposiciones cada vez más violentas, desinterés total a los bienes comunes, explotación de los demás… y todo el desastre en que nos encontramos. Por estas razones, el programa político “pan, techo y empleo” que entusiasmó en su época, con muy pocos cambios con las promesas actuales, nos ha llevado a la situación catastrófica en la que nos encontramos… porque era un programa meramente individualista que terminó en la lucha de todos contra todos. Han salido adelante unos pocos porque fueron más maliciosos, más fuertes, más violentos a costa de empobrecimiento, explotación y desgracia de la gran mayoría. Hemos dejado de vivir comunitariamente, es decir, sintiéndonos una sola familia, cuidando los unos de los otros, ayudando al que menos puede y tiene… creando así el infierno del individualismo que padecemos ahora.

Otro criterio para una vida personal y social más feliz es el compartir. Cuando dejamos de compartir dejamos crecer los unos en los otros, fomentamos la envidia, la ambición, el rencor, la dominación y aplastamos a los demás. No compartimos porque no nos miramos como hermanos iguales; inventamos diferencias, divisiones, fronteras; construimos separaciones, muros y cortinas de hierro; fomentamos la humillación, el maltrato, la violencia… Cuando dejamos de compartir creamos el desorden y la destrucción… Es lo que estamos experimentando en estos momentos. Las causas de nuestros males no están fuera de nosotros, sino primero en nosotros mismos. La falta de compartir nos ha vuelto ciegos e incapaces de ver los caminos a recorrer.

El criterio del compartir es hermano gemelo de otro criterio: el de una vida sencilla, sobria, equilibrada. La acumulación creciente de bienes, posesiones y dinero nos lleva irremediablemente al egoísmo, el miedo a perderlo todo, a poner el corazón en las cosas materiales y no en las personas, desconfiamos de todos, nos pasamos la vida en preocupamos solo de lo que tenemos y nos encerramos en la jaula de bienestar fácil: Tenemos un montón de cosas innecesarias, inútiles y arrumadas que harían la felicidad de quienes sí las necesitan para sobrevivir y salir adelante. Somos responsables de la muerte temprana de los que tienen sesgada su vida por nuestra acumulación culpable.

Todo esto: la comunidad, el compartir y la sobriedad, son los elementos indispensables a poner en práctica individualmente, en familia y socialmente para ser una país habitable, humano y civilizado, porque seremos la civilización del compartir comunitario.


5.      LEONIDAS PROAÑO: EL PATRIARCA DE LA SOLIDARIDAD, Pedro Pierre

Al final de este mes de agosto, en las Américas del Sur, del Centro y del Norte como también en Europa se va a celebrar los 34 años de la pascua de monseñor Leonidas Proaño, ex obispo de la diócesis de Chimborazo. Se hará memoria del inmenso legado que nos ha dejado a lo largo de su ministerio pastoral, el cual nos marca el camino a seguir. Felizmente él queda como una figura luminosa para la Iglesia, los Pueblos indígenas de América Latina y para la sociedad en general.

Una de las mayores virtudes de monseñor Leonidas Proaño fue la solidaridad. Su testimonio de vida está marcado por sus incansables luchas por la solidaridad. Se lo identifica al nivel internacional con uno de sus poemas hecho canción sobre esa misma temática: “¡Solidaridad, solidaridad, solidaridad!” - “Sentir como propio el sufrimiento del hermano de aquí y del de allá, hacer propias las angustias de los pobres…”

En Ecuador es reconocido como ‘el obispo de los Indios’. El mismo, siendo mestizo, era orgulloso de sus raíces indígenas: “¡Amo lo que tengo de Indio!” Las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) tienen en él su fundador, en los años 1970. Fue también el gran defensor de la naturaleza por su cosmovisión indígena: “Debemos actuar antes de que sea demasiado tarde, antes que la ambición y codicia de unos pocos conviertan a nuestro planeta en una luna muerta, en un cementerio del espacio”.

A nivel de América Latina fue el promotor de la teología de la liberación gracias a los innumerables encuentros que promovía en la Casa de Retiro de Santa Cruz, cerca de Riobamba, donde vivía de una manera muy sencilla. Hizo de la solidaridad su bandera de lucha tanto con los Pueblos indígenas del Ecuador y del continente, como también con los Pueblos en rebeldía por sus derechos pisoteados, en particular con los de Centro América. Sus numerosos escritos e intervenciones han sido inscritos en el patrimonio nacional del Ecuador y es nombrado como el “Padre de la Iglesia de los Pobres” de América Latina.

Monseñor Proaño encontró su motivación por la solidaridad en la educación que le proporcionaron sus padres, en el testimonio de Jesús de Nazaret y de los primeros cristianos, en la valentía de los mártires latinoamericanos contemporáneos de él y en su pasión para desterrar las injusticias. “Tenemos los cristianos la capacidad de transformar este mundo de odios y de muerte en un mundo de amor, en un mundo de entrega de los unos hacia los otros; esa es la capacidad enorme que podemos conquistar si somos consecuentes con nuestra fe.”

Hoy monseñor Proaño sigue siendo el emblema nacional e internacional de las luchas por la solidaridad. Siendo monseñor Proaño el artífice de la unión de los Pueblos indígenas del Ecuador, estos lo nombran en todos sus levantamientos. Gracias a su solidaridad con ellos, los Pueblos indígenas buscan erradicar la marginación por la que siguen víctimas por más de 5 siglos, en particular por la explotación económica. En las 3 últimas décadas han logrado ser reconocidos como los protagonistas de una nueva sociedad internacional que destierre el capitalismo sustituyéndolo por la “Cosmovisión del Bien Vivir”. Esta cosmovisión está basada en la comunidad, el compartir equitativo, la participación mediante el consenso, la complementariedad y la comunión con la naturaleza.

Al nivel continental, siguen vivas y ejemplares las luchas indígenas por el Bien Vivir a nivel tanto personal como colectivo. Allí están el testimonio vivo de los Zapatistas en México y la plurinacionalidad en la organización socio-política de Bolivia. Están demostrado el valor de sus culturas ancestrales frente a las desgracias traídas por la colonización europea. Su cosmovisión es una alternativa social, económica, política y espiritual al nivel mundial para sustituir la globalización neoliberal que destruye las personas, los pueblos y la naturaleza, llevando el planeta a su colapso. “Busco en todas partes luchadores de la paz y de la vida.”

Al nivel internacional son innumerables las asociaciones y grupos que se reclaman de la espiritualidad de monseñor Leonidas Proaño: Luchan a favor del medio ambiente, de una sociedad nueva y de una Iglesia sinodal. Al nivel eclesial, la espiritualidad indígena es asumida como sabiduría universal que anima las personas y los pueblos a despertar una nueva conciencia, transformar las religiones encerradas en estructuras obsoletas, revitalizar el cristianismo mediante la interculturalidad.

Actualmente el papa Francisco llama a los cristianos de a pie a construir la sinodalidad, es decir, colaborar decididamente en la puesta en marcha de una Iglesia en manos de los bautizados que destierre el clericalismo autoritario y patriarcal. Monseñor Proaño puso los cimientos para la creación de una Iglesia indígena que conserve sus valores tradicionales y expresa mediante su cultura el mensaje de Jesús de Nazaret.

En estos tiempos cuando crecen indetenibles la pobreza, la miseria y la violencia por las imposiciones del sistema neoliberal, que la fuerza firme y apacible de monseñor Leonidas Proaño habite nuestras luchas solidarias por una sociedad justa e inclusiva y por una Iglesia sinodal al servicio del Reino. En su voz de “maestro de la solidaridad” escuchemos la voz de la Tierra: “Hijo, si como yo fecundo quieres ser en la vida, sé como yo, tierra y nada más que tierra, sin vanas pretensiones, sin quejas, sin envidias.”

miércoles, 24 de agosto de 2022

Artículos de julio

 He aquí mis artículos del mes de julio:

1.     Enjaulados o dignos y valientes… Eso es la alternativa frente al paro nacional.

2.     Assange: El neoliberalismo no perdona; mata… cuando se desvela sus barbaridades.

3.     Primarias: ‘El vals de medianoche’… porque las designaciones de candidatos se hacen en círculos cerrados.

4.     Economía y Biblia… para que encontremos alternativas económicas al actual desastre nacional.

¡Buena lectura!

 

1.      ENJAULADOS O DIGNOS Y VALIENTES, Pedro Pierre

Todos hemos sido afectados por el levantamiento de 18 días. Frente a la radicalidad de las posturas, es necesario hacernos varias preguntas, afín de ubicarnos con mayor verdad. Nuestra visión de los resultados depende de varios factores: ¿Hemos participado activamente en la movilización y hemos colaborado significativamente en la alimentación de los manifestantes? En nuestras discusiones, ¿ponemos primero la economía o la justicia social? ¿Dónde nos ubicamos: del lado de los manifestantes o del lado del gobierno y sus aliados, como son las fuerzas públicas, las cámaras, los medios de comunicación comerciales? Si somos cristianos, ¿nos hemos limitado a rezar o hemos seguido la opción de Jesús por los pobres y las víctimas de la injusticia?

Dejando de lado el contenido importante y novedoso del “Acuerdo por la Paz”, vamos a mirar los principales actores de la manifestación para serenarnos. Así podremos sacar unas conclusiones más objetivas que respondan a los profundos desafíos de la marginación ancestral de los Indígenas y la actual situación nacional catastrófica.

               El presidente Lasso sale muy mal parado después de este levantamiento por su negativa a dialogar, por los calificativos denigrantes a los Indígenas relacionándolos con el narcotráfico y el financiamiento de parte de Rafael Correa, por una respuesta unilateral y mínima a las demandas planteadas, por la incitación a la violencia de las fuerzas policiales y militares al permitir el uso progresivo de la fuerza letal contra manifestantes mayoritariamente pacíficos, por su ausencia en la mesa de diálogo… Se vio un presidente que se contradice e incumple sus ofertas de campaña, incapaz de hacer frente a demandas más que justificadas no sólo para los Indígenas sino también para la inmensa mayoría de los ecuatorianos.

               Los Indígenas salen ‘gloriosos’ después de 18 días de manifestaciones constantes, de claridad en sus planteamientos y argumentos, de sabiduría tranquila y firme para obligar el gobierno a atenderlos y aceptar globalmente sus demandas. Su presidente Leonidas Iza supo presentar y representar lo mejor de la valentía y de la cosmovisión económica, política y plurinacional del Bien Vivir como alternativa plurinacional al neoliberalismo destructor de los Pueblos y de la naturaleza.

               Las fuerzas policiales y militares han demostrado lo peor que pueden ser, o sea, dignas representantes de las pasadas dictaduras latinoamericanas. Las fuerzas armadas han perdido el aura que tenían de ser los defensores de la patria y de la democracia, cumpliendo ciega y brutalmente las órdenes fascistas que recibían. Están con poco personal, poca armas y poco dinero para enfrentar la delincuencia y el narcotráfico, mientras se muestran super armadas y dedicadas casi 3 semanas enteras día y noche a reprimir la clase popular de donde provienen en su mayoría. Ya cayó en el olvido que “la policía es pueblo y el ejército defensor de la soberanía nacional”, insensibles a los llamados de organismos nacionales e internacionales de defensa de los derechos humanos.

Las Iglesias cristianas han buscado demostrar cierta compasión por los Indígenas. En un comunicado, felizmente se unieron representantes de la Iglesia católica, de la Confraternidad evangélica e Iglesia Luterana. Tienen cada una personas muy valiosas que viven la solidaridad y la interculturalidad con los Indígenas y sus causas, pero sus instituciones favorecen el desorden constituido. Las opciones del papa Francisco no han calado en instituciones poco preocupadas de no caer en “la tentación de convertirse en una Iglesia de museo, hermosa pero muda, con mucho pasado y poco futuro”.

Los grandes medios de comunicación, televisivos en particular, han confirmado ser un apoyo incondicional a la ideología neoliberal del gobierno, mostrando siempre el lado negativo de las manifestaciones y de los Indígenas, ocultando los muertos, desinformando, incitando al racismo, recalcando las pérdidas económicas a costa de una justicia social ausente por todas partes, mintiendo sobre Rafael Correa y satanizando a la Revolución ciudadana. ¡Una labor exitosa de desinformación, desubicación y destrucción de las culturas nacionales, vergüenza internacional!

Otros actores fueron los medios virtuales de comunicación alternativas que informaban en directo, a lado de los líderes sociales. También se hicieron presentes movimientos juveniles, feministas, ambientales, de derechos humanos… Los ciudadanos de la Costa y de la clase media fueron los grandes ausentes, atrapados en su individualismo y racismo, con sus “sueños de perros” al creer que un día próximo pasarán a ser de la clase alta, despreciándose por olvidar de donde provienen.

Limitémonos a tres conclusiones. Primera: Este conflicto nacional nos deja grandes rupturas y polarizaciones por las posiciones enfermizas de racismo y anticorreísmo. Segunda: En tal situación, sólo la organización y la movilización fuerte y decidida podrá arrancarnos al desorden constituido, al irrespeto a los derechos humanos y a una visión regionalista del Ecuador. Tercera: A futuro, la sustitución del neoliberalismo y la derrota del fascismo vigentes exigen el despertar nacional y la unión amplia, alrededor de la CONAIE, de movimientos barriales, feministas, juveniles y ambientales.

Frente a esta realidad, no queda más alternativa que dejar de ser enjaulados para empezar a ser libres, fraternos y valientes. Todas y todos estamos llamados a integrar organizaciones renovadas que enfrenten los poderes que nos empobrecen para derrotarlos y así evitar, en futuras confrontaciones, muertos, violencias y semanas de luchas. Esto será signo de nuestra valentía o cobardía, más allá de nuestras opciones políticas y religiosas. A esta hora del camino, es bueno recordar las palabras del obispo brasileño, Pedro Casaldáliga: “Mis causas son más importantes que mi vida”, o lo que dice el papa Francisco: “De las crisis se sale arriesgando y tomando al otro de la mano”.

 2.      ASSANGE: EL NEOLIBERALISMO NO PERDONA; MATA. Pedro Pierre

El ‘Via crucis” de Julian Assange va a tener 10 años este próximo año… por el mero hecho de informar la verdad espantosa de las guerras norteamericanas después de filtrar documentos del gobierno de Estados Unidos. Esto ocurre en Europa, cuna de los Derechos Humanos del Occidente, heredados del lema de la revolución francesa: “Libertad, igualdad y fraternidad”. ¡Cuán lejos estamos de este ideal europeo que dio origen a los tiempos modernos, rompiendo con la esclavitud de la Edad Media en ese continente!

El gobierno de Estados Unidos ha logrado que la justicia británica declarara justificada su solicitud para juzgar a Assange en su territorio por la denuncia de espionaje… Julian Assange, australiano de 50 años, padre de varios hijos, no hizo más que su trabajo de periodista internacional: fundador, editor y portavoz del sitio web WikiLeaks. En Estados Unidos podría recibir una condena correspondiente a 150 años de prisión o a la pena de muerte. Todo eso es un tremendo golpe a la libertad de prensa y de expresión al nivel mundial. Por este motivo el presidente de México, Andrés López Obrador, declaró que era tiempo de “desmontar la estatua de la libertad en Estados Unidos” y ofreció asilo a Assange en su país. En cuanto a la Federación Internacional de Periodistas, su presidenta Dominique Pradalié, demandó que el fundador de WikiLeaks “sea liberado, rehabilitado y entregado a su familia… Cuando el hecho de denunciar crímenes es considerado criminal, esto significa que estamos gobernados por criminales”.

La persecución internacional en contra de Assange comenzó buscando pretextos para apresarlo y llevarlo a Estados Unidos. En Suecia se lo acusó de violación; pero este cargo fue desechado varios años después mientras estaba aislado en la embajada de Ecuador en Inglaterra. En solidaridad con Assange, el ex presidente Rafael Correa lo había aceptado como refugiado político en 2013. Su situación se complicó unos años después cuando el ex presidente Lenin Moreno decidió entregarlo sin más a la justicia inglesa que desconoció la decisión sueca, prefiriendo satisfacer la demanda norteamericana. Por la decisión del ex presidente Moreno, los ecuatorianos nos llenamos la vergüenza por ser tildados de traidores al derecho internacional de asilo político. Como país nos hemos arrastrado a los pies del gobierno norteamericano al no presionar al ex presidente ecuatoriano para revocar tal decisión. "Es un precedente nefasto para el periodismo de investigación y la libertad de expresión." ¡Bien pocos fuimos para protestar contra esta traición y vergüenza!

Otro periodista perseguido por EE.UU. y asilado en Rusia, Edward Snowden, exagente de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. y de la CIA, quien reveló en 2013 la existencia de programas de espionaje electrónico masivo en el país norteamericano, twitteó que la extradición de Assange "es un símbolo atroz de hasta qué punto ha decaído el compromiso de los gobiernos británico y estadounidense con los derechos humanos".

Tiene razón el presidente Vladimir Putin cuando advierte que “la Unión Europea perdió su soberanía política y sus élites bailan al son de otros, perjudicando a sus propios pueblos y empresas". Julian Assange y toda la prensa mundial son las grandes víctimas de esta sumisión vergonzosa. Desde años ya, el neoliberalismo ha invadido los gobiernos de Europa. La OTAN (Organización militar del Tratado de los países del Atlántico Norte) es el nuevo “caballo de Troya” que ha logrado la obediencia ciega a los proyectos hegemónicos de Estados Unidos. Esta hegemonía neoliberal de Estados Unidos sobre Europa comenzó en los años ’80 del siglo pasado con la primera ministra de Inglaterra Margaret Thatcher. Con la implosión la URSS (Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas) y la consecuente caída del muro de Berlín en 1989, la OTAN hubiera tenido que regresar a los Estados Unidos ya que el Pacto Militar ruso de Varsovia había dejado de existir. A partir de esta invasión silencioso, la OTAN fue el medio para dominar Europa militar, política, ideológica y económicamente. Lo vemos actualmente por el número de tropas norteamericanas que va a pasar de 80 a 300,000. Los gobiernos socialistas fueron sustituidos por gobiernos neoliberales. Los medios de comunicación europeos dependen de unos monopolios del gran capital internacional. Se logró lo impensable en una Europa que se prevalece de ser el faro de una cultura mundial: ¡la prohibición de recibir informaciones desde Rusia y la criminalización de su cultura milenaria! por la guerra en Ucrania provocada, según el papa Francisco, por “los ladridos de la OTAN a las puertas de Rusia”. Ahora Estados Unidos se ofrece para ayudar a Europa para superar la crisis energética causada por la negativa europea de comprar el gas y el petróleo rusos. ¡Ya el gobierno español está firmando contratos con empresas norteamericana, a un precio 3 veces mayor que el de las empresas rusas! Y en estos días el dólar es más fuerte que el euro… Se manifiesta una cierta división entre los países europeos y algo de descontento en sus ciudadanos… pero “el neoliberalismo norteamericano va porque va”.

Julian Assange es la mayor víctima de esta aberrante situación… Pero todos tendremos mayores limitaciones para expresarnos libremente y zafarnos a corto plazo del neoliberalismo y de los gobiernos latinoamericanos que lo promueven. Debemos renovar nuestra certeza en la fuerza de los pobres conscientes, organizados y valientes para seguir luchando con la inmensa estatua del imperialismo norteamericano que, según el profeta bíblico Daniel, “tiene los pies de barro”. Su neoliberalismo “quiere salvar al mundo empujándonos al barranco”. A cada uno, los grandes luchadores nos dicen: “Si luchas puedes perder, pero si no luchas estás perdido” … El presidente de la CONAIE (Confederación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador), Leonidas Iza, acaba de confirmárnoslo: “La lucha es la madre de todos los derechos” … Así no se dará la debacle de la solidaridad ni con Julian Assange ni entre nosotras y nosotros, las y los latinoamericanos.

 3.      PRIMARIAS: EL VALS DE MEDIANOCHE, Pedro Pierre

Ya aparecen las listas de los candidatos para las próximas elecciones seccionales de alcaldes y prefectos. Mientras tanto, el Consejo Nacional Electoral recuerda que previamente a la proclamación de los candidatos son obligatorias, en los diferentes partidos políticos, unas elecciones internas para designarlos: Esas elecciones se llaman “Primarias”. En sí, es un buen ejercicio democrático, porque fomenta la participación de los afiliados a los partidos políticos. Pero parece que se sigue la costumbre, por una parte, de conformar un grupo selecto y exclusivo para lanzar sus candidatos y por otra de reunirse en la sombra para elegir a nadie más que los amigos íntimos que tienen dinero y buscan beneficios personales. En las elecciones de 2016, fue el caso del candidato Lenin Moreno quien, a los pocos días de ser elegido presidente, traicionó al partido que lo había ayudado a ganar las elecciones y se entregó a la derecha tradicional y eligió al FMI (Fondo Monetario Internacional) para saquear al país, contra la voluntad de la gran mayoría de los electores. ¿No será lo que está pasando nuevamente en los partidos que se hacen llamar ‘progresistas’?

Los analistas políticos hacen notar que Ecuador no tiene arraigada una fuerte cultura democrática. Las campañas electorales son un derroche de promesas, dinero y regalos que poco tienen que ver con la presentación de un programa de gobierno coherente y detallado. ¿Tenía y tiene el presidente Lasso un programa de gobierno? Parece que mira el Ecuador como un gran banco del que se saca grandes beneficios para él, su familia y sus socios. No hay cultura política en nuestro país porque los partidos no se dedican a formar una conciencia política que facilite el despertar de una visión crítica de la realidad nacional. Al no conocer las causas de los males que nos están asechando, se echa la culpa a mucha gente y menos a un sistema que nos está oprimiendo y engañando. En ese sentido es ejemplar lo que estuvo pasando en Colombia con la elección de Gustavo Petro y Francia Márquez: Sus candidaturas nacieron de las masivas manifestaciones nacionales a lo largo de muchos meses y responden a líneas políticas de sus partidos y organizaciones populares. En Ecuador parece que nos limitamos a tener partidos que se dedican a ser una gran máquina electoral que busca tener votos y no gente consciente, organizada y participativa en las orientaciones decisivas de la conducción de un país. Criticamos a diestra y siniestra, protestamos, -pero no tanto-, y lanzamos calificativos hirientes que rebotan contra la pared de la ineficacia porque no son el resultado de nuestro análisis sistemático de la realidad con sus causas estructurales ni de nuestra participación en partidos que han hecho de la democracia real su bandera de lucha. Preferimos un vida y una sociedad de segunda o tercera categoría.

Con las últimas manifestaciones nacionales el Movimiento Indígena ha demostrado una singular madurez política al ser una organización democrática que consulta sus bases y decide en función de sus orientaciones. Es la primera vez que se unen las 3 grandes organizaciones indígenas y cuyo consenso y unión han obligado al gobierno a sentarse a la mesa de diálogo y aceptar la puesta en marcha de resolver los 10 reclamos que motivaron un levantamiento de 18 días. Pero parece que el racismo y la fascinación por el capitalismo pueden más que el reconocimiento de la validez del “Bien Vivir” indígena. Por esta falta nuestra de cultura política, dejamos que el país se vaya al abismo en el que nos encontramos.

Cuidémonos de los grandes medios de comunicación cuyo primer objetivo es desinformarnos y manipularnos para que sigamos como borregos ciegos y sumisos al servicio del gran capital que los financia.  Aprovechemos los medios virtuales para beneficiarnos de sus valiosas informaciones y capacitaciones al utilizarlos inteligente y colectivamente. Más que nunca es necesaria una pequeña comunidad de amigos para orientarnos, iluminarnos y confirmarnos no solamente para discernir lo que es lo mejor sino proyectarnos a hacerlo realidad organizadamente. Son las estructuras sociales, políticas y económicas que nos dirigen, las que hay que cambiar. Mientras no buscamos sustituirlas por nuevas más conformes a nuestras necesidades, nos seguirán engañando y explotando.

Las organizaciones sociales, los movimientos de mujeres, las federaciones de estudiantes, los comités barriales, los líderes populares, las agrupaciones barriales, la unión de los maestros, el conjunto de la academia, los grupos culturales, las entidades de género y cuantos más… tienen que tomar cartas en el asunto de las primarias para que no queden marginados y luego utilizados para dar su votos a candidatos que, una vez elegidos, se olvidarán de sus promesas encantadores, sus discursos ensordecedores y su vals de medianoche.

Los cristianos tenemos que llevar a la calle nuestra fe y nuestro compromiso para que la opción por los pobres que hizo Jesús y que hacemos nuestra por nuestro bautismo, no quede en el limbo de las buenas intenciones y de las oraciones huecas. En estos tiempos en que el papa Francisco ha emprendido una transformación estructural de la Iglesia católica mediante la sinodalidad, pongamos en práctica su equivalente en la sociedad ecuatoriana, eso es una democracia participativa que nos lleve a más fraternidad y equidad. El mismo papa lo desea ardientemente para todas y todos los bautizados: “Una Iglesia sinodal es como un emblema levantado entre las naciones. El redescubrimiento de la dignidad inviolable de los pueblos y de la función de servicio de la autoridad podrán ayudar a la sociedad civil a edificarse en la justicia y la fraternidad, generando un mundo más bello y más digno del hombre para las generaciones que vendrán después de nosotros.”

 4.      ECONOMÍA Y BIBLIA, Pedro Pierre

En estos tiempos de crisis social profunda y de búsqueda de un nuevo modelo de sociedad, vamos a profundizar sobre lo que la Biblia puede aportarnos hoy. Estamos acostumbrados a pensar que la Biblia nos da casi exclusivamente respuestas religiosas a nuestros problemas. No nos detenernos mucho en descubrir cómo estaba organizado el pueblo que nos regaló333 el libro más leído del planeta. La Biblia no nos da la respuesta inmediata a nuestros problemas, pero puede darnos caminos y criterios que nos confirman que otra y mejor manera de vivir en sociedad es posible. Vamos a tratar de descubrir lo que nos enseña el pueblo de la Biblia sobre la economía.

Por economía, entendemos que esta no se limita a cuestiones financieras, sino cómo se organiza la sobrevivencia de las personas y la repartición de los bienes y riquezas de la tierra para una vida decente. ¿Cómo enfrentaron este desafío el Pueblo de Jesús, el mismos Jesús y los primeros cristianos? La historia que nos cuenta la Biblia no es sólo espiritual sino también económica.

Los primeros padres del Pueblo de la Biblia fueron una pareja, Abraham y Sara, que decidieron dejar su tierra. Estaban desconforme con la organización social de los reyes que los mantenían en la explotación, la cual estaba justificada por la religión. Optaron por buscar mejor suerte en otro lugar. Sintieron que está decisión provenía de un llamado divino. Eran un pequeño grupo de familias que buscaban vivir en mayor fraternidad y mayor equidad. Deseaban una repartición de los bienes materiales y de subsistencia, que correspondiera a la satisfacción de las necesidades básicas de cada familia. En esta peregrinación o migración hicieron la experiencia de un Dios cercano y amistoso. Y así llegaron a las tierras de la actual Palestina donde se establecieron ellos y luego sus descendientes.

Después de varias generaciones, una hambruna obligó estos descendientes de Abraham y Sara a buscar refugio en Egipto, pero en una situación de esclavitud que se alargó durante varios siglos. Conservaron el recuerdo de Abraham y Sara como también del Dios que estos habían descubierto.

Este recuerdo y esta fe les ayudaron a salir de Egipto gracias al liderazgo de otra pareja, Moisés y su hermana Miriam. Como sus primeros antepasados decidieron buscar mejor suerte volviendo a las tierras de Canaán-Palestina. Retomaron el proyecto de Abraham y Sara: libertad colectiva, fraternidad equitativa y fe en un Dios amistoso. Tal como pasó con Abraham y Sara descubrieron que Dios los acompañaba en su proceso de liberación y en su decisión de vivir libre, fraterna y equitativamente.

En el desierto del Sinaí, el mayor desafío era la sobrevivencia: ¿cómo no morir en el intento? Una experiencia significativa les hizo descubrir la necesidad de organizar el compartir equitativo entre familias. En el camino del desierto encontraron una planta que producía unos granitos muy particulares. Eran comestibles, pero no se conservaban más que un día. Fue la experiencia del maná que nos cuenta el segundo libro de la Biblia: el Éxodo. “Cada uno recogía lo necesario para la gente de su tienda de campaña… Cuando lo midieron con el decalitro, ni los que recogieron mucho tenían más, ni lo que recogieron poco tenían menos: cada uno tenía su ración”.

En esta travesía del desierto que duró 40 años, o sea, el tiempo de toda una generación, el pueblo de Moisés hizo una experiencia a la vez ‘económica’ y religiosa. Su organización ‘económica’ del compartir equitativo los llevó a reconocer que el Dios de sus antepasados los seguía acompañando como amigo, consejero y liberador con ellos, los esclavos de Egipto y los pobres del desierto.

Una vez en Canaán, se complementó esta costumbre del compartir equitativa por unas leyes que limitaban la acumulación de tierra y de dinero: “No ha de haber pobres entre ustedes”. Cada 7 años se perdonaban las deudas a quienes no las podían realmente pagar: era la ley ‘sabática’. Cada 50 años las propiedades embargadas o vendidas eran devueltas a su primer propietario: era la ley ‘jubilar’ en “el año de la gracia del Señor”. Hay que saber que, al llegar en Canaán, la repartición de tierra a cada familia: la ley decía que la tierra no se compra ni se vende.

Siglos después, Jesús de Nazaret que venía para “anunciar Buenas Nuevas a los pobres” retomó el proyecto de Moisés y Sara y “proclamar el año de la gracia del Señor”. Además, Jesús y el grupo de los 12 apóstoles, hacían “bolsa común”. Al enseñarles la oración del Padrenuestro, Jesús les invitó a pedir: “Danos hoy el pan de cada día”. Y la eucaristía iba a ser “el nuevo maná que había bajado del cielo”: el alimento del compartir. En su parábola de los obreros contratados para trabajar en una viña, al final del día todos recibían el mismo salario, sin haber trabajado igual tiempo, porque el salario debe cubrir el pan del día para toda la familia. En cuanto a los primeros cristianos, sabemos que “todo lo ponían en común: entre ellos no había ningún necesitado”.

Parece que los bautizados en la fe de Jesús nos hemos olvidado bastante de sus palabras y de sus prácticas, como también de las de sus primeros seguidores… como que si no fuéramos los descendientes de Abraham y Sara y de Moisés y Miriam. ¿Por qué no nos inspiramos a las lecciones económicas que nos da el Pueblo de la Biblia, en vez de volver a esconder a Dios, a Jesús y a los primeros cristianos en las sacristías y “en los cielos”? Tenemos allí unas alternativas económicas a la desastrosa situación nacional. afín honrar el nombre de cristianos que llevamos y ser dignos y valientes descendientes de Abraham, Sara, Moisés, Miriam y cuantos más.

viernes, 8 de julio de 2022

He aquí mis artículos de junio

 

CONTENIDO DE MIS ARTÍCULOS DE JUNIO

 

-        Dos lobos dentro de nosotros… ¿cuál va a ganar la batalla?

-        Curso virtual gratuito para 100,000 personas… es la novedad del Vaticano al servicio de la Sinodalidad.

-        ¿Solidarios o cómplices? sin más alternativas… porque “aquel que es neutral frente a la injusticia es cómplice de ella”.

-        ‘El Pueblo es la democracia’… porque es el primer mandante de un país.

-        El mayor problema no es Lasso… sino el neoliberalismo que nos rige por la ideología del actual gobierno.

 1.      LOS DOS LOBOS DENTRO DE NOSOTROS, Pedro Pierre

Es la ‘parábola’ de un jefe indio Cherokee de América del Norte. Contaba a su nieta que peleaban en su interior dos lobos. Uno era animado por las fuerzas del mal y el otro por las fuerzas del bien. Le decía que también en ella peleaban estos dos lobos. A la pregunta de su nieta sobre cuál de los dos iba a ganar, el jefe le contestó: “¡Aquel que alimentas!”

¿Hemos tomado conciencia de la lucha de estos dos lobos adentro de cada uno de nosotros? Esta parábola es universal y la moraleja es también para todos y cada uno de nosotros. ¿A cuál de estos lobos estamos alimentando en este momento? A lo largo del tiempo que pasa, ¿a cuál de estos lobos alimentamos más? Son buenas preguntas para un examen de conciencia… Pero a lo mejor no somos muy adictos a los ‘exámenes de conciencia’. La lucha de los lobos es bien real tanto en nosotros como en nuestro alrededor y en nuestra sociedad. Parece que, en este momento, en Ecuador, está ganando la partida el lobo animado por las fuerzas del mal. Y si gana es porque lo estamos alimentando nosotros mismos, consciente o inconscientemente, porque el Ecuador somos todas las y los ecuatorianos.

Alimentamos conscientemente al lobo animado por las fuerzas del mal cuando caemos en la corrupción, la mentira, la explotación, la deshonestidad, la indiferencia, la pasividad, el quemimportismo, el borreguismo, el chismo, el odio, la avaricia, el racismo, el desprecio a los demás… y un largo etcétera, porque nadie ni nada es neutral. O alimentamos al uno o alimentamos al otro. Nuestras maneras cotidianas de vivir, de pensar, de actuar, de creer… son los alimentos y las fuerzas que fomentan o el bien o el mal.

Alimentamos inconscientemente al lobo animado por las fuerzas del mal cuando vivimos sin pensar, cuando hacemos lo que hace “Edmundo y todo el mundo”, cuando nos dejamos llevar por el montón, cuando pensamos y hablamos tal como nos dice la televisión o el último chat que se nos ha enviado, cuando no ponemos ningún filtro a lo que se nos cuenta… Nos hacemos cómplice de la situación de caos y de desgracia en que está sumado el país, porque no nos importa, porque creemos que no nos involucra a nosotros. Somos cómplices cuando creemos que son los demás, los gobernantes, las instituciones, Dios… que deben cambiar la situación cada vez más calamitosa de nuestro país, o cuando queremos ni pensar, cuando decimos que “yo me las arreglo a mi manera” … porque en definitiva nos dejamos dominar por las fuerzas del mal o nos hacemos cómplices y encubridores de ellas. No queremos reconocerlo. Inconscientemente, pero de hecho, alimentamos el lobo animado por las fuerzas del mal.

Las fuerzas del mal habitan en cada una y cada uno de nosotros. Habitan también en las estructuras e instituciones que organizan la vida de nuestro país, porque el país somos todas y todos nosotros. Hemos dejado que las instituciones sean corruptas, que los bancos nos roben descaradamente porque las ganancias de los bancos son beneficios hechos con nuestro dinero… Permitimos que la justicia sea injusta e ilegítima o la compramos para que nos sea favorable cuando no andamos con la verdad. Hemos elegido a un gobierno que actúa como está actuando, atropellando derechos, personas y pueblos porque nos hemos desinteresado de saber cuál era su ideología y su programa de gobierno, por eso ahora lloramos o lamentamos, y “pagamos justos por pecadores”.

Toda esta maldad ha sido calificada por nuestros obispos como “el pecado social” o “grupos e instituciones pecaminosos”. Eso fue en 1968 en su reunión episcopal latinoamericana de Medellín, Colombia, y lo siguieron repitiendo en sus reuniones sucesivas de Puebla, México, en 1978, de Santo Domingo, República Dominicana, en 1992, de Aparecida, Brasil, en 2007… y ni hablar de las repetidas e inéditas condenaciones del papa Francisco… Mientras tanto estamos muy ocupados en “cosas mucho más importantes”, sin darnos cuenta que alimentamos los lobos animados por las fuerzas del mal que anidan en nosotros, en nuestra casa, en nuestra profesión, en nuestros negocios y empresas, en nuestros municipios, prefecturas y gobernaciones.

¿Cuándo tendremos el valor de reconocer a cuáles de estos lobos estamos alimentando cotidianamente? Si no lo hacemos poco derecho tenemos de criticar y condenar la violencia, los asesinatos, la miseria, el desempleo, las desigualdades sociales, la explotación de los ricos, el silencio de los curas y obispos… Antes de hablar tenemos que “limpiarnos la boca”.

¿Qué hacemos para alimentar el lobo animado por las fuerzas del bien? ¿O preferimos vivir a la deriva o simplemente “a la buena de Dios”, llevando así el país en la misma deriva nuestra? Ser humano es vivir consciente, decidida y coherentemente. Ser humano es vivir organizadamente desde la familia, los vecinos, entre empleados y desempleados, entre profesionales, entre empobrecidos… porque hemos alimentado demasiado al lobo animado por las fuerzas del mal, que se ha vuelto una bestia cada vez más incontrolable… Ser humano es descubrir la fuerza espiritual que nos habita, reconocer los talentos que tenemos todos, fomentar la fuerza divina que anida en nosotros, en todos y en todo, incluido el cosmos, porque la vida es fuerza para el bien y el amor, pero la despreciamos, la ahogamos, la destruimos…

La vida nos ama, el amor nos habita, las fuerzas del bien son invencibles… a condición de colaborar individual y colectivamente con ellas. El presente y el futuro dependen de cada una y cada uno de nosotros: ¡Vivamos como humanos! y no como bestias.

 2.      CURSO VIRTUAL GRATUITO PARA 100,000 PERSONAS, Pedro Pierre

Con una chispa de innovación, el Vaticano está pensado en grande para hacer avanzar la sinodalidad al nivel mundial. Está abriendo las inscripciones, al nivel de todas las Iglesias católicas del planeta. para un curso virtual sobre la sinodalidad. Espera tener de entrada al menos unas 100,000 personas decididas a acoger esta novedad eclesial. De hecho, el papa Francisco encuentra bastantes resistencias tanto para su Reforme de la Curia vaticana como para el proceso hacia una Iglesia sinodal. Monseñor Oscar Rodríguez, de Honduras, del grupo de cardenales llamados por el papa para diseñar con él dicha Reforma, acaba de denunciar la “huelga de brazos caídos” de los cardenales de la misma Curia vaticana. Además, si miramos a nuestro alrededor, podemos darnos cuenta de la poca acogida para no decir el rechazo tanto a la Reforma de la Curia vaticana por sus consecuencias para toda la Iglesia, como a la puesta en marcha de la sinodalidad. La gran mayoría de los obispos y un sinnúmero de sacerdotes demuestran su falta de interés y acogida con relación a las proposiciones del papa Francisco. También hay muchos católicos que prefieren una Iglesia que no cambia porque se han acomodado a una religiosidad superficial que satisface su tranquilidad. Todo esto nos hace ver la realidad catastrófica de la crisis que atraviesa la Iglesia católica.

Hace 60 años, el Concilio Vaticano 2° había buscado actualizar el catolicismo abriéndose a las culturas y demás religiones, discerniendo “los signos de los tiempos” para reconocer los actuales llamados de Dios, solidarizándose con los millones de oprimidos de nuestro mundo, siendo “una servidora, pobre y misionera” a la manera de su fundador Jesús de Nazaret. El Concilio insistía en reconocer y promover la participación y el protagonismo de los seglares, valorizando su triple misión bautismal: ser “profetas, sacerdotes y reyes-pastores”. Pero los papas Juan Pablo 2° y Benedicto 16 prefirieron marginar las orientaciones del Concilio y promover una línea eclesial tradicionalista mediante la promoción de Movimientos espiritualistas, la formación en los Seminarios de sacerdotes conservadores y la nominación de obispos sumisos a las directivas papales. En cuanto a los obispos y los sacerdotes fieles al espíritu renovador del Concilio, estos fueron marginados; los teólogos que abogaban por una teología de la liberación inspirada en el Evangelio fueron sistemáticamente condenados u hostigados; las Comunidades Eclesiales de Base que seguían la fe y la práctica de las primeras Comunidades cristianas fueron perseguidas y sus miles de mártires desconocidos… Consecuentemente, las parroquias se fueron vaciando de sus cristianos y es creciente la secularización de los jóvenes.

Hace 9 años, el papa Francisco fue elegido, según lo repite el mismo, con la misión de lograr una profunda reforma eclesial, mediante un volver a la persona de Jesús y a la dimensión misionera de la Iglesia. A eso se ha empeñado de manera sencilla y valiente. Para lograr ese doble objetivo, hace 2 meses, ha publicado una Reforma de la Curia vaticana después de 8 años de preparación y hace un año puso en marcha un proceso sinodal a nivel de toda la Iglesia.

La sinodalidad no es más que una nueva manera de ser Iglesia en la línea del Concilio, es decir, una Iglesia más conforme al mensaje y la práctica de Jesús de Nazaret, como también al testimonio ejemplar de los primeros cristianos. Se trata en particular de erradicar el clericalismo y el patriarcalismo que se empoderaron del ministerio sacerdotal ordenado y devolver a los bautizados sus derechos y su misión bautismal. Los bautizados están invitados a ser los portavoces de la Buena Noticia de Jesús a los pobres y a los hombres y mujeres de buena voluntad, ser los constructores del Reino de Dios mediante la fraternidad universal, ser los artesanos de una Iglesia signo de esperanza para un mundo trastornado por un sistema de gobierno y de economía que destruyen a los pobres y la naturaleza.

Por lograr eso, el papa Francisco acaba de lanzar la invitación a un curso virtual gratuito cuya temática es “Construyendo la Sinodalidad”. Se apoyará en las Conferencias episcopales continentales y nacionales. Espera en una primera etapa lograr más de 100,000 inscritos decididos a llevar adelante una Iglesia en manos de los bautizados, signo de liberación de los pobres, testimonio colectivo del Reino de Dios y esperanza concreta para una juventud que busca en vano encontrar caminos a la altura de sus necesidades e ilusiones. El llamado está hecho. Encontrará acogida porque el Espíritu de la Vida y del Amor anida y actúa en todos los corazones humanos que se empeñan en construir una Civilización del compartir.

 3.      ¿SOLIDARIOS O CÓMPLICES? SIN MÁS ALTERNATIVA, Pedro Pierre

¿Ha habido cristianos en el paro de la CONAIE (Confederación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador)? Seguramente que sí. Pero su presencia como tal no es significativa por no ser tan visible. Parece que la ausencia y el silencio sean mayoritarios en una Iglesia que se proclama preocupada por la pobreza actual y atenta a los sufrimientos de los pobres. Las voces y las acciones proféticas se han quedado en el pasado… ¿O no lo amerita la situación catastrófica del país?... con una pobreza creciente, el desempleo que castiga siete familias sobre diez, el sicariato que ciega vida a diario, la falta grave de atención a la salud y la educación, la corrupción cuyas denuncian se archivan vergonzosamente, la migración llamativa que nos hace pensar que estamos en un feriado bancario permanente…

En este paro se ha habla mucho de violencia y delincuencia. Hay que preguntarnos si la mayor y primera violencia no está en la situación catastrófica de nuestro país, violencia que provoca a las demás reacciones de legítima defensa individual y colectiva. Hay que condenar los actos de violencia que destruyen inútilmente bienes y hieren a las personas. Pero hay que proclamar bien alto el derecho a la protesta pacífica, a la libertad de expresión, a los levantamientos colectivos y hasta la insurrección nacional. No es más que legítima defensa de los atropellos y la malevolencia de un sistema económico que nos atropella, humilla y empobrece. Hay que denunciar estas injusticias estructurales organizadas para explotarnos y destruir irremediablemente la naturaleza. El gobierno es responsable del desempleo y de la situación de empobrecimiento de la mayoría de los ecuatorianos, como también del enriquecimiento desmesurado de un puño de privilegiados a costa de los demás. El gobierno es elegido para velar por el bienestar de todos y no para encubrir la brecha de las escandalosas desigualdades que agobian a la tercera cuarta parte de los ecuatorianos.

De esta situación nacional, todos somos responsables o cómplices: responsables cuando la provocamos y cómplices cuando no la combatimos. La compasión, la justicia y la fraternidad no son valores para unos elegidos, sino que son las características naturales de todo ser humano digno de ese nombre. Por eso la indiferencia, la pasividad y el silencio los mayores males y los grandes pecados de nuestro tiempo. Los medios de comunicación, en su mayoría neoliberales y comerciales, son los grandes promotores de las desgracias que nos aquejan. Nos mienten sobre la realidad de nuestro país, esconden la maldad de los que los financian, tergiversan la verdad de los que denuncian las injusticias y los atropellos, nos inducen a comprar muchos bienes que no necesitamos y muchos productos que nos hacen daños… Lastimosamente la telefonía celular va por estos mismos caminos. No promovemos lo suficiente los medios alternativos de comunicación y capacitación.

Los cristianos tenemos mucho que reflexionar, denunciar y transformar con relación a la realidad de nuestro país. Está bien rezar, pero es una mentira la oración que no se transforma en compasión, compartir y solidaridad. Honradamente no podemos pedir a Dios lo que nos toca resolver nosotros mismos. Eso es “tomar en vano el nombre de Dios”: Tapamos la maldad y nuestra cobardía invocando a Dios que nos llama para erradicar la maldad de este mundo a la manera de su enviado, Jesús de Nazaret… Por eso que las nuevas generaciones huyen de las religiones porque rechazan lo de “¡las iglesias llenas y con cero compromisos!” Quieren y se comprometen por una mayor vigencia de les Derechos Humanos, una mayor convivencia armoniosa y equitativa, un mayor combate a la corrupción de las instituciones estatales y de sus responsables, una mayor defensa y promoción del Medio ambiente…

Volvamos los cristianos a la palabra y el testimonio de Jesús de Nazaret, a la práctica de las primeras Comunidades cristianas, a los miles de mártires latinoamericanos asesinados por abrazar la causa de los pobres porque es la causa de Jesús. El papa Francisco nos está enrumbando en un camino de Sinodalidad, que es, según el significado de la misma palabra, “caminar juntos” para escucharnos, desvelar la maldad y abrir nuevos caminos tanto en las Iglesias como en la sociedad. La pobreza digna y la opción por los pobres fueron las grandes características de Jesús de Nazaret. Los católicos, en nuestro bautismo, nos hemos comprometido con este Jesús para ser como él “profetas” que denunciamos la maldad en palabras y hechos, “sacerdotes” es decir artesanos de nuestras propias relaciones con un Dios cercano y cordial, y “reyes-pastores” que nos unimos y nos organizamos para servir mejor el Bien común para todas y todos con miras al Reino de Dios aquí y ahora.

Unamos la compasión a la acción, la oración al compromiso, la fe con la realidad, la religiosidad con la política… Esos son los llamados que nuestros obispos nos hacen desde más de 50 años en sus documentos latinoamericanos. Es también la súplica del papa Francisco que acaba de invitarnos a “hacer menos retórica sobre los pobres”, dejar de “tener un comportamiento asistencialista con ellos” y “poner manos a la obra para ayudarlos eficazmente” a salir de la miseria. Eso es “el amor político” que selló para nosotros en su Carta encíclica “Todos somos hermanos y hermanas” y lograrlo mediante nuestra solidaridad individual y colectiva. Es cuestión de coherencia entre lo que decimos, creemos y practicamos tanto los creyentes como los seres ‘plenamente humanos’.

Pues, frente a la actual situación de pobreza, o somos solidarios, o somos cómplices: ¡No hay más alternativa!

 4.      “¡EL PUEBLO ES LA DEMOCRACIA!”, Pedro Pierre

No nos dejemos engañar por afirmaciones tales que “¡La democracia está en peligro!” o “¡Los Indios están subvirtiendo el orden!” … porque quiénes están destruyendo la democracia son un gobierno que tiene 83% por ciento de desaprobación, unas instituciones y empresas corruptas que desoyen las necesidades de la inmensa mayoría de los ecuatorianos y una fuerza policial y militar que atropella los derechos humanos y constitucionales de los manifestantes. Por eso la Constitución reconoce el derecho a la resistencia y a las manifestaciones pacíficas de los que reclaman un cambio de rumbo y la salida de un presidente que atropella a su propio pueblo por imponer un modelo de organización nacional que empobrece a las personas, se olvida del bien común de la nación, desbarata la convivencia social y destruye la naturaleza. La política es la más noble actividad de los seres humanos, porque su objetivo es la organización armoniosa y consensuada de los ciudadanos. La economía es la organización equitativa de la repartición de los bienes y servicios de una nación.

Los reclamos de los Indígenas organizados nacionalmente en la CONAIE (Confederación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador) se enmarcan en un diálogo rechazado reiteradamente por un gobierno que se autoproclama falsamente “del encuentro”, que los califica injustamente de vándalos, delincuentes y terroristas y que los reprime causando más hambre, numerosos heridos y presos, y cuatro muertos. El levantamiento de los Indígenas lleva ya 10 días y se ha generalizado en todas las provincias del país, incluyendo las Islas Galápagos, y todas las clases sociales, menos el puño de familias que sólo conocen la dominación, la explotación, la manipulación y la represión. Los gritos por un cambio de sistema político y económico ahora son unánimes, más allá de todas las mayorías absolutas. La democracia ahogada por los últimos años de dos gobiernos indolentes se expresa en las carreteras, las calles y las plazas de nuestro país y debe ser oída y respetada, porque se trata de respetar y fomentar los derechos básicos de todos los seres humanos.

Por esta razón unos miembros de la Iglesia de los pobres de varias provincias del país estamos haciendo publica nuestra solidaridad con un pueblo que reclama sus justos derechos a vivir en la dignidad y se encuentre satisfecha en sus derechos. He aquí unos extractos de nuestra proclama, como un aporte más para la construcción de una salida positiva a las justas reclamaciones y a las pacíficas manifestaciones del Pueblo del Ecuador.

“CARTA ABIERTA AL PAÍS Y AL MUNDO - A los 10 días del paro nacional en Ecuador. Junio 22 de 2022.

“Derribó a los poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes” (Lucas 1,51).

Somos integrantes de la Iglesia de los pobres del Ecuador, que ha hecho suya “la causa de Jesús de Nazaret”. Con la Iglesia Latinoamericana, sus mártires y profetas, hemos hecho la opción por los pobres y su liberación integral.

La situación catastrófica por la que estamos pasando en el país, a causa de la aplicación del modelo neoliberal... “En todas partes las injusticias son una violencia. Y se puede decir, debemos decir, que la injusticia es la primera de todas las violencias, la violencia número uno”, monseñor Helder Cámara de Brasil.

El descontento, abandono y explotación se manifiesta en la actual protesta social con un paro nacional. Después de varios intentos infructuosos de diálogo la CONAIE demanda respuesta a 10 planteamientos mediante un levantamiento. A estos reclamos y a este levantamiento indígena se han ido sumando las organizaciones sociales y el pueblo en general: Ya llevan 10 días y enfrentan una fuerte represión de parte del gobierno de Guillermo Lasso, que ha provocado hasta ahora la muerte de 4 personas, 5 personas que han perdido un ojo, más de un centenar de heridos y decenas de presos.

… Reconocemos en los justos reclamos de los Indígenas y los pobres del país la voz de los humildes, que están exigiendo la sustitución de una aparente democracia sometida a la dictadura del mercado por una economía solidaria y equitativa…

Por estas razones, nos identificamos con el levantamiento popular y pacífico de la CONAIE y de las demás Organizaciones Sociales porque “una fe sin obras es completamente muerta” (Santiago 2,14). Apoyamos los 10 reclamos que se han presentado al gobierno y la Revocatoria de Mandato, que demuestran el incumplimiento del Plan de Gobierno, las privatizaciones y su baja credibilidad.

Denunciamos el uso desmedido de la fuerza por parte de la policía y el ejército, propios de una dictadura, a la vez que rechazamos los hechos violentos de ciertos manifestantes e infiltrados del gobierno.

Abogamos por un diálogo real y constructivo que incluya los diversos sectores de la sociedad ecuatoriana… Queremos paz, una paz que es fruto de la fraternidad y de la justicia.

Nos comprometemos a “hacer propia la angustia de los pobres… denunciar al injusto y al malvado”, siguiendo el ejemplo de monseñor Leonidas Proaño y otros pastores; a impulsar una mayor conciencia política basada en la ética del bien común; a construir un Ecuador fraterno, inclusivo y equitativo, porque reconocemos en todo esto la presencia y el crecimiento del reinado de Dios.”

Depende de todos nosotros un desenlace que vaya satisfaciendo las necesidades más sentidas que sigamos trabajando a la sustitución del mortífero sistema neoliberal. El Reino es justicia, fraternidad y comunidad.

5.      EL MAYOR PROBLEMA NO ES LASSO… Pedro Pierre

El neoliberalismo es tan perverso que nos engaña hasta sobre lo que miramos. Es la moraleja del refrán: “¡Nos quedamos en mirar el dedo y no lo que nos enseña el dedo!” Gritamos: “¡Fuera Lasso, fuera!” Tenemos razón, pero sólo en parte, porque no nos damos cuenta que “nos quedamos en las ramas”, en lo exterior y secundario, y no llegamos hacia lo esencial. Lasso no es más que el títere de un sistema que lo beneficia a él y su grupo, que nos perjudica a nosotros y nos cierra el camino para salir de la pobreza y nos impide vivir en dignidad, fraternidad, justicia y democracia. La movilización cuestiona las relaciones de poder, autoridad y legitimidad.

Es por ese motivo que la CONAIE (Confederación de las Nacionalidades Indígenas) no pide en primer lugar logar la salida del presidente Guillermo Lasso, sino la consecución de unos 10 puntos que desbancan el sistema neoliberal. El entorno de Lasso lo ha captado muy bien: Defienden el sistema neoliberal negándose a dialogar sobre estos 10 puntos planteados por la CONAIE. De un lado, el gobierno responde parcial e hipócritamente a algunas demandas de los 10 puntos, pero por otra proclama el estado de emergencia, sataniza los dirigentes de la CONAIE y particularmente su presidente, justifica el uso progresivo de la fuerza letal, inventa las acusaciones de narcotraficantes, vándalos, delincuentes y terroristas contra los indígenas, ordena disparar gases lacrimógenas y perdigones mientras manifiestan pacíficamente, presiona a los asambleístas para que no decreten la muerte cruzada y el despido del presidente. Mientras tanto los grandes medios de comunicación comerciales y neoliberales ocultas la realidad mortal de la represión y justifican las mentiras y los engaños del 7% que sigue apoyando a Lasso contra todas las condenas nacionales e internacionales.

¿Cuáles son los 10 puntos que sustentan el levantamiento indígena y de los diversos sectores sociales que se juntaron a las demandas de la CONAIE? 1. Congelación de los precios de la gasolina a $ 2.10 dólar y del diésel a $ 1.50 dólares. 2. Moratoria de deuda para 4 millones de familias. 3. Precios justos en los productos del campo. 4. Fomentar el empleo y los derechos laborales. 5. Detener la frontera extractiva minera. 6. Respeto a los 21 derechos colectivos. 7. Respeto a los derechos constitucionales de los Pueblos indígenas. 8. Alto a las privatizaciones. 9. Control de precios de los productos de primera necesidad. 10. Seguridad ciudadana.

Unilateralmente el gobierno ha satisfecho muy parcialmente algunos de los 10 puntos y ha invitado a los Indígenas a regresar a sus casas… Está claro que el gobierno no quiere ningún diálogo ni acuerdo. Digna y decididamente la CONAIE ha decidido continuar con el levantamiento.

Al mismo tiempo que exige la aceptación de los 10 puntos planteados, la CONAIE plantea la alternativa al sistema neoliberal mediante la puesta en marcha de la plurinacionalidad. Desde años, bien poco nos hemos detenido en la puesta en marcha progresiva de la plurinacionalidad. Además, tampoco los gobiernos han avanzado a favor de esta nueva forma de organización nacional. Se han escrito libros e innumerables artículos, pero no llegan más allá de las librerías. Tampoco los grandes medios de comunicación comerciales los van promoviendo. Es que la puesta en marcha de la plurinacionalidad es el comienzo de la sustitución del modelo neoliberal. Las organizaciones sociales, los movimientos políticos progresistas, los medios de comunicación alternativos, la tecnología digital, las universidades al servicio de los estudiantes, las Iglesias deben ser los promotores de la plurinacionalidad.

¿Cómo entender la plurinacionalidad? La plurinacionalidad es la expresión genuina de las nacionalidades y grupos sociales ecuatorianos. La plurinacionalidad va creciendo mediante una mayor conciencia de nuestra identidad como mestizos, negros e indígenas. Este desarrollo de la identidad se logra gracias a nuestra autoestima que nos permite reconocer miembros de un colectivo específico en su manera de ser y de vivir. Esto supone mayores relaciones humanas, organización, profundización, comunión y decisión. La identidad ecuatoriana se construye sobre la aceptación y el crecimiento armonioso de nuestras diferencias, porque estas diferencias culturales nos enriquecen y valoran la dignidad de cada uno y cada una de nosotros. Haciendo esto construimos un política participativa e inclusiva, una economía equitativa y respetuosa de la naturaleza, una cultura que es la suma de las distintas sabidurías que nos habitan y nos salvan. La espiritualidad y la religiosidad, mediante las culturas, están integradas a estas opciones plurinacionales de vida y de sociedad porque responden a los derechos y los valores humanos más entrañables de los seres humanos.

Este actual levantamiento del pueblo ecuatoriano es un hito histórico porque abre nuevos caminos de integración nacional que responde tanto a nuestras necesidades personales y ciudadanas, como también a la unidad de la Patria grande que es nuestro destino, dejando atrás los colonialismos pasados y las dependencias actuales del neoliberalismo. Por estas razones, el problema mayor no es Lasso, sino la puesta en marcha de la plurinacionalidad que irá sustituyendo el neoliberalismo y llevando con él a la tumba el mismo presidente. Por supuesto Lasso tiene que ser destituido. Así amanecen nuevos y mejores días si nos implicamos en ese camino, porque Dios está presente en este éxodo y en sus mártires. Él nos llama mediante los que luchan, sufren y mueren en las calles y carreteras de nuestro país pluricultural y multiétnico.